Breves

Prince adivinó la era del streaming y los podcasts… y fracasó

Prince es considerado un visionario por muchos motivos, pero no se recuerda tanto lo pionero que fue al anticipar el modelo de industria musical que se avecinaba en el siglo XXI. Antes de iTunes y MySpace, por supuesto antes de Spotify y antes de que la palabra “podcast” le sonara a alguien de algo, Prince inventó su propio formato de distribución musical, pero se adelantó tanto a su tiempo que la tecnología no le pudo seguir el ritmo.

Entre 2001 y 2006, Prince gestionó su propia página web, el NPG Music Club, donde compartía música inédita directamente con sus seguidores y contenido de audio diverso, como programas de radio, lo que hoy consideraríamos pódcast. Era un servicio de suscripción que costaba unos 8 euros mensuales o 100 anuales. Es decir, de alguna manera se adelantó también a Bandcamp y a Netflix.

«Lanzado antes del auge de las redes sociales, Prince comprendió que el futuro de la industria musical residía en la participación de la comunidad», describe la web Goldies Parade. «El sitio web tendía un puente entre el estudio y los ordenadores de los fans y tenía como objetivo crear un método sólido de distribución musical sin el intermediario de la industria, pero de una forma que protegiera sus derechos de autor frente a la piratería digital».

En plena eclosión de Napster y de la piratería, Prince auguró que el futuro de la música pasaba por establecer una conexión directa entre artista y oyente. En el NPG Music Club ofrecía descargas directas, venta de CD e incluso asientos prioritarios para fans en sus conciertos. El problema es que la tecnología no daba para tanto a principios de siglo -sobre todo en 2001- y no todo el mundo tenía acceso a internet, ni mucho menos a la velocidad de hoy en día.

Prince se tomó el NPG Music Club muy en serio. Llamado así por las siglas de su banda, New Power Generation, publicó allí varios de sus discos de estudio más desconocidos, como el instrumental ‘Xpectation’ -centrado en el jazz-, apostando por una expresión musical más pura y ajena a las discográficas. El lanzamiento inaugural fue el fascinante ‘The Rainbow Children’, el primero que firmó con el nombre de Prince tras su etapa bajo un símbolo impronunciable. Un disco en el que pregonaba su fe como testigo de Jehová y que inauguró esta incipiente etapa “digital” en la carrera del artista.

Este servicio musical se adelantó de forma muy clara a plataformas como Bandcamp o incluso al modelo de “paga lo que quieras” de Radiohead. Aunque Prince no fue el primer artista en usar internet para distribuir su propia música -ahí estaba BowieNet en los 90, por ejemplo-, sí se puede decir que fue el primero que lo utilizó para publicar auténticos álbumes de estudio y otro tipo de contenidos, sin intermediarios, en lugar de simples temas inéditos o directos sueltos sin mayor interés.


El NPG Music Club fue tan revolucionario que ganó el premio Webby en 2006 por su innovación, pero hoy está prácticamente olvidado porque forma parte de la historia del “primer internet” y apenas duró un lustro. La realidad es que, como modelo musical, fracasó por varios motivos, ya que tanto su enfoque en internet como su precio lo hacían inaccesible para la mayoría de público. Si Prince quería ampliar audiencia, no solo no lo consiguió, sino que logró cercarla aún más, hacerlo más exclusiva.

Tampoco se puede pasar por alto que la calidad de discos como ‘The Chocolate Invasion’ no era la de ‘Purple Rain‘ o ‘Sign’ O the Times’. Es decir, Prince no publicó ahí sus mejoras obras o, como mínimo, las más accesibles, sino que aquellos eran trabajos «para muy fans» que no estaban pensados para el mainstream. Eso tiene un valor artístico innegable, pero implica que el NPG Music Club no dejaba de ser un experimento.

Prince cerró la página en 2006 porque ya “no daba más de sí” -en realidad le llegó una demanda por copyright de una empresa que usaba las mismas siglas-, después de varios cambios de modelo y, por entonces, estaba centrado en volver a la primera línea musical: su regreso a las multinacionales con ‘Musicology’ se produjo en 2004 y en 2007 se dio un baño de masas actuando en el intermedio de la Super Bowl, unos pocos años antes de que este fuera el evento global que es hoy.

Prince experimentó con otros modelos de distribución en lanzamientos posteriores, como cuando lanzó discos como ‘20Ten‘ a través de periódicos de tirada nacional. El concepto puede parecer ridículo a algunos, pero no se le da la importancia que merece por su intención de buscar un camino alternativo a las «majors». Prince fue un artista del streaming antes del streaming. Y obras como ‘Xpectation’ o el directo ‘One Nite Only’ tienen una gran importancia dentro de su discografía, aunque sigue siendo poco reconocida.

Los comentarios de Disqus están cargando....
Share
Publicado por
Jordi Bardají
Tags: prince