Montar eventos de estos es una mierda, porque pierdes tu tiempo, buscas algo para que la gente esté contenta, presentas propuestas de diferentes menús y precios pero nadie más se moja y encima te critican: es muy caro, no me gusta el menú, ¿no hay otra cosa?, con el agravante de que nosotros tenemos que ir a comer a un radio de menos de 10 minutos de distancia de la oficina. Bueno, seamos justos, no todo el mundo te critica, oju, la mayor parte está conforme, pero comprobado científicamente: los que más se quejan son los que no mueven un dedo para nada. He organizado durante tres años la comida de Navidad de la oficina y ya dije el año pasado que nunca más.