Música

Ona Mafalda / Reset

Uno de los conciertos que recuerdo con más cariño fue la presentación del debut de los Strokes en La Riviera. Solo tenían un disco de media hora, tocaron 37 minutos y se piraron. Además, llevaron a Stereo Total de teloneros, los cuales salieron al escenario cargados de bolsas de la compra. Ona Mafalda, que tampoco olvida cómo su madre indie la llevaba a conciertos de la banda principal de Julian Casablancas, refleja por primera vez -al menos de manera tan clara- esa influencia en su música.

Por eso este segundo disco es un enorme «Reset», en el que «Salta» al vacío sin temor a lo que «hay debajo». Esa cadencia rockera, que a su vez tiene en cuenta los teclados, que fueron cada vez más importantes en la carrera de los Strokes, se percibe claramente en canciones como ‘Sedated’ u ’80 cerillas’.

Esta última está inspirada en los titulares que le ha dedicado la prensa rosa, a consecuencia de ser nieta de un rey búlgaro. Aunque en verdad ‘Reset’ es más bien un álbum sobre el cambio de manera genérica. Ni predomina el «qué dirán» ni tampoco su divorcio, que parece limitado a baladas más prescindibles como ‘For Us’.

Ona Mafalda no quería escribir canciones tristes porque asegura que no le funciona para su estado emocional, y si ‘Reset’ es una victoria es porque tiene otro cometido: el de asentar su identidad, encontrar su sonido, reafirmarse a sí misma. Consciente o inconscientemente estas canciones están diciendo «no soy solo una princesa que está triste, ¿qué tendrá la princesa?», se rebelan en favor de su independencia, su carácter y su sonido como artista, lejos de sus inicios más tipo London Grammar.

Porque «ya no es esa» es que aparece una versión del gran éxito de Mari Trini, llevada al sonido del álbum, que ha perfilado junto a productores como Khotthon o Ed Is Dead. La inmediatez de canciones como ‘Salto’ (que a ratos parece devenir en drum&bass), la ligeramente distorsionada ‘Pink Lies’ y sobre todo ‘Harta’ da lugar a una potente colección de singles, mientras la colaboración con Merina Gris que cierra el largo abre posibles nuevos frentes. Media hora de pop, no tan afilado como el de ‘Is This It’ -me ha faltado un ‘NYC Cops’-, pero en el que no faltan «guts«.

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Publicado por
Sebas E. Alonso
Tags: ona mafalda