‘Entre dos aguas’ -como el disco de Paco de Lucía– es la segunda parte de ‘La leyenda del tiempo’ -como el disco de Camarón-, una película documental que Lacuesta presentó en 2006, acercándonos al mundo de estos dos hermanos de San Fernando (Cádiz) y también al de una enfermera japonesa que visita el sur de España obsesionada con la música de Camarón y con hacerse cantaora. Lacuesta ha prescindido aquí de aquella suerte de Rosalía wannabe nipona (aunque la música de la nueva es de sus colegas Refree, Kiko Veneno y Niño de Elche), centrándose ahora en la vida cotidiana de los hermanos, mucho más relevante a nivel social, y añadiendo un punto de ficción más marcado que en la primera película. Aunque hay un par de escenas fundamentales que subrayan su hiperrealismo: la del parto y una escena de sexo entre Cheíto y su mujer.
Lo normal es menos impresionante, pero solo a primera vista: Isra y a Cheíto peinándose la barba, calentando agua o haciéndose un tatuaje, junto a planos llenos de simbología como ese pilotar de un helicóptero o ese triste arrastrar de la chatarra encima de una carretilla al salir de un almacén. El detalle en ellos provoca que días después de su visionado continúes pensando en los protagonistas o que ansíes esa tercera parte de una trilogía, ese deseado «final feliz» que alguna vez ha mencionado el director. Pero también ha provocado que la cinta sea la que menos ha recaudado y va a recaudar entre las 5 principales nominadas a los Goya. Puede que el público hubiera agradecido algo menos de metraje, puede que siempre venda más un retrato bien descarnado y dramatizado a lo ‘Rosetta’; pero puede también que la popularidad de proyectos similares en la ficción, como el Globo de Oro a Mejor Película de ‘Boyhood‘, le haya quitado algo de factor sorpresa. 7.