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The Black Keys / Delta Kream

Lo mejor: ‘Poor Boy a Long Way from Home’, ‘Cool black Mattie’, 'Going Down South', 'Mellow Peaches'
Te gustará si te gusta: El blues-rock más clásico: Eric Clapton, John Mayall, Stevie Ray Vaughan etc.

Últimamente The Black Keys parecen algo perdidillos. El fulgor de rock sabrosón de ‘Brothers’ o ‘El camino’ ya se percibía diluido en ‘Let’s Rock’, un disco aparente pero al que le faltaba brío. Como conscientes de su estancamiento, Dan Auberbach y Patrick Carney han querido hacer un reset. Y, para ello, han vuelto la vista atrás, a su adorado blues del Mississipi de los años 50 y 60, y han facturado un disco de versiones de figuras idolatradas: John Lee Hooker, Fred McDowell y, especialmente, Junior Kimbrough. Kimbrough era un bluesman que debutó en los 60, pero que anduvo desaparecido discográficamente hablando, hasta que fue recuperado para la industria en los 90. Él representa el grueso del disco: cinco de las composiciones son suyas.

Según relatan Auberbach y Carney, en ‘Delta Kream’ no hubo mucha premeditación. La sesión se planeó pocos días antes. No se ensayó y se grabó en dos tardes. En la fiesta les acompañan Eric Deaton, que había sido bajista de Kimbrough, y Kenny Brown a la guitarra. Pero lo que tendría que haber sido algo así como una jam-session celebratoria y jubilosa, se ha quedado en una mera transposición correctísima.

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Ya el redoble y el riff con el que da la bienvenida el disco en ‘Crawling Kingsnake’ (original de John Lee Hooker, también cantada por The Doors) ya nos dice muy a las claras lo que vamos a encontrar: ese blues rock setentero a la manera de John Mayall o Eric Clapton. Entra muy bien y, mientras lo escuchas, piensas: «manido, pero no está mal». Pero hacia el final, la cosa se empieza a deshinchar. Porque The Black Keys parecen más preocupados en que «suene bien» (que suena) a que resulte excitante. Kimbrough también tenía esas morosas progresiones guitarrísticas, pero aquí las reproducen de manera pulcra. Demasiado pulcra. A eso hay que sumarle que a la voz de Auberbach le falta la garra suficiente para interpretar estos blues.

Por suerte, aún hay momentos que escapan del envaramiento y en los que se detectan visos de pasión, como el falsete de Auberbach en ‘Going Down South’, en la que sí generan una potente atmósfera ahumada y sexy, subrayada por un levísimo órgano Hammond, instrumento que no reaparece hasta ‘Mellow Peaches’, otra buena recuperación donde brilla la slide de Brown y en que la fuerza del blues se siente de veras. También resultan simpáticos el toque western y la pandereta de ‘Come and Go with Me’. ‘Poor Boy a Long Way from Home’ es estimulante con su trotón ritmo de tren y su guitarra descocada. ‘Stay All Night’ llega a ofrecer pasión y sexo, mientras que Dan rasga un poco la voz, pero se pierde el efecto entre filigranas, y al final Dan suena a que tiene más ganas de irse a dormir solo que acompañado.

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‘Delta Kream’ es un disco correcto y agradable… pero poco más. Entre realizar versiones más respetuosas a la austeridad de las originales o llenar todo de riffs, oropeles y fuegos artificiales, The Black Keys han optado por una tercera vía que no incomoda pero que resulta insuficiente. Por supuesto que no esperas originalidad dadas sus premisas, pero sí algo más de pasión; sus versiones son demasiado faltas de personalidad como para destacar en un género de largo pedigrí y ya sobresaturado de oferta. Eso sí, si ayuda para descubrir a los originales, pues bienvenido. Y sí a Auberbach y a Carney dar unos pasos atrás les sirve para coger carrerilla y reencontrarse, mejor aún.

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