Me_Adri ¡Guau, jamás lo hubiera dicho mejor! Coincido palabra por palabra contigo. Has hecho un resumen y un análisis genial.
Se la estoy pasando a todos mis amigos maricas, bolleras y trans para que la vean; siento la necesidad de que lo hagan ya. Principalmente para que no se fíen de la pseudoigualdad en la que vivimos.
Además, la historia me toca muy de cerca. Este verano estaba en un festival de jazz en Galicia con mi chico, disfrutando del concierto, y un hombre hetero que estaba detrás empezó a echarnos el humo del tabaco a propósito. Cuando me di la vuelta para quejarme, no apartó la mirada. Me miró fijamente, sin pestañear, con la chulería y la superioridad de quien se sabe impune. Su actitud no era solo una falta de respeto, era una amenaza territorial, un mensaje claro de "me molesta vuestra presencia y puedo hacer esto porque vosotros sois los vulnerables aquí". Sentí un peligro físico real, una violencia contenida a punto de saltar. Si no hubiera estado con mi novio, le habría dicho cuatro cosas bien dichas, pero me contuve para no exponerle a que ese tipo cruzara la línea. Lo verdaderamente aterrador es que estas intimidaciones son cada vez más peligrosas porque sienten que el clima social actual les respalda; se sienten legitimados para volver a acorralarnos y saben que, si actúan con violencia, muchas veces el sistema les protege y no les pasa absolutamente nada, además de intimidarnos y hacernos tener miedo por nuestras vidas.
Por eso me toca especialmente la fibra ver cómo el protagonista bajó la guardia creyendo que estaba en su zona segura, en un mundo seguro, donde se solucionan las cosas hablando, que en realidad nunca existió. Trato de racionalizarlo, pero el pánico a que nuestras vidas corran peligro no es una distopía del futuro, es nuestro presente. Me aterra pensar en la seguridad de mi novio y de mi sobrino trans en estos tiempos, pero también ver cómo los medios de manipulación alteran la conducta de las personas a nuestro alrededor.
Por cierto: amo muchoooo el personaje de Melba