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Bonitx / Bonitx

Lo mejor: 'Algo que cambie', 'Punk', 'Sin ti', 'No podré ser como él', 'Gloss'
Te gustará si te gustan: Dar Ful Ful, Family
Escúchalo: 'Algo que cambie'

El disco de debut de Bonitx (se ha de pronunciar «bonite»), editado por El Genio Equivocado, es una reivindicación de la liberación del género y de la identidad queer. Pero lejos de euforias o proclamas, Edu Rubix lo enfoca desde la óptica de las dificultades que conlleva apartarse de lo binario en un mundo aún demasiado sesgado entre femenino y masculino, donde las zonas grises y no definidas no son del todo bienvenidas.

Musicalmente, Bonitx envuelve sus propuestas en PC Music y techno-dream-pop de dormitorio, de baja fidelidad; un universo sonoro que remite a Dar Ful Ful, Family, los primeros New Order y, en más de una ocasión, incluso a Disco Inferno. Todo su entramado consigue transmitirnos ese estado de ánimo distímico, en una atmósfera ensoñadora que transmite una queda aflicción. La voz de Edu Rubix está permanentemente distorsionada, lo que hace que sus letras muchas veces sean ininteligibles, lo que refuerza la apuesta más por lo onírico que por la simple protesta. ‘Algo que cambie’ es un himno de bonita melodía entre telarañas y brumas, sobre la espera a que todo sea diferente, mejor. ‘Punk’ es un tratado de autoayuda y aceptación, con unos sintetizadores intrigantes, levemente irritantes y un estupendo estribillo, en que da la sensación de que Ian Crause se va a materializar en cualquier momento. También hay anhelos de otra vida y el imaginario de la huida romántica (‘Brujas’). ‘Femme’ es la reivindicación de la diferencia, pero también el reproche rabioso con que se encuentran quienes apuestan por la indefinición.

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El ambiente y los los bpm suben en ’10’, brevísimo tema instrumental de menos de un minuto que aúna Fangoria con los referentes ya citados y da pistas de qué tal sería un Bonitx más dance; una excepción en un disco que navega en la languidez. También hay lugar para el melodrama tremebundo sin alzar la voz: ‘Sin ti’ contiene una bonita melodía y un estribillo tan clásico como enorme, para celebrar el amor romántico y sumiso más tóxico: «Átame junto a ti/ Escúpeme otra vez/ Sin ti no puedo vivir». Edu alcanza los terrenos de Family en ‘No podré ser como él’, en el que recurre de nuevo al tema del amor no correspondido, «soy tu entretenimiento queer», se duele Bonitx ante el/la amante que se consuela con elle cuando no está el novio oficial. «Sé que aunque me beses no me ves», canta en su hermoso estribillo; pero también se cuela un pequeño resquicio de esperanza con ese autorreivindicativo: «No podré ser como él. Y no lo quiero ser». Pero la derrota se hace palpable en ‘Gloss’, con Bonitx recitando, de manera queda, apenas sabiendo el tono: «di si prefieres, a otres más fuertes», entre líneas de bajo post-punk.

Quizás el único pero que se le puede poner a ‘Bonitx’ es el tratamiento autotuneado y excesivamente bajo de la voz. Pero también se puede entender como recurso expresivo de su pop de baja fidelidad, en que se busca más la creación de una atmósfera lo-fi que la claridad del mensaje; de hecho, todo este disco tiene el aspecto de artefacto pop perdido en el tiempo, como si viniera de algún rincón de 1993. ‘Bonitx’ está repleto de romanticismo adolescente, de amor arrebatado y arrastrado, pero con un envoltorio tan tenue que sirve para rebajar el tono, quitarle dramatismo y cargarlo de toneladas de melancolía. El amor como batalla en la que siempre vas perdiendo, en el que el ser amado se sitúa en un plano superior que nunca lograremos alcanzar; todo eso agravado por el hastío que provoca comprobar que su identidad no binaria es incomprendida. ‘Bonitx’ es un disco fundamentalmente triste, con aires de derrota. Pero de una tristeza susurrada, tenue, asumida con resignación. Y es precisamente ese punto de vista, particularmente virado hacia lo sentimental, lo que convierte este disco en algo universal. Porque, al fin y al cabo, su percepción del amor y desamor, del hastío de sentirse diferente, de no encajar, del deseo desesperado de ser amade y aceptade… Todo eso son angustias vitales que van a asaltarnos a casi todes siempre.

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