El Britpop fue una cosa bien diferente según a quién le preguntes, si a un acérrimo de Oasis o a un defensor de Pulp, y Robbie Williams tiene igualmente su propia visión. Su primer disco de estudio en una década recibe tan arriesgado nombre como ese, ‘BRITPOP’, resultando paradójico lo poco «britpop» que suena de un primer vistazo. Por momentos, parecemos estar más bien ante el gran disco de rock de Robbie Williams.
En esa línea va uno de los singles principales, ‘Rocket‘, una colaboración con Tony Iommi de Black Sabbath, que de «pop» no tenían nada. ‘Jesse & Joy’, los colaboradores de la balada ‘Human’, son mexicanos. Luego hay un tema llamado ‘Morrissey’, quien fue mucho anterior a todo aquello, y que además suena nada menos que electropop. Para que nos entendamos, el ex líder de los Smiths aparece reverenciado en una canción que debería haberse llamado ‘Robyn’. Y ahí estamos hablando de Suecia, como otras veces podemos hacerlo de Estados Unidos, Alemania y Canadá porque Le Tigre, Chicks on Speed y Peaches parecen las referencias de ‘Bite Your Tongue’ o ‘You’.
Es cierto, también hay referencias que son muy British. En ‘Pretty Face’, una preciosa canción de amor, dice tantas veces «hello» que parece Liam Gallagher al principio de ‘Morning Glory’. Y las cuerdas de ‘It’s OK Until the Drugs Stop Working’ son las mismas que Bernard Butler habría trabajado en Suede o con Duffy, inspirándose en los clásicos de los años 60. También podríamos emparentarlas con ‘The Universal’ de Blur.
Estos dos son algunos de los mejores momentos de un álbum que da unos cuantos bandazos porque el artista nunca ha sido demasiado bueno redondeando conceptos. Robbie solo ha sido un gran conceptualista cuando aceptó que su estupendo biopic estuviera protagonizado por un mono. Y el mundo ni siquiera quiso enterarse. Así que ha vuelto a lo que mejor sabe hacer: grandes estribillos.
Porque sí, el 13º disco de Robbie Williams no tiene tanto un gran resultado conceptual como temas que apabullan. ‘Spies’ alimenta la parte rock, como también ‘All My Life’ o ‘Cocky’, con la co-autoría de Gaz Coombes de Supergrass. ‘Pocket Rocket’ cierra en plan balada, y en medio, el asunto «Morrissey» termina resultando bastante divertido: «me gusta el cantante, es un poco excéntrico, hizo una entrevista y lo que quiso decir fue «estoy perdido, me siento solo»». Por si no fuera suficientemente surrealista, Gary Barlow está acreditado, de todas las que hay, precisamente en esta canción.
Y es que a lo mejor lo que a Robbie Williams le importa de verdad es hablar de sus gustos, de sus traumas y de su vida, da igual el estilo. De hecho, abundan las referencias a sus clásicos, como ‘Angels’, en un disco que asegura que es el primero que quiso hacer cuando se fue de Take That en 1995. Fue un gran año para el ‘BRITPOP’ y que esto se llame ‘BRITPOP’ puede entenderse como algo deliberadamente pomposo -porque a Robbie Williams siempre le ha encantado la pompa-. O como algo mucho más sencillo después de todo. Es «pop británico»… after all.
Robbie Williams actúa en Bilbao BBK Live.
