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Garbage / Garbage

Lo mejor: 'Stupid Girl', 'Only Happy When It Rains', 'Milk', 'Queer', 'Supervixen'
Te gustará si te gustan: Nirvana, Depeche Mode y Sonic Youth por igual
Escúchalo: el hit, en Youtube

Garbage no se formó como un grupo de cuatro colegas que se conocieran en el colegio. En lugar de ese romanticismo, pudieron dar al mundo su experiencia en los estudios de grabación y en la industria, una ambición que no se conformaba con ser el enésimo «producto grunge» de los años 90 -para 1994 ya podíamos hablar de tal cosa por contradictoria que pudiera parecer-, y su conocimiento por ejemplo de otras artes como el cine para enriquecer su discurso. Hay que frotarse los ojos para creer en 2021 que en algún momento pudieran ser considerada mayoritariamente una «banda prefabricada», porque rondaban en sus inicios los 30 años, la mitad de sus miembros de hecho los superaba, y es inverosímil que sello alguno pudiera prefabricar nada con unas personas que doblaban en edad a algunos de los artistas que copaban las listas de éxitos entonces y ahora. Recuerdo ver a Garbage perder un premio MTV importante contra Backstreet Boys y, sí, aquello fue un cuadro.

Duke Erikson, Steve Marker y Butch Vig sí se habían conocido tocando en grupos como Fire Town y Spooner durante los 80 e incluso los 70, en su adolescencia. La incorporación de Shirley Manson vino tras fijarse en ella viéndola con su grupo Angelfish en uno de esos programas minoritarios de la televisión musical. Butch Vig había co-producido ‘Nevermind’ de Nirvana, además de ‘Siamese Dream’ de Smashing Pumpkins y ‘Bricks Are Heavy’ de L7, entre otros, pero algo no terminaba de funcionar cuando se ponía a cantar sobre las primeras maquetas de las canciones con que trabajaba con sus colegas: versiones chapurreadas de lo que hoy conocemos como ‘Queer’, ‘Vow’ y ‘Stupid Girl’.

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La primera audición de Shirley Manson con el resto de la banda fue un desastre, pero se quedó charlando con el grupo. Resultaron tener cosas en común. Los chicos no querían, específicamente, que cantara un hombre con ellos, y preferían buscar a alguien con quien compartieran la admiración por Debbie Harry, Patti Smith, Chrissie Hynde y Siouxsie Sioux. Dieron una segunda oportunidad a Manson, quien no sin un gran esfuerzo y un encierro que casi acaba con toda su razón, empezó a incorporar un punto de vista diferente en cuanto a las letras.

Uno de los ejemplos más claros es el single ‘Queer’, hoy en día una palabra indisociable de su sentido social relacionado con la comunidad LGTB+; entonces usada con un significado menos político y más despectivo, o simplemente como sinónimo de «raro». La idea original de la canción venía de una novela de Pete Dexter, sobre «una mujer contratada para convertir en «un hombre» al hijo de un personaje». Era un retrato de un niño asustado, pero en manos de Shirley se convertiría en algo muy distinto, y no solo por su poderosa imagen en el inenarrable videoclip.

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Misteriosa en su combinación de elementos pop (el tarareo casi doo-wop) y anti-pop (su atmósfera decadente), en sintonía con la MTV de la época que ejercía de contrapunto a una radiofórmula insoportablemente comercial, ‘Queer’ fue uno de los primeros himnos del grupo, pese a -o gracias a- su ambiguo cometido. Shirley Manson explicaría después que la escribió por un viejo dicho que solía decir su abuela («Or’s queer, except thee and me, and sometimes even thee’s queer»), una cita asociada a Robert Owen en el siglo XIX que viene a querer decir que «todos somos raros, aunque pensemos que somos los únicos que no». Shirley explicaba: «No va sobre ser gay, como puedas pensar, sino sobre la tolerancia». Duke aludía al doble significado: «Ha habido una gran exposición en los medios de cierta problemática gay con la que la gente finalmente está preparada para lidiar. Incluso aunque sea controvertido, la gente se está empezando a abrir». Aunque añadía, eso sí, que «la canción no es sobre sexo en absoluto, sino sobre la pérdida de la inocencia».

Garbage se metieron en el bolsillo, en cualquier caso, a toda una generación de queers en aquellos tiempos en que Michael Stipe solo había empezado a hablar de ambigüedad sexual, muchos cantantes aún estaban en el armario, y quienes habían hablado de androginia, como Kurt Cobain, eran una excepción con más tormento sobre sus hombros que otra cosa. Pero Garbage no eran una banda de grunge al uso ni conectaban con la América profunda como R.E.M. Podían meter riffs de guitarra muy poderosos en canciones de su debut, como sucedía con ‘Not My Idea’ o en la entrecortada ‘Supervixen’, que abría ‘Garbage’ titulada por la película homónima de Russ Meyer pero más cercana al Pier Paolo Pasolini de ‘Saló o los 120 días de Sodoma’; pero quisieron llevar el sonido de su debut más lejos.

Las ambiciones de producción de la banda les llevó a elaborar singles tan complejos como ‘Stupid Girl’, en el que se puede percibir otro de esos riffs tan característicos de Garbage y de la época, en este caso inspirado en el blues de 12 compases, solo que con un sinfín de trucos y samples entre los que se encuentran un guiño a ‘Train in Vain’ de The Clash, otro a ‘Orange Crush’ de R.E.M. y algunas virguerías de las que solo puede dar la experiencia. Cuando Shirley grabó las primeras voces de la canción, el grupo se dio cuenta de que la canción tenía un tono demasiado bajo, pero en lugar de regrabar las guitarras, Butch Vig las reimprimió cambiándoles el pitch, con un Yamaha SPX-90. «¿Demasiado lo-fi?», se preguntó en el Q&A con fans en el que participaba. «A nosotros nos sonaba bien».

Su vídeo fue dirigido por Samuel Bayern, como tantos de los años 90, desde Cranberries a los mencionados R.E.M., y si el de ‘Stupid Girl’ era un homenaje a ‘Seven’ de David Fincher, en ‘Only Happy When It Rains’ hicieron una recreación oscura de aquel sentimiento tan emo de necesitar el mal para ser feliz. Parecía un sentimiento que solo sobreviviría en aquellos tiempos de nihilismo, pelo graso y pantalones rotos, al borde del cambio de siglo y de milenio, pero lo que hoy encontramos es lo mismo en esa Billie Eilish que conversa con monstruos debajo de la cama. En cualquier caso, la fascinación por el grado de suciedad y capas del último minuto de la grabación pervive a día de hoy.

Shirley Manson sería fundamental en la creación de otra de las piezas fundamentales de ‘Garbage’, la intrigante ‘Milk’. El disco se había presentado con el single ‘Vow’ y ofrecía canciones tan sugerentes y raras como ‘As Heaven Is Wide’; decaía una miga en su segunda mitad con cosas como ‘Dog New Tricks’… pero solo para dejar para el final una de sus mayores muestras de talento. El trip hop era importante para ellos en los tiempos en que aún no había salido el segundo disco de Portishead: ‘Dummy’ triunfaría en el Mercury Prize en el mismo 1995 en que salía al mercado ‘Maxinquaye’. Este data de febrero, ‘Garbage’ de agosto. Curioso que este se terminara cerrando con una anti-balada llamada ‘Milk’ que no en vano terminaría susurrando Tricky en una de sus remezclas.

Y digo anti-balada porque pese a su carácter anhelante y devoto, el grupo nunca quiso identificarla como una canción de amor normal. ¿Desde cuándo las baladas normales se titulan «Leche»? Así lo explicaba Shirley, autora de melodía y letras en este caso: «Suena como una canción de amor inocua y no lo es. Ha sido despreciada por la gente como la balada al final del álbum, pero para mí ‘Milk’ es la más oscura y desesperanzada de las canciones. La gente dice que es almibarada y por tanto es una canción de amor, pero es una canción muy lúgubre sobre la pérdida y el miedo a la pérdida, sobre las cosas que no puedes tener y siempre esperarás».

‘Stupid Girl’ como protohimno de empoderamiento; cosas como ‘Queer’ y la imagen de Shirley Manson en el escenario, tan pronto sexualizada como no, a su antojo, dieron una visión diferente a unas revistas underground plagadas de testosterona y Brit Pop. Su vocalista se convertiría en una líder mediática y de opinión, pese a que la crítica más erudita mirara a Garbage por encima del hombro por razones desconocidas. Pero ‘Garbage’ también se define por aquello que no contiene. En una banda aparentemente sobreproducida y con tantas ideas sobre la mesa, es interesante atender las cosas que estuvieron a punto de entrar en el disco y no superaron la criba, como probando que todo está donde tiene que estar y nada sobra. Y no me refiero a caras B tan queridas por el público como ‘#1 Crush’, sino al sample de Frank Sinatra que no llegó a ‘Queer’ por problemas de licencias primero y luego porque se descartó, o al clarinete que se eliminó de ‘Milk’ para no sobrecargarla y mantener su producción minimal.

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