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Leiva / Cuando te muerdes el labio

Lo mejor: 'Con el pañuelo en los ojos', 'Peligrosamente darks', 'Llegará', 'Stranger Things'
Te gustará si te gustan: Alfred García, Sofía Ellar, David Otero, Xoel López, Sidonie
Escúchalo: en Spotify

“Yo al fin y al cabo no soy un buen cantante. Ni al fin ni al cabo: yo no soy un buen cantante. Yo soy un buen cantante de mis canciones, pero no tengo voz ni dotes de cantante. Mis canciones nunca han estado aderezadas por una voz bella. Y ahora ha entrado un instrumento nuevo en mi música, voces alucinantes que están transformando mis textos”. Así presentaba hace poco Leiva, en una entrevista de Arancha Moreno en EfeEme, su nuevo disco, grabado en Ciudad de México y con la producción de Adán Jodorowsky y Carlos Raya (más la colaboración de otros habituales de Leiva como César Pop, que de hecho es el autor inicial de ‘Con el pañuelo en los ojos’, o Pablo Cantú, batería de Reyno).

Está claro que lo principal a comentar aquí es su carácter colaborativo: catorce canciones que son catorce duetos, todos con cantantes femeninas tanto de España como de Latinoamérica. Es curioso que destaquemos esto tanto (¡como si no hubiera discos de colaboraciones en los que son todo tíos!), y quizás por eso mismo él dice no haber buscado hacerlo así, sino que surgió. “No es nada estratégico, ha salido de una manera muy orgánica. No he querido contar con las tops, sino con la gente que me ha movido. A algunas les escribí un mail diciendo “hola, soy Miguel, soy un músico español””, contaba, y choca que estas declaraciones y las que inician la reseña sean de la misma persona, porque la honestidad que se desprende de la primera cuesta encontrarla en la segunda, que parece más ensayada. Muy correcta, pero no muy auténtica, ¿no? Pues esto es un poco lo que me ocurre con este disco.

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‘Cuando te muerdes el labio’ viene en una de sus ediciones confeccionado en porcelana (diseño de Boa Mistura), de forma que solo se puede reproducir rompiéndolo con un martillo, “pero así tendrás una portada única”, aseguraba Leiva, y esto va en la línea de ese lado más pedante y menos interesante del álbum, como lo de meter a Natalia Lacunza recitando en francés un poema de Neruda (?) en mitad de ‘Premio de consolación’, las referencias culturales pelín forzadas (‘Black Mirror’, ‘La vida de Adéle’, ‘Stranger Things’) o el intento funky de ‘Flecha’, junto a Elsa y Elmar (sí que funciona mejor la producción de ‘A medio centímetro’, con Ely Guerra). ‘Blancos Fáciles’, la colaboración con Nina de Juan, es la más distinta por temática, pero a la vez tan blanca (no pun intended) y con una producción -y progresión- que no sabes muy bien qué pinta ahí, que no llega a decirte nada sobre el asunto que está tratando. Otro ejemplo es ‘Diazepam’, la colaboración con Natalia Lafourcade que ha sido single recientemente, Es una canción mona y accesible, con un estribillo eficaz, y que seguramente funcione bien (como todo el disco: su concierto en el Wizink agotó entradas en menos de diez horas, anunciando segunda fecha enseguida). Pero a la vez es una canción de la que probablemente no te vas a acordar mucho cuando pase un tiempo.

El autor de ‘Nuclear’ comentaba en Los 40 que le gustaba mucho más cómo sonaba su voz junto a la de una chica, y probablemente tenga razón, pero el problema es que al final todo esto parece ir a favor de su voz, que se acaba comiendo a las otras, hasta el punto de que las colaboraciones se confunden con coros, haciendo incluso que ¡Tulsa! pase desapercibida en ‘Inertes’. De hecho, la cosa mejora enormemente cuando el carácter de colaboración sale más a flote, como es el caso de ‘Peligrosamente darks’, donde empieza cantando Silvana Estrada sola y deja desde el principio su personalidad patente en la canción. Algo similar pasa con Zahara en ‘Stranger Things’; la autora de ‘PUTA’ ha declarado en más de una ocasión lo mismo que Leiva pero al revés (que le gusta cómo queda su voz junto a la de chicos). Y, aunque la letra no es precisamente la de ‘Guerra y Paz’ y ‘Hotel California’ esté diciendo “hola” gran parte de la canción, es un tema que funciona y que, como ‘Peligrosamente darks’, si que te apetece volver a ponerte. O como ‘Con el pañuelo en los ojos’, la joya del disco.

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La colaboración con Gaby Moreno es también el tema más largo del disco, y seguramente esto le ayude, puesto que tiene más tiempo para desarrollarse, además de un estupendo outro (tanto el lírico como el posterior que se mueve entre lo instrumental y el canturreo). O el dueto con Catalina García ‘Llegará’, una de las que se sienten más honestas, y que desde luego lo es a nivel técnico: el cantante contó que se trata de la demo en sí, solo que con un cuarteto de cuerda añadido. La cosa es que en ‘Cuando te muerdes el labio’ pasa mucha gente. Demasiada. Porque realmente ninguna molesta… pero a la vez es difícil conectar quizás porque, en muchas ocasiones, no parece que se deje un espacio para ello.

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