Alicia Keys / KEYS

Cuando Alicia Keys anunció su nuevo disco, ni entre varias personas nos aclaramos demasiado sobre lo que era ‘KEYS’. ¿Un disco doble o un álbum simple con un CD de maquetas o remezclas? Una vez en el mercado el 8º álbum de la autora de ‘Falling’, no es que nos enteremos muchísimo mejor. La primera mitad del álbum se llama «Originals» y la segunda «Unlocked». Así que la primera representaría las versiones más desnudas de las canciones, y la otra la superproducción y los featurings.

Lo normal es que el artista ofrezca el lado más comercial de su álbum en el CD1 y algo parecido a las «maquetas originales» en el CD2, como suelen hacer, por decir alguien, Manic Street Preachers. La opción de Alicia sería la opuesta, pero hasta ahí OK. El problema es que el concepto nunca se define cuando al primero que escuchamos en la parte «Originals» es a Pusha T en ‘Plentiful’. ¿Cómo va a representar esa primera parte el lado más puro y original de Alicia Keys, siendo lo primero que escuchamos un featuring?

El álbum nunca se encuentra a sí mismo después de tan errático comienzo. ‘KEYS’ es un raro experimento de Alicia, con algunas canciones queriendo buscar la emoción primigenia y desnuda, como es el caso de ‘Is It Insane’. Es este un tema procedente de sus años dorados que evoca los momentos más dulces del jazz o la bossa. Un ‘Far Away‘, una Ella Fitzgerald.

Hay momentos con cierto encanto pero en la mayoría de ocasiones los sonidos aparecen demasiado crudos y sin pulir. Y eso podría tener su gracia si fueran mínimamente desgarrados o si la versión «unlocked» los rematara. Nada de eso pasa y lo que queda al descubierto es que los desarrollos son torpes y los textos demasiado sencillos y apegados al dolor de corazón. Por ejemplo, «pensé que serías mi rey / y yo tu reina / esto se completaría con un anillo de boda / ¿me lo estaba imaginando? ¡Oh!».

Frente a composiciones que no terminan de crecerse ni como R&B ni como góspel, como ‘Dead End Road’, la vertiente que más llama la atención de ‘KEYS’ es la que se apega al trip-hop como si estuviéramos en 1997. Portishead parecen una referencia en una ‘Nat King Cole’ de sonido James Bond que funciona tanto en su versión «original» como en su versión «unlocked» con Lil Wayne. Intenta resultar tan «inolvidable» como el de «Nat», y ese texto que busca «dar con un acorde que todo el mundo escuche» es buen intento.

En cambio, la suerte de remezcla noventera que el co-productor Mike Will Made It ha dado a algunas composiciones en el CD2 no puede ser más desaborida. Desconozco en qué tipo de pista de baile podría pegar ahora mismo algo como ‘Skydive’ u ‘Old Memories’, que nunca se desmelena como el hit de Whitney al que parece aspirar.

Tras asistir en esta segunda parte a temas inéditos (?) como ‘LALA’ con Swae Lee, y colaboraciones con Khalid, la confusión es máxima al final. Primero se destroza ‘Daffodils’, que era una bonita composición bucólica con pajarillos en la versión «Originals», con una percusión muy dura de roer. Y de repente todo trata de levantarse con una versión ¿dance? de una canción llamada ‘Billions’ que ya era electrónica en la versión «Originals» por alguna razón. Demasiado tarde.

Es caer en lugares comunes en cuanto a discos dobles, afirmar que con una buena selección de aquí y un poco de tijera por allá, habría quedado algo bueno. Ni siquiera es el caso. ‘KEYS’ es un reto incluso para los seguidores dispuestos a pasar la vida montando playlists para arreglar el desaguisado. Estamos ante un incómodo conjunto de maquetas, unas trabajadas y otras no, que simplemente sugieren aguardar a que la inspiración vuelva dentro de un tiempo.

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Publicado por
Sebas E. Alonso