Sylvan Esso / No Rules Sandy

La espontaneidad puede dar pie a obras maestras inesperadas. ‘Yesterday’ de los Beatles, ‘Blowin’ in the Wind’ de Bob Dylan o ‘Hometown Glory’ de Adele son canciones que sus autores escribieron en media hora. Sylvan Esso, el dúo de pop electrónico y matrimonio formado por Amelia Meath y Nick Sanborn, ha probado esta táctica en ‘No Rules Sandy’, su nuevo disco. Le ha salido OK.

‘No Rules Sandy’ es un álbum no planeado. El grupo pensaba reunirse con amigos para componer música en enero de 2022, pero el omicron cambió sus planes y, en su lugar, el dúo decidió encerrarse en la casa que había alquilado en Los Ángeles a improvisar y experimentar. Sin darle demasiadas vueltas a sus ideas, y siguiendo sus instintos, Amelia y Nick crearon el disco en apenas tres semanas.

Hay buenas ideas contenidas en ‘No Rules Sandy’. Para empezar, Sylvan Esso sigue poseyendo un sonido muy peculiar que parte del glitch-pop para expandir horizontes. La producción es exquisita en la batalla de sintes de ‘Moving’, en los ritmos dance con efectos de dubstep de ‘Echo Party’ o en el burbujeante pop ochentero de ‘Didn’t Care’. Y cuando al dúo le da por componer un tema acústico le sale uno tan sumamente delicado como ‘Coming Back to You’ que, entre vocoders y guitarras acústicas, parece pesar lo mismo que una pluma: parece que se va a ir volando en cualquier momento.

La máxima de «no seguir reglas» de ‘No Rules Sandy’ («sandy» alude al apellido de Sanborn) libera la creatividad de Sylvan Esso, pero el carácter improvisado del disco significa que las canciones dejan menos huella. ‘How Did You Know’, uno de los cortes destacados, se queda muy cerca de ser un verdadero temazo que podría haber escrito AlunaGeorge, pero no termina de llegar a ese nivel. Tampoco lo hace ‘Echo Party’, por el que se esconde un «club banger» que la versión actual no es. Y el glitch-pop de ‘Look at Me’ y ‘Cloud Walker’ sigue siendo agradecido: es una pena que las canciones sean tan efímeras.

La espontaneidad de ‘No Rules Sandy’ se refleja en los interludios incluidos en el disco, que transmiten conversaciones telefónicas, grabaciones de estudio o pasos de gente sin que se termine de concretar una narrativa real. En su frescura tipo «no le hemos dado demasiadas vueltas», ‘No Rules Sandy’ es un trabajo simpático y gracioso, pero Sylvan Esso ha demostrado ser capaz de hacerlo mejor.

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Publicado por
Jordi Bardají
Tags: sylvan esso