Aunque se mantiene a los jurados Pepe Rodríguez Rey, Jordi Cruz y Samantha Vallejo-Nágera, vemos a los tres mostrar una cara más amable con los 16 participantes de entre 8 y 12 años. El programa es todo buen rollo, alegría y sonrisas porque ya se sabe que no hay nada más bonito que la sonrisa de un niño (aunque sea con brackets). Los concursantes, bastante diferenciados entre los que están en la pubertad y los que son verdaderos mocos, han destacado de momento más por mostrar una temprana inquietud que por sus habilidades (se han vivido verdaderos infiernos de agua y chocolate, agua con aceite y de cocciones de pescado), y el jurado ha sabido adaptarse al nuevo formato, realizando críticas constructivas sin humillar a los niños, que se eliminan por acumulación de puntos en lugar de por un plato en concreto que les lleve a arrastrar un trauma de por vida tamaño Woody Allen. La verdad, ya hay ganas de ver a Pepe, Samantha y Jordi en su verdadera salsa, tanto para lo malo como para lo bueno. «Compartimos el mismo peluquero», ha llegado a decir el último a los invitados chicos de Auryn, mientras un fan de la boyband (en la imagen) se encaminaba decidido a los brazos de la música pop.
A pesar de la sobredosis de felicidad familiar, la prueba de eliminación ha sabido mantener la tensión del formato original gracias a una imposible combinación de parejas formadas por los más fuertes en compañía de los más débiles. De ahí se ha llegado a una ultra lacrimógena eliminación de cuatro aspirantes que no ha sido tan dulce: los perdedores en primer lugar tenían que irse con el coco Mario Vaquerizo, quien ha dejado estupefacta a la audiencia hablando de llevar «una dieta equilibrada» (¿será el próximo presentador de ‘Saber vivir’?); y después asistir en exclusiva al estreno de ‘Lluvia de albóndigas… ¡2!’. Así son estas fechas, constantemente moviéndose entre lo creepy y lo entrañable. Feliz Navidad a todos. 6.