Metronomy / Summer 08

No deben de ser muchos los grupos que se pueden permitir no salir de gira y hacer un disco por el puro placer de grabar. Parece que uno de los que sí puede hacerlo es Joseph Mount, líder de Metronomy, y la ausencia de presión no le ha ido nada mal, pues ‘Summer 08’ es tan redondo como puede serlo ‘The English Riviera‘.

Justo en el momento en que la banda parecía haber tomado rumbo hacia un sonido más elegante y adulto, con referencias soul y mayor capacidad para acercarse a todos los públicos, Mount da un golpe de timón para reivindicar el pop bailable, despreocupado y hasta descacharrado de ‘Nights Out‘, segundo LP de Metronomy pero auténtico punto de partida para lo que vendría después. Precisamente, el «08» del título se refiere a aquel año, el último verano que ha tenido libre Mount. Su fama creciente le ha impedido tomarse descansos estivales para disfrutar con la familia.

Entre ambos discos hay una diferencia abismal en cuanto a sonido, consecuencia de pasar de grabar a base de ordenador a hacerlo en los estudios franceses Black Box durante dos semanas. Donde antes había midis encajonados ahora hay sonidos orgánicos hasta en la nota más sintetizada, bajos redondos de los que se expanden por toda la habitación y un equilibrio en todos los elementos que aleja cualquier prejuicio sobre el carácter de bagatela que puede tener un álbum que no tiene la necesidad de verse respaldado por una gira.

Lo que se ha mantenido inalterable en este tiempo es la gran capacidad de Mount para manejar los tiempos en sus temas, haciendo que cortes que pasan de los cinco minutos se nos pasen en un suspiro, metiendo cada elemento en el momento adecuado, sin sobrecargar la mezcla y dando a cada instrumento el protagonismo que necesita cuando lo necesita. Una capacidad de la que hoy día solo grandes como James Murphy pueden presumir.

Tomemos por ejemplo ‘Old Skool‘. Empieza con un ritmo simple de batería y una nota sorda de bajo, al que pronto les acompaña un bucle procesado. A los 30 segundos se añade un bajo funky pesado y un par de cencerros agudos haciendo contraste. La voz (sola, doblada o triplicada) no entrará hasta pasado el primer minuto. Solo a los dos y medio aparecerá otro sintetizador ofreciendo notas largas que sobrevuelan la estructura. Tras ello, un puente musical pero esta vez con más sintetizador, sonidos de scratching y hasta el ladrido de un perro (un clásico de los órganos ochenteros-noventeros). En los más de cinco minutos de la pista no cambia ni la base ni la armonía, solo la adición o sustracción de unos pocos elementos obra la magia.

La sencillez y sabiduría en el planteamiento se encuentra presente en los diez cortes, que abundan en el tecno-pop ochentero heredero de The Human League del que ya hacía gala ‘Nights Out’. En un disco de aire muy clásico, Mount se permite ciertas excentricidades como la variación final llena de purpurina y confeti en la demoledora ‘Back Together‘, o incluir un (casi) instrumental como última pista del disco, ‘Summer Jam’, un tema lento con una base cercana al R&B.

El uso de sonidos característicos ochenteros es una seña de identidad de la banda, algo que le puede acercar a artistas actuales como Blood Orange (’16 beat’), pero las estructuras armónicas que utiliza Mount son algo perfectamente diferenciable de otros artistas del momento, sin que afecte el hecho de que, por ejemplo, la de ‘My house’ recuerde constantemente a ‘The Bay’.

El espíritu de cierto capricho con que fue planteado ‘Summer 08’ hace que la colaboración estrella, la de Robyn en ‘Hang Me Out to Dry‘, sea en uno de los temas con gancho más rebuscado, o que la entre nostálgica y alucinógena -con ese bajo que parece salido de una bestia onírica- ‘Mick Slow’ figure en el centro del álbum. El disco va pasando así desde su comienzo lúdico a una atmósfera de cierta gravedad, culminando en el épico estribillo de ‘Night Owl‘. Una pena que todavía haya que esperar un tiempo indeterminado hasta corearlo en un concierto. Solo casi al final descubrimos, gracias a la delicadeza de ‘Love’s not an obstacle’, que los tiempos de ‘The English Riviera’ y ‘Love Letters‘ no estaban tan alejados.

‘Summer 08’ mantiene el tipo de principio a fin. Quizá este disco es la razón para seguir confiando en Metronomy para aquellos que echaban de menos más momentos de pura diversión. Joseph Mount no tendrá planes de salir de gira pero ha dejado a sus seguidores con los dientes bien largos.

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘Old Skool’, ‘Back Together’, ’16 Beat’, ‘My House’
Te gustará si te gusta: The Human League, LCD Soundsystem, Hot Chip
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Publicado por
Marcos Domínguez