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Evanescence / The Bitter Truth

Lo mejor: 'Broken Pieces Shine', 'Use My Voice', 'Far from Heaven'
Te gustará si te gusta: Royal Blood, Queens of the Stone Age, Within Temptation
Escúchalo:'Wasted on You' en Youtube.

Evanescence han firmado algunas de las mejores canciones de rock de los últimos 20 años. El problema es que la mayoría, por no decir todas, están contenidas en su álbum de debut, un ‘Fallen‘ que no por nada vendió 17 millones de copias a nivel mundial (3 más que ‘Back to Black’): es uno de los discos más vendidos del siglo XXI. ‘Bring Me to Life’, la escalofriante ‘My Immortal’, ‘Going Under’ y ‘Everybody’s Fools’ conforman una fantástica sucesión de singles de rock comercial que Evanescence no han vuelto a repetir, a pesar de que los de ‘The Open Door‘ no estaban mal y ‘Lithium’ fue un hit. Es una pena que a Amy Lee, una persona que ha sido capaz de escribir una balada tan sobrecogedora como ‘Hello’, se le haya apagado la llama tan rápido: en 2011, el grupo publicó tan solo su tercer disco, que era regular y pasó completamente desapercibido, y han tenido que pasar 10 añazos para que vea la luz el siguiente, un ‘The Bitter Truth’ que no es muchísimo mejor.

Cuenta Amy Lee que una sucesión de tragedias, incluida la muerte de su hermano en el año 2018, con tan solo 24 años (sufría epilepsia severa), y la de un niño perteneciente a la familia de su bajista, Tim McCord, ha inspirado la creación de ‘The Bitter Truth’, a las que luego se ha sumado la llegada de la pandemia, que fue «como si el mundo entero estuviera viviendo las mismas pérdidas que nosotros: sentíamos que había llegado el fin del mundo, y de repente nos pareció que la música era más importante que nunca». Sin embargo, las letras suenan vagas e impersonales, incluso cuando hablan sobre depresión y ansiedad (‘The Game is Over’), el machismo sufrido por Amy Lee en la industria de la música (‘Better without You’) o sobre superar las adversidades («seré más que mis supervivencias», canta en ‘Part of Me’). No hay personalidad, solo lugares comunes.

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Hay varios momentos que sorprenden en ‘The Bitter Truth’: el inicio ambiental de ‘Artifact/The Turn’ recuerda que Amy Lee es fan de Björk o Portishead, y los ritmos electro-glam del inicio de ‘Yeah Right’ de manera improbable a los Goldfrapp de ‘Strict Machine‘. Estos sugieren que Evanescence pueden haber evolucionado hacia algún lugar o abierto su paleta de colores a nuevos sonidos con los que experimentar, pero son solo una falsa alarma: el rock y nu-metal de siempre termina campando a sus anchas en un disco en el que no hay ni rastro de progreso o ideas nuevas a las que agarrarse. La sensación generalizada que deja el álbum es que Evanescence han buscado hacer un disco que gustase a sus fans y ya está. Pero cuando el grupo ha dejado a tantísimos seguidores atrás… ¿no era más bien momento de reinventarse?

Entre los temas que se salvan de ‘The Bitter Truth’ se encuentra el potente último single ‘Broken Pieces Shine’, que habla sobre aceptar los complejos y convertirlos en una fortaleza y gana con las escuchas; o el pegadizo nu-metal de ‘Use My Voice’, inspirado en el testimonio de Chanel Miller, la «víctima de la violación más mediática de EE.UU». El baladón ‘Wasted on You’, primer single oficial, y ‘The Game is Over’, otro de los singles, este en una línea mucho más agresiva, bordeando el heavy-metal, pueden funcionar para los fans de Evanescence, el primero sobre todo podría ser un digno cuarto single del grupo, pero ninguno de ellos van a hacerles recuperar los millones de fans que se han dejado por el camino.

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Después hay que esforzarse mucho para encontrar una melodía memorable en ‘The Bitter Truth’: apenas ‘Far from Heaven’ destaca por su dramatismo orquestal tipo banda sonora y ‘Blind Belief’ termina dejando buen sabor de boca con un estribillo lleno de luz y esperanza. Podríamos detenernos en lo añejas que suenan guitarras y baterías en el disco, o en por qué nunca pedimos que el rock sea moderno o futurista cuando lo hacemos constantemente con la música pop, pero lo peor es que las melodías del álbum denotan una falta de inspiración considerable. No esperábamos clásicos tamaño ‘Bring Me to Life’ ni baladas tan buenas como ‘Good Enough’ a estas alturas, pero quizá ese es el problema.

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