Estoy fascinada y enganchada. Tengo la teoría de que en los álbumes de muchos artistas hay una canción que permite adivinar el sonido futuro del artista, suelen ser canciones algo disonantes en el proyecto que las contiene. Seguro que muchos otros fans de la música comparten la misma fantasía. Y en este caso me encanta comprobar que esa canción era Human Being. Canción existencialista donde las haya y con el sonido más futurista y misterioso. Sexistential álbum es esa canción convertida en una sinfonía de 29 minutos. Un exitoso collage artesanal, futurista y DE AUTORA. Es un viaje como los de Pink Floyd. Robyn es una adepta al sonido, como lo son por ejemplo Charli y Lorde. La paleta es muy suya y está muy cohesionada. Hay también algo novedoso y orgánico, al menos para mí, en el sonido y en cómo se organiza. Suena a emociones, fluidos corporales, meteorismos, pistones, chirridos, el murmullo celestial de los motores eléctricos. El bajo no es un instrumento, es el zumbido de alguna máquina. En cierto modo, algo como lo que cocinaba a veces tan bien Sophie. El sonido de Robyn ya no es la producción (retro)futurista de Body Talk, ahora tenemos algo que parece una grabación de campo, música concreta de un futuro que envuelve, ataca, asusta, embelesa todos los sentidos, que incluso brota de dentro del cuerpo humano mezclándose con lo orgánico.