Susanne Sundfør, una voz prodigiosa para un repertorio sin “hits”

La noruega Susanne Sundfør, reciente ganadora del Nordic Music Prize 2018 por el excelente ‘Music For People In Trouble’ por delante de las últimas obras de Björk o Fever Ray, ofreció anoche –en el marco del certamen Guitar BCN 2018– su primer concierto en Barcelona, y también en el país. Sin embargo, debió sentirse como en casa. Más que nada, por un público nórdico que igualaba o casi superaba al local en una llena sala Luz de Gas. Ellos fueron los únicos que le lanzaron arengas, más calientes que el respetable mediterráneo, lo que son las cosas. Imaginamos que esta noche en el Teatro Lara de Madrid será diferente, porque a estas alturas del año no hay allí tanto turismo del norte de Europa… ¿o sí?

Aún así, ella se esforzó en dar las gracias en castellano/catalán e incluso pareció percibir como apropiado recuperar ‘Can You Feel The Thunder’ de su disco ‘The Silicone Veil’, canción que habla de un matador en Pamplona –la sombra de Hemingway es alargada– y contiene alguna frase en nuestra lengua. “¿Qué tal es mi español?”, preguntó, como si hubiera manera de reparar en su dicción ante su abrumador chorro vocal, un timbre que es un verdadero prodigio en registros, potencia y matices, con similitudes con Carole King y Joanna Newsom, pero perfectamente identificable a estas alturas. Tan descomunal que en numerosas ocasiones acallaba el sonido de los instrumentos que la acompañaban. Casi de otro mundo, ya vale la pena pagar la entrada para sentirla.

Otra cosa es el repertorio que, con el acompañamiento de otros dos multiinstrumentistas –una mujer que tocaba teclados, el arpa y hacía coros pero no retuve su nombre, y Jesse Chandler, de Midlake y BNQT, que se empleó en teclados e instrumentos de viento–, racaneó inexplicablemente con sus canciones más conocidas: sonó casi íntegro su último disco, del que apenas dejó fuera sus singles, ‘Mountaineers’ y ‘Undercover’ (la viene tocando habitualmente, pero aquí decidió sustituirla por una estupenda versión de ‘Home Again’ de Carole King); de manera similar, apenas sonó un tema de ‘Ten Love Songs’ y fue ‘Trust Me’, no precisamente de las más célebres de ese álbum (aunque solo por su primera línea –“Nothing’s ever easy when you take ecstasy”– ya valía la pena). Sólo concedió el “hit” de ‘The Silicone Veil’, ‘White Foxes’, pero tampoco hablamos de su disco más popular.

El setlist parecía reo del formato de esta rama de la gira, más proclive a desarrollos ambientales –en una ocasión, resultó hasta confuso que el trío saliera a tocar un instrumental para volver a marcharse–, intros y outros, solos de piano entre clásicos y jazzies. De hecho, hubiera tenido incluso más interés escuchar adaptaciones a este estilo de canciones bailables como ‘Delirious’ o ‘Kamikaze’.

Pero en todo caso fue un concierto exquisito, porque ‘Music For People In Trouble’ está sobrado de momentos sublimes, tan escalofriantes como ‘Bedtime Story’ o ‘Reincarnation’ (rematada con una outro que, a falta de slide guitar, tiró por el jazz, un poco a lo Tim Hardin), que arrancaron las mayores ovaciones de la velada, junto con ‘Good Luck Bad Luck’, ‘Mantra’, ‘The Sound of War’ o ‘No One Believes In Love Anymore’. El mimo, calidad y calidez de los arreglos de piano, saxo, clarinete o arpa y, sobre todo, la voz superdotada de Sundfør –que, en cambio, se mostró más tímida de lo que imaginábamos– fueron una auténtica joya cuyo mayor problema es que, con semejante repertorio, apenas sonaran 12 canciones, en una hora escasa de concierto. 7,9.

Foto de cabecera: Desi Estévez, cedida por Houston Party.

Raúl Guillén :