Olvidémonos por un momento de que ‘PUTA‘ fue el primer disco sobre el #MeToo de la historia. Porque tanto debió hablarse de su producción disruptiva: las tres estrofas asfixiantes de ‘MERICHANE’, entre jadeos y duras verdades; las tres canciones en una, y todas sobresalientes, de ‘flotante’; la agonía contenida en ‘SANSAN’; el entorno hostil de ‘joker’… Por narices el disco-después-de tamaña obra maestra tenía que ser un contraste, un regreso a melodías más dulces o tranquilas. ‘La ternura’ fue el título provisional de este álbum. Zahara tenía ganas de hablar de amor y de amistad. Si la pena es que el mundo no haya acompañado…
Así, ‘PUTA’, que tenía que haber sido una victoria tajante, dejó algunos sinsabores. La cantante tuvo un «beef» con VOX que desembocó en la publicación de su teléfono móvil, a la vista está que la ultraderecha no está siendo condenada en las redes, ni mucho menos en las urnas internacionales. En la semana de salida de este álbum, cada noticia es más terrorífica que la anterior. Zahara llega a los 40 años -en la primera pista menciona su edad durante el proceso compositivo- con tantos deberes hechos como incertidumbres. Ha abandonado Madrid, sintiendo que la ciudad la estaba expulsando, como a veces lo sentimos todos los que nacimos en ella, y plantea en este álbum cuestiones como la identidad o el significado último de la vida y el amor.
Estas inquietudes y miedos van más allá de títulos y estribillos que hablan por sí solos, como ‘¿Era esto la vida?’ o «Quién dijo que el amor duraba para siempre». ‘Formentera’ se pregunta si, a los 38, «es demasiado tarde para mí». ‘Nuestro amor’, que debía ser una celebración del hallazgo del mismo, suena en verdad tan oscura como los Depeche Mode más industriales. Más ‘Policy of Truth’ o ‘Barrel of a Gun’ -que hablaba de adicciones- que ‘Home’ -que hablaba de algo confortable-.
La crisis implica su «yo público» desde las redes a su ciudad -la balada ‘Soy de un pueblo pequeño’- y sus altibajos como artista. ‘Demasiadas canciones’ no pasará a la historia como una de las mejores melodías de Zahara, pero sí como una ida de olla en una era en que se nos fue la olla al máximo con las novedades musicales, los featurings, los temas que se lanzan cada día, y la obligación de tener que promocionar todo ello, todo el rato, en todas las redes sociales. Una burbuja que solo puede terminar explotando por el bien de nuestra salud mental, de nuevo, un tema en el largo.
En el proceso de búsqueda, Zahara no ha encontrado singles tan certeros como en otras ocasiones -según ella misma, tampoco los ha buscado-. ‘Ctrl + Z’ termina antes de decidirse a ser el nuevo «Berlin U5». ‘Yo solo quería escribir una canción de amor’ es la viva definición de canción de bienvenida para un álbum, de presentación de algo, un «buzz single» de manual. Y en ‘Tus michis’, que tiene una letra divertida, un sample de gatos gracioso, una percusión espectacular, y además supone una feroz defensa de una amiga -la escritora Patricia Benito-, cuando no sabemos ni cómo defendernos a nosotrxs mismxs, es decir, tiene un enfoque muy original, no termina de cuadrar lo que se nos cuenta y cómo se nos cuenta, acercándose a los territorios pantanosos de la broma privada.
Lo que sí han aparecido de nuevo son composiciones que desarman, desplegadas sobre todo en la segunda mitad. ‘La violencia’, que pasa de ser una anti-nana de Björk a un techno digno de «rave», plantea «qué poco espacio ocupo en mi historia, a veces parece la de otra persona» y revela de manera terrorífica que todos los exorcismos de ‘PUTA’ pudieron no servir para nada: «siento mi cuerpo, quizá, más desnudo, aún lleno de rabia e igual de inseguro». Algo que también aparece en el precioso «spoken word» de ‘La ternura’, que habla de la esclavitud del cuerpo, la inutilidad del sexo e inseguridad económica, pasando de las cuerdas del pop de cámara al reggaeton, como quien pasa del llanto a la euforia. «Qué más darán la belleza y la juventud, incluso el sexo, que tanto has perseguido, que has querido conservar, que has protegido. Qué más dará cuando lo que de verdad te ha conmovido, ha sido la ternura»: pocas artistas han absorbido tan bien el sentir de una generación o dos, en sus canciones.
Hay que hablar de la producción de Zahara, realizada en solitario a excepción de un par de temas en que aparece de nuevo su pareja Martí Perarnau IV. No es una sorpresa porque todos aquellos que produjeron con ella no hicieron tanto por su cuenta, por lo que era hora de dar el gran paso, dando las gracias a María José Llergo en el libreto por «ayudarla a creérselo». Unos temas le han costado meses, los últimos un día, y los resultados son ingeniosos especialmente en estas dos canciones más confesionales. También en la martilleante ‘<3CDMX', en colaboración con Ximena Sariñana, uno de los muchos "growers" del disco. La Zahara de 'Caída libre' ya no existe, como tampoco la de 'Con las ganas'. Para bien (por lo artístico) y para mal (por lo que implica para la sociedad), es una pena que la de 'PUTA' tenga que seguir vigente.