‘Stella’ o las dificultades de crecer

La penúltima película de Sylvie Verheyde (ya ha rodado ‘Confession of a Child of the Century’, la esperada adaptación de Musset protagonizada por Pete Doherty y Charlotte Gainsbourg) parecía destinada a engrosar la larga lista de títulos que se quedan sin distribución en España. Películas que intentamos rescatar del olvido generalista reseñándolas de forma periódica en la sección Cine (in)visible.


Tres años después, y tras su exitoso paso por el festival de Gijón (premio al mejor guión), ‘Stella’ se estrena. Por fin. No ha sido fácil. Para ello ha sido necesario crear una nueva distribuidora, Good Films, del incombustible Iván Barrero (conocido por su labor en los Cines Verdi y Sherlock Films).

Pero la espera ha merecido la pena. ‘Stella’ es algo así como ‘Los 400 golpes’ (1959) dirigida por Sofia Coppola. Un cautivador viaje iniciático de una niña de 11 años en el París de 1977 basado en los recuerdos infantiles de la propia directora. La peripecia vital y sentimental de la protagonista le sirve a Verheyde para expandir su película en varias direcciones.

INICIACIÓN. El colegio, las amigas, el primer amor, los padres… ‘Stella’ cuenta como muy pocas películas el paso de la niñez a la adolescencia. Las transformaciones físicas, los descubrimientos emocionales, la angustia existencial y las complicadas relaciones con el mundo adulto son retratadas con gran sensibilidad y sentido del detalle.

GENERACIÓN. ‘Stella’ es también un espléndido retrato generacional, la crónica sentimental de una época. Verheyde se desmarca tanto de la típica mirada llorona al pasado como del posmodernista subrayado vintage. La directora utiliza las manifestaciones culturales, en especial la literatura y la música, no sólo como decoración ambiental, sino como elementos que definen a los distintos grupos sociales. Las canciones que suenan en la jukebox del bar de los padres de la niña (interpretados por Karole Rocher y un estupendo Benjamin Biolay, en su primer papel importante en el cine) dicen tanto o más de los personajes que su propia forma de comportarse. Sheila, Eddy Mitchell o Umberto Tozzi los definen tanto como los libros caracterizan a la familia de Gladys, la mejor amiga de Stella.

AMISTAD. ¿Están las relaciones de amistad condicionadas por la educación y la clase social? ¿Puede una buena amistad “rescatarte” de un destino determinado por las circunstancias? Sylvie Verheyde responde a estas preguntas a través de un lúcido análisis de la naturaleza del compañerismo, de la fraternización fuera de los vínculos sanguíneos. Una entrañable mirada a las relaciones de amistad y su importancia para el crecimiento personal. ¿Cuánto durará en la cartelera? 9.

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Publicado por
Joric