- Publicidad -

Ed Dowie / The Obvious I

Lo mejor: 'The Obvious I’, ‘Then Send Them’, ‘Number Eight Wire’
Te gustará si te gusta: Belle and Sebastian, el pop de los 80, pero también el synth-folk de autor tipo Angel Olsen última época.
Escúchalo: Youtube

Ed Dowie es el arquetipo de esos artistas que en UK llaman «off the radar». Y sí, ‘The Obvious I’ escapó de muchos radares cuando salió en 2021, pero los meses pasan y persiste, obstinadamente, en mi recuerdo y reproducciones. Sigue siendo un disco brillante en el que este excéntrico artista ha querido (según sus palabras) “crear algo que refleje la turbulencia de este período, pero sin sumarse a ella”. Un planteamiento que lleva a cabo con total éxito, porque este es un álbum melódicamente adictivo, pero con gotas de melancolía. Reflejo de un surreal mundo personal, pero con suficientes alusiones a tiempos -y sentimientos- revueltos.

Su estructura también es peculiar: la cara A presenta canciones en su mayor parte pop, y en la B predominan piezas más reposadas, con secciones cercanas al ambient. ‘Then Send Them’ funciona como contundente presentación de esa primera mitad: elementos orquestales, motivos de synth-pop, y una voz (¡esa voz!) un poco Belle and Sebastian, un poco chico de coro inglés, cantando sobre surreales imágenes quizá post-apocalípticas (“las autopistas y sus barreras acumulan musgo… un fuego fuerza a los marineros a volver a la costa”), todo canalizado a través de una excelente melodía. Y sin embargo, a mitad de canción se incorporan sintetizadores que interfieren en ese tono pastoral, introduciendo inquietud, y mezclados a un volumen inusual en una producción “normal”. Son detalles que conforme nos adentramos van sugiriendo que no estamos ante un disco de pop sin más, que hay una corriente subterránea de cierta oscuridad, y que Dowie es un artista con poso, que no encajaría en cualquier sello (esto lo edita Needle Mythology, proyecto personal del crítico musical Pete Paphides).

- Publicidad -

A lo largo de toda esa primera mitad se suceden las maravillas: ‘The Obvious I’, con esas armonías y vocación de himno (aunque sea a una serie de recurrentes fracasos depresivos – “vuelvo a caer en un pozo… me topo con mi obvio yo”). O ‘Red Stone’ y sus chinescos motivos de sinte muy China Crisis pero voces salidas de la psicodelia 60s. O ese otro hit imaginario de un año 2021 que no viviste (porque no conocías este disco) que es la enorme ‘Number Eight Wire’, que suena como si Erasure se aliasen temporalmente con Stuart Murdoch. En ella Dowie consigue que un estribillo tan chocante como “Paranoid dyspepsia / Paranoid dyslexia” suene pop.

La segunda parte del disco empieza con ‘Under the Waves’, que es parte precioso interludio instrumental, parte balada al (fantasmagórico) piano. ‘Dear Florence’ es otro ejemplo de su gran talento con las melodías, una pieza de synth-folk que sonaría como inspirada en tiempos de guerra si no fuera porque las caprichosas y oníricas letras saltan de “armas sumariamente a la espera” o “someter a un control a otras naciones” a versos como “destapando vejaciones con un pelo naranja ceniciento / Hermano, donde puse el desorden éste desapareció para el verano / se marchó a entornos inciertos”. Un tipo de letras de un surrealismo no tanto posmoderno (a lo Adam Green) sino más romántico y evocador (a lo Paul Roland). ‘The Island’ es otra gran pieza de la que por cierto se lanzó videoclip recientemente. El cierre con ‘Robot Joy Army’ recupera el músculo pop del comienzo, ese bonito contraste de tecno pop y voz angelical.

- Publicidad -

‘The Obvious I’ es un ejemplo perfecto de este interesante punto de la historia en el que el sonido de los 80 ha pasado por tantas regeneraciones y mutaciones que está totalmente normalizado como un lenguaje musical actual más, que ha perdido completamente las connotaciones retro. Quizá hasta deberíamos de dejar de llamarlo “80s”. Esto es válido igualmente para las propuestas ultracomerciales de The Weeknd como para fascinantes álbumes de autor como este. Un disco que posiciona a Ed Dowie entre los más interesantes bichos raros de las islas británicas, gente como Modern Studies, Erland Cooper, Alabaster DePlume o Cate Le Bon.

Discos recomendados