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A Tribute to The Velvet Underground / I’ll Be Your Mirror

Lo mejor: 'Sunday Morning', 'Run Run Run', 'Venus in Furs', 'Femme Fatale'
Te gustará si te gustan: las originales y los artistas participantes
Escúchalo: la versión de Michael Stipe, en Youtube

Qué bien traído está el título del homenaje al disco homónimo de la Velvet Underground con Nico que acaba de salir al mercado. Porque calculemos: ¿cuántos artistas han sido a la postre «el espejo» de la banda de Lou Reed y John Cale? El álbum que marcó y continúa marcando la historia del rock y el underground desde hace más de 50 años, bien haya sido a través de los Strokes y Patti Smith , bien a través de Jonathan Richmann y Patrullero Mancuso, es ahora versionado, canción a canción y manteniendo la secuencia original, por artistas todos de primer nivel. No hay ninguno que no haya hecho méritos para estar aquí: desde leyendas como Iggy Pop y Thurston Moore a gente algo más reciente como Courtney Barnett y King Princess, que ofrece un necesario toque desenfadado en su versión de ‘There She Goes Again’.

Y es que ‘The Velvet Underground & Nico’, con sus distorsiones, disonancias y violas, también fue un álbum de música pop relativamente accesible, que se abría con chiribitas en forma de riff con la embriagadora ‘Sunday Morning’. Michael Stipe de R.E.M., que ha hecho sus pinitos en solitario publicando una serie de canciones sueltas durante los últimos años, respeta la magia de la original con los sintetizadores de Andy LeMaster, y además se encarga del texto explicativo que aparece en el libreto de la edición física, revelando, por ejemplo, que este álbum es uno de sus 3 discos favoritos de todos los tiempos.

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El contexto que Stipe nos da es muy necesario en este caso, pues ‘I’ll Be Your Mirror’ fue el último proyecto que pudo idear en vida Hal Willner, un productor y comisario de arte sobre el que el líder de R.E.M. se deshace en elogios al definir como «el mejor amigo de Lou o algo muy próximo a eso» y como «una mente genial afilada con un conocimiento enciclopédico». Desgraciadamente, Willner falleció en abril de 2020 debido a la covid-19, aunque el disco se intuye tan mimado como otros tributos que pudo orquestar en vida para Leonard Cohen, Thelonious Monk o Tim Buckley a lo largo de las décadas. Parece que poner en valor a los artistas, quererlos, era su especialidad.

En general, las versiones ideadas por los artistas son ceremoniosas y hondas. Aunque la Velvet también podía ser un grupo divertido al margen de las referencias a las drogas y a la prostitución, y para muestra la portada original del álbum realizada por Andy Warhol, da la sensación de que casi todos los artistas aquí reunidos lo que de verdad querían era experimentar con ‘Heroin’, suerte que ha caído en las manos de Thurston Moore y Bobby Gillespie de Primal Scream. Salvo Courtney Barnett, que se ha servido únicamente de su guitarra en ‘I’ll Be Your Mirror’, han sido tan abundantes como cabía esperar las distorsiones, los violines, las violas y los chelos, estos últimos destacando sobre todo en las afiladas ‘Femme Fatale’ de Sharon Van Etten y la maravillosa ‘Venus in Furs’ con Andres Bird y Lucius.

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La única osada en su ejercicio de abstracción y verdadera vanguardia ha sido claramente St Vincent, que ha deconstruido junto a Thomas Barlett la que era una de las canciones más inmediatas, ‘All Tomorrow’s Parties’. Ahora esta es una de sus películas arty a piano y mellotron. Una sensación claramente distinta, nadie sabe si mejor o peor, pero al menos lejos de ese poso «pasaba por allí y grabé esto que me pidieron» que deja Matt Berninger de The National en ‘I’m Waiting for the Man’, cuando tenía vozarrón para mucho más. Se echa de menos por tanto que un proyecto tan vibrante y conocido por hacer confluir arte y música no haya tenido una aproximación algo más arriesgada, lo que no quita que algunos momentos sean irresistibles: Griant Chatten, el expresivo vocalista de Fontaines DC, sí hace suyo el «che che che, ka tah koh» de ‘The Black Angel’s Death Song’, y el single aquí de manera improbable se lo ha quedado Kurt Vile, para el que se ha construido hasta un «radio edit» de cara a hacer más digeribles para alguien sus 7 minutos de «carrera, carrera, carrera». Ojalá llegue a oídos de los seguidores de Måneskin.

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