Entrevista a Triángulo

Tengo un mes para decidir si mi disco nacional de 2007 es el de La Casa Azul o el de Triángulo de Amor Bizarro. Mientras nos lo pensamos hablamos con su cantante, Rodrigo, sobre el lanzamiento de las rarezas y maquetas, ‘El hombre del siglo V’, a la venta esta semana, y sobre todo de qué le ha llevado a escribir cosas como: «Moriré atropellado bajo un camión de helados, pero mi tumba estará a tu lado bajo el árbol que he plantado esta mañana, para que tengas naranjas y así no esté preocupado de que me hayas olvidado».

Esta entrevista es para una web de pop, aunque tengo entendido que no te gusta mucho el pop, ¿verdad?
Todo lo contrario. Nosotros, antes de nada, somos un grupo de pop. Lo que nos ha tirado de siempre ha sido más pop que rock clásico.

La verdad es que entre tanto ruido, da la sensación de que cuidáis mucho la melodía.
Siempre intentamos que la canción tenga estribillo o algo que sea pop, básicamente.

En cambio habéis hablado muy mal de un montón de grupos de pop, como Franz Ferdinand, Arctic Monkeys, Madonna, Fangoria…
Nos gustan cosas menos artificiales. Por ejemplo a mí me gustan mucho Pulp, viví el brit-pop en su día y todo lo que está pasando ahora es otra vez lo mismo, ¿no? Aunque nadie diga: «¿¡otra vez lo mismo!?». Digamos que hay muchos grupos que no me suenan nada originales.

Vosotros decís que copiáis descaradamente a Stereolab, pero que nadie parece darse cuenta. ¿Es una broma o realmente en algún caso habéis calcado algo suyo?
Es casi el único grupo que los tres oímos, del que controlamos toda la discografía y que escuchamos hace mucho tiempo. Nos fijamos mucho más en cómo hacen las cosas Stereolab que otros grupos con los que nos comparan. Las formas, la repetición, juntar el rollo más experimental en la orden de Neu! y krautrock con melodías muy soleadas es algo que nos ha marcado mucho.

Con estas influencias, ¿cómo se os ocurrió poneros un nombre que hacía referencia a New Order? Parece que no casa muy bien…
El nombre no fue una decisión muy meditada. Se nos ocurrieron un par de paridas y elegimos esa… Realmente no sé por qué escogimos el nombre. New Order nos gusta, sobre todo la primera época. Cuando empezamos usábamos un ordenador y tiramos un poco por ahí, pero fuimos cambiando en cuanto entramos en un local de ensayo.

¿No os da miedo echar para atrás a gente que piense que sonáis como New Order?
Ya te digo que en aquel momento no sabíamos lo que íbamos a hacer y luego ya no había vuelta atrás. Hay gente a la que le gusta mucho y gente que todo lo contrario. Lo bueno que tiene es que es llamativo y que cuando lo buscas en Google, todo lo que sale tiene que ver con el grupo.

¿Qué valoración hacéis del disco, ahora que ya ha pasado más de un año desde que lo grabasteis?
Estamos bastante contentos, básicamente porque lo grabamos muy rápido en junio del año pasado. Teníamos las canciones muy preparadas, las habíamos grabado a nuestro aire fuera del estudio. La maqueta estaba más producida de lo que está el disco, las canciones estaban más elaboradas, sonaban más a laboratorio y el disco, en cambio, quisimos que sonara directo y muy natural.

Esas maquetas más «elaboradas» son las que se publican ahora, suponemos. ¿No es un proyecto de súper estrella sacar un disco de demos y rarezas?
Había 3 ó 4 canciones que no metimos en el disco por cuestión de ritmo, porque queríamos que fuesen 10 canciones, no queríamos que fuera un disco largo. Pero hay temas que seguíamos tocando y siempre quisimos sacarlos de alguna forma. Habíamos pensado en sacar un vinilo pero al final la gente de Mushroom pensó en sacarlas a modo de extra con las maquetas, porque en su día habían llamado la atención, pero tampoco había un afán de recopilatorio.

Decías antes que te quemaba que hubiera tantos grupos iguales, pero quizá lo que ha marcado la diferencia entre Triángulo y el resto de grupos son las letras, que son bastante crípticas, violentas, sucias y trágicas. ¿De dónde viene esta visión tan tremenda del mundo?
Más que del mundo, diría en particular del ser humano. La negritud viene del ser humano en sí mismo. Hay un desengaño en ese sentido, de cualquier persona que se enfrenta al mundo actual, que se ve simplemente al encender la tele…

Soléis decir que habláis de la angustia del mundo moderno. ¿Os referís a las nuevas tecnologías, a la gente…?
Es un poco la unión de todo. La gente tiene cada vez menos posibilidad de expresarse o realizarse como persona, aunque tenga más medios. Al estar vinculado a un trabajo, las posibilidades que se tienen son limitadas, aunque a veces sea una decisión de nosotros mismos. Nos vamos ahogando y al final la vida se limita a trabajar mucho y punto. Nosotros por eso tiramos mucho hacia la naturaleza y al campo y tendemos a alejarnos mucho de lo que vemos, intentamos no depender de cosas muy materiales. Ahí fue cómo surgió el grupo y a base de encerrarnos días y días en el local de ensay, fueron saliendo las letras, que son bastante críticas. De todas formas nos gusta usar juegos de palabras, pero sin tirar demasiado de metáforas, creo que no hace falta usar metáforas, ni pintar más bonito algo ni más trágico de lo que es. Hemos procurado no tomarnos tampoco demasiado en serio.

En muchos casos habláis de política y algunas canciones, como la del ‘Partido Humanista’, tienen una lectura un tanto anarquista. ¿Vosotros os posicionáis de alguna manera?
No puedo hablar por los otros miembros del grupo. Cada uno tiende a su lado. Te puedo decir que sí, el anarquismo era interesante en su etapa primigenia, en el sentido de buscarte tú mismo la vida, no entrar en las grandes corporaciones… Pero acabó convertido en lo que criticaba. Tampoco nos posicionamos mucho hacia un lado o hacia otro.

En ocasiones parece que jugáis con la ambigüedad. ‘El fantasma de la transición’ parece una canción de amor, pero el título puede darle una segunda lectura más política.
La relación entre los ritmos, los títulos y las letras las tenemos muy presentes. Estamos más tiempo pensando una idea que dándole muchas vueltas a las palabras. Esa canción es sobre alcanzar un estado más puro, no tan contaminado. La política, el amor y el fútbol es de lo que se habla en España. Aunque al final realmente lo que se quiere es estar mejor de lo que se está.

Otras canciones como ‘Mal como efecto de la mala voluntad’ es casi imposible saber de qué van, de manera de al final van de lo que uno quiere. ¿Tienes claro el tema de la canción y te gusta explicarlo o prefieres que cada uno interprete lo que quiera?
No me gusta explicar más de lo que está escrito. Cuando hice esta canción tenía muy claro de qué iba. Que cada uno interprete lo que quiera y si para uno significa una cosa, vale tanto como lo que pueda opinar yo.

En ‘Para los seres atados’ hablas de que te atropelle un camión, de que te entierren, que planten un naranjo encima y que ese naranjo dé naranjas a otras personas. ¿Creas personajes o la canción representa una broma en algún sentido?
Juego con la exageración, en el mundo del pop se tiende a menudo a exagerar. Se llega a exagerar lo no exagerable. La idea que transmite está muy clara, la canción contiene un punto de vista muy hipócrita, que llevamos hasta el delirio.

¿Crees que alguna vez las letras serán un poco más claras, como le ha sucedido a Sr Chinarro?
No lo sé, la verdad. Chinarro tiene 10 discos. Siempre le he seguido y ha tenido baches. ‘El porqué de mis peinados’ fue más claro, ‘La primera ópera envasada al vacío’ fue más críptico y ahora vuelve a ser claro. Depende del momento, de cómo te sientas. Hay una dualidad: jugar con que las letras tengan varios significados en la misma frase nos atrae, pero también con letras claras se pueden decir cosas que lleguen más rápido. No cerramos puertas, no nos lo planteamos, pero por ahora nos pide el cuerpo seguir así.

¿Cómo decidís quién canta cada canción? Al final ‘El fantasma de la transición’, que la canta Isa, parece una de las favoritas del público…
Básicamente, yo le digo a Isa que cante (se ríe). Ella hacía muchos coros pero tampoco cantaba, aunque yo tampoco me defino como cantante, ni mucho menos. Canto porque alguien tiene que cantar. Probablemente tenderemos a que Isa cante más en lo nuevo que estamos preparando.

¿Cuándo saldrá el segundo disco de estudio?
No tenemos aún suficientes temas como para decir fechas. Pero la intención es tenerlo para grabar hacia mediados del año que viene. Tampoco vamos a acelerar el proceso. Quizá se retrase un poco más, hasta que creemos que esté.

¿Tenéis pensado algún cambio de algún tipo o seguís una línea parecida?
A nivel producción no creo. Posiblemente grabemos con Carlos (Hernández). Se vino de gira con nosotros, es de la familia, tenemos una relación muy cercana y nos entiende perfectamente.

Sobre los directos, ¿cómo lleváis tocar en sitios tan distintos? Porque habéis tocado con Killers y Smashing Pumpkins y también en sitios muy pequeños.
Es bastante locura porque pasamos de no salir de Coruña a salir de gira. Y realmente ha pasado tan rápido que no sé muy bien dónde hemos estado. Ha habido semanas de tocar 4 veces en sitios muy alejados, una noche a las tres de la mañana en un sitio y al día siguiente tener que estar a las tres de la tarde en la otra punta. Realmente no te enteras de nada.

¿Ni siquiera de ver a toda esa masa esperando a un grupo grande?
No tienes tiempo de pensarlo, llegas justo, sales, te encuentras todo eso, tocas y cuando te das cuentas estás tirado de nuevo. De todas formas prefiero tocar en sitios pequeños donde la gente sabe de qué vas y no en sitios como Las Ventas.

Una curiosidad. ¿Las fotos del libreto son vuestras, verdad?
A mí se me ve un brazo y después, el niño con el bigote, que es el que más ha llamado la atención, es un antiguo componente del grupo. Sigue siendo íntimo, pero decidió dejarlo. Esa foto llevaba dando vueltas entre nosotros muchos años, tendrá más de 20… La idea era hacer algo caótico, alejado del mundo del diseño.

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Publicado por
Sebas E. Alonso