‘Macbeth’, una novia llamada Fassbender

No es la primera vez que coinciden en el tiempo una película española y otra internacional de similar planteamiento. Le pasó a Amenábar con ‘Los otros’, que llegó a los cines casi a la vez que ‘El sexto sentido’; y a Pablo Berger con ‘Blancanieves’, cuyos méritos, como antes también tuvo que soportar Alejandro, algunos despreciaron alegando que aquello era subirse al carro de la oscarizada ‘The Artist’. Acusaciones de plagio sin sentido teniendo en cuenta que una película comienza a prepararse bastantes años antes de ser estrenada. ¿Y a qué viene todo esto? Pues a que ha vuelto a pasar y es necesario aclarar estas cosas antes de vuelvan a sonar tambores de guerra. Que nos conocemos.

Porque es verdad que resulta imposible no pensar en ‘La novia’ mientras asistes al espectáculo visual de este nuevo ‘Macbeth’. Ambas apuestan por lo mismo: adaptar para el público moderno una obra clásica sin cambiar una coma del texto. ¿Cómo entonces? Dejando que sea la estética y la poética de las imágenes, arrancadas con sudor y mucha sangre de los parajes naturales donde se ha rodado la película, las que den un nuevo significado a los diálogos escritos por Shakespeare hace casi 500 años.

Y así, con brumas espesas, páramos desoladores, lluvia que cala y heridas que brotan a cámara lenta, el australiano Justin Kurzel construye el escenario ideal para que sus actores declamen de manera impecable sus diálogos. Lástima que esas mismas frases que te ponen los pelos de punta cuando los escuchas sobre las tablas aquí, sin la complicidad entre intérprete y público que sólo consigue el directo, resultan más espesos de lo que deberían.

Pero no es culpa ni de Michael Fassbender, ni de Marion Cotillard, ambos a la altura de los personajes a los que les ha tocado dar vida, sino más bien de que todo a su alrededor te distrae de lo verdaderamente importante. ¿Recuerdas cuando vas al teatro y te fijas más en el decorado que en las personas? Pues esto es lo que ocurre aquí el 90% de las veces, que no sabes si estás viendo un clásico o el remake preciosista de ‘300’. En Cannes, por lo visto, hubo 10 minutos de ovación en el estreno. Y lo entiendo. Pero no lo comparto. De todas las adaptaciones al cine de Shakespeare que se han hecho me sigo quedando con el ‘Hamlet’ que protagonizó Mel Gibson en 1990. Aquello sí que fue moderno. 6,5.

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Publicado por
Claudio M. de Prado