Pues yo soy una clásica. Comemos siempre con mi familia paterna, la materna es casi inexistente y la relación cada vez más fría.
Este años seremos pocos, unos diez, intentaremos contrarrestar el mal ambiente y estupidez de uno de mis primos, ultracatólico, desconfiado, uraño y demás, con un poco de alcohol y el resto de la gente, que es completamente lo opuesto.