El laberinto del fauno

Es curioso cómo la realidad, a veces, es mejor contada desde la fantasía. Y desde luego, ésta es una de esas ocasiones. Muchas son las películas que se han rodado sobre la Guerra Civil en España, así que tiene cojones que tenga que venir un mexicano a abrirnos los ojos que filmes como ‘Libertarias’ o ‘Soldados de Salamina’ fueron incapaces de despegar.

Sinceramente, resulta francamente difícil intentar hacer una crítica de esta película, porque es imposible no destrozar la historia o meter algún spoiler. Por eso, vamos a prescindir de un resumen de la trama comentando tan sólo el hecho de que hay dos: una que tiene que ver con la Guerra Civil y otra que tiene que ver con un cuento que involucra a una princesa, un rey desesperado, unas hadas y un fauno (para el que no lo sepa, un fauno es un semidiós de los campos y las selvas).

Sobre el aspecto técnico, merece la pena resaltar que el filme firmado por Guillermo del Toro es simplemente impecable. Actores en teoría mediocres como Sergi López (debe ser que lo único bueno lo hace en Francia, y para muestra ‘Solo mía’) o Maribel Verdú (que sólo tiene contadas excepciones como ‘La buena estrella’, aunque aquí le pierde un poco el acento) alcanzan cotas de realismo espectaculares. Sin embargo, Ariadna Gil se merece un cero porque vale que en la película haga de enferma, pero tanto gemidito y voz a medio gas cansa muchísimo. Que ni que fuera la nueva Victoria Abril la pobre chica. Aunque bien por ella que ha conseguido salir de esa espiral de autodestrucción que sólo le permitía salir en los rodajes de su marido… Y no vamos a especular…

Como ya hemos dicho, de los actores no nos podemos quejar. Al menos en la película, porque la niña protagonista en la vida real es insoportable. Pero es que sobre el lado más técnico de la película (fotografía, montaje, efectos especiales…) sólo podemos decir que esta coproducción España – México es la prueba fehaciente de que aquí también se pueden hacer cosas muy dignas. Qué decimos dignas, ¡dignísimas!. No hay ni un solo fotograma que no te creas o que resulte raro (quizá un poco la última parte del sapo), y mira que hay personajes difíciles de emular como un fauno o un monstruo con ojos en las manos. Fascinante.

En el terreno narrativo, las dos historias de la película se entrelazan de forma ejemplar, sin que ninguna de las dos se haga pesada y manteniendo un suspense muy considerable que va en aumento. Una es tan real como la vida misma y la otra es pura fantasía (aunque fantasía de la buena, que este año ya hemos visto alguna que otra bazofia), pero -y avisamos para los de ideologías sensibles– las dos son un cuento: es decir, hay buenos y malos, sin concesiones. Sergi López es un fascista cabrón y Maribel Verdú una republicana ideal. Pero en eso se basan los cuentos, en la simpleza, en la capacidad de sintetizar las cosas hasta hacerlas impepinables, en hacernos creer que los lobos son malísimos y las niñas de rojo las mejores personas del universo.

Sin lugar a dudas, esta película es una visita obligada al cine en este largo fin de semana, porque es una historia que te deja el corazón sobrecogido, el alma desolada y la mente ocupada durante varios días. ¿Recordáis la última vez que una sesión de cine os dejó una sensación parecida? 9. Piscu y Farala

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