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Grouper / Shade

Lo mejor: 'Unfollowed the ocean', 'Unclean mind', 'The way her hair falls', 'Kelso (Blue sky)'
Te gustará si te gustan: Tanto Celer como Vashti Bunyan
Escúchalo: Youtube

Liz Harris lleva 15 años alimentando su propio universo de ambient-folk oscuro e intimista en discos tan queridos como ‘Dragging a Dead Deer Up a Hill’ (2008), ‘The Man Who Died in His Boat’ (2013) o ‘Ruins‘ (2014). En los últimos tiempos, sin embargo, su obra se ha dispersado un poco y no solo porque en 2019 publicara un trabajo sorpresa bajo el alias de Nihvek. El último disco de Grouper, ‘Grid of Points’, sonaba a esbozo y duraba 22 minutos: a duras penas se podía considerar un «álbum» propiamente dicho. La música era ideal pero dejaba con ganas de más.

‘Shade’, el nuevo álbum de Grouper, continúa por el mismo camino de las canciones-esbozo (y de las portadas blancas). Las canciones de Harris siguen tocando hondo por lo profundamente íntimas que suenan, por lo hermoso de sus melodías. Parecen secretos que no deberíamos escuchar, y a menudo ‘Shade’ deja la sensación de que todavía no deberíamos estar escuchándolo, que Liz Harris ha considerado una obra acabada lo que no es más que un primer borrador. En ‘Shade’ apuesta a todas luces por una naturalidad radical. En la preciosa ‘The way her hair falls’, Harris se detiene varias veces al tocarla, como si la estuviera ensayando y no la terminara de manejar del todo.

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Es una de varias canciones en ‘Shade’ -la mayoría- que se componen de guitarra acústica, voz y reverb. El escalofriante ambient-noise de ‘Followed the ocean’, la pista inicial, llena de distorsión y voces sumergidas que parecen clamar que «el amor es todo lo que necesitas» como desde el más allá, deja paso a unas composiciones sencillas en las que Harris observa la vida íntima. ‘Unclean mind’ es básicamente una balada grunge, ‘Ode to the blue’ está más susurrada que cantada y ‘Pale interior’ es folk a la manera de una Sibylle Baier. En ellas, Harris disfruta los pequeños gestos, el paisaje natural, la intimidad, el «modo en que la luz se pierde en tu pelo».

Otras composiciones de ‘Shade’ conectan con la primera pista. En ‘Disordered minds’, Harris canta un mantra de letra ininteligible sobre una melodía de ambient distorsionado que suena distante y ‘Basement Mix’ es una de esas grabaciones de ambient-folk de Grouper que suenan como tocadas debajo del agua.

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Todas las piezas de ‘Shade’, incluidas la tierna ‘Promise’ y la pista de cierre, una preciosidad llamada ‘Kelso (Blue sky)’, ambas folkis, funcionan por separado, pero en conjunto se echa de menos la unidad de un disco como ‘Dragging a Dead Deer Up a Hill’ y, sobre todo, una visión más completa y elaborada que no dependa solo de ofrecer un producto lo más natural posible, tan natural que pueda ser confundido con una simple maqueta.

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