Discos de la década: Carlos Berlanga

Después de una errante carrera en solitario que le llevó por varias discográficas y estilos, Carlos Berlanga publicó en 2001 ‘Impermeable’ en Elefant, quizá donde tuvo que haber estado siempre. Aunque ‘Indicios‘, de 1994, su segundo álbum, se considera su obra maestra, este cuarto CD, producido por Ibon Errazkin, no le anda a la zaga. Es lo más parecido que el público conocerá a un buen álbum de Alaska y Dinarama, o mejor Dinarama + Alaska, ya que cuenta con letras co-escritas entre Carlos y Nacho y Alaska hace unos discretos coros en varios de los temas.

Los tres habían trabajado juntos por primera vez desde 1989 en el álbum anterior, ‘Vía Satélite Alrededor De Carlos Berlanga’, pero entonces habían intentado acercar el sonido tanto a la electrónica de Fangoria que se olvidaron de las canciones. ‘Impermeable’, que es también un disco básicamente electrónico, recurre a un estilo mucho más elegante y minimalista, con más de un guiño a la bossanova (y no sólo por la versión de ‘Wave’), más apropiado para acoger las melodías de Carlos, que son más bonitas que nunca.

El disco viene presentado por un «single», entre comillas porque nunca fue single ni hubo vídeo, quizá lo asumimos como single simplemente porque lo pincharon en el 8, que es, como las mejores canciones de Berlanga, un gran himno. En este caso un himno del sexo anal (nunca fue tan elegante hablar de esto) discreto en su contenido pero apoteósico en la forma. Fuese de lo que fuese la canción, es tan buena que habría funcionado igualmente: el estribillo se repite ochocientas veces y nunca te cansas de oírlo.

‘Lady Dilema’, que en todos los sentidos encantaría a Morrissey, abre el álbum ilustrando nuestros momentos de indecisión. Las inseguridades, acompañadas de cierta comicidad, nos dan otros grandes protagonistas en el disco, como ese cineasta fracasado que ha conseguido algún exitillo pero que donde quiere ir es a Cannes, en ‘A Cannes’, o ese chico que no quiere ninguna conexión con el mundo exterior en ‘Impermeabilizado’.

No es casualidad que esta canción dé título al último disco de Carlos Berlanga. Esa contradicción entre querer ser famoso pero querer permanecer aislado del mundo exterior, entre querer ser querido por la gente pero no confiar en nadie, es una constante en su carrera. «Estoy cerrado al mundo que me ha traicionado, ya no quiero sufrir más», canta en este tema. Muchas de las canciones revelan la misma desazón, desilusión, frustración y sufrimiento, pero, salvo alguna excepción como el amarguísimo final de ‘Cul de Sac’ y su letra «Sin remedio vamos a sufrir», no suelen perder el sentido del humor. Al final ‘Impermeable’ suena alegre. ¿Acaso suena triste el precioso «¿Quién se acordará de él?» de la fantástica ‘Manga por hombro’ final?

Quizá podría encontrarse una explicación de esta contradicción en la famosa carta que Carlos Berlanga escribió a Rolling Stone. Debido a sus problemas de hígado y a su adicción a alcohol, en la época es bastante comentado que su estado de salud es delicado, en un momento dado se comenta públicamente y Carlos escribe, indignado, una carta a la revista indicando que está muy feliz de haber vivido la vida, haber viajado y haber disfrutado. Carlos murió prácticamente mientras Fangoria recogían el primer disco de oro de su carrera por ‘Naturaleza muerta’, gracias al éxito de ‘No sé qué me das’. Y ciertamente dejó tras de sí una carrera a todas luces perfecta, a la que sólo faltó un poco más de reconocimiento popular.

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Publicado por
Sebas E. Alonso