Demasiados años después de los albores de PC Music, incluso demasiado tiempo después del fin del sello, sobre todo se habla de Danny L Harle por dos cosas: por lo que moló su disco anterior, ‘Harlecore‘, uno de los mejores exponentes de su variada labor como productor; y por lo que poco que moló su trabajo en los tracks del último disco de Dua Lipa, del que solo se salvaban los singles.
Este nuevo álbum de Danny no esclarece demasiado si sus próximos años son prometedores y sudaremos todo en sus sesiones, o si por el contrario podemos hablar de cierto estancamiento creativo e incluso sudaremos de ir a verle.
Los singles de adelanto no fueron una decepción para nadie. ‘Azimuth’ es una búsqueda de uno mismo -o de una misma- que se eleva gracias al canto de sirena de Caroline Polachek. Pocas canciones han aunado espiritualidad, new-age y trance con tanta maña. Puede ser la grabación de Danny L Harle que más recordemos cuando pasen unos años y nos den igual los géneros que hayan estado de moda o demodé; qué llegó antes y quién lo hizo tarde. Además, Polachek vuelve para un tema que parece la otra cara de la moneda, ‘On & On’.
Cumple igualmente Pinkpantheress en otro de los sencillos, uno de los temas más «hardcore», ‘Starlight’, el que supuso el regreso de Danny tras unos años de descanso y su bienvenida a XL Recordings. En verdad estamos ante un álbum con colaboraciones de frotarse los ojos, lo que incluye desde Julia Michaels (‘Raft in the Sea’) a Oklou y MNEK (‘Crystallise My Tears’), pasando por Clairo para un interludio de un minuto que aparece después de ‘Azimuth’ y reincide en su carácter zen.
Si en el disco de Blood Orange tenía sentido contar con alguien del tamaño de Lorde para entonar una única frase porque esa frase podía ser la más escalofriante de todo el proyecto, aquí el elenco sabe un poco desaprovechado. Dua Lipa, la misma Dua Lipa que llena arenas, aparece en la pista 10, ‘Two Hearts’, un corte electropop, que debería ser más bombástico o más chirriante, y desde luego menos Robyn. No tiene sentido llamar a Dua Lipa para algo simplemente correcto.
Con momentos de música clásica (‘Noctilucence’), un ataque de acordeón (‘Island’), y algo de ambient (‘Teardrop in the Ocean’), ‘Cerulean’ no es un disco exento de virtudes, pero sí uno que demanda cierta concreción por parte de un creador vinculado a artistas tan pioneras como Charli XCX o SOPHIE.
Además de contener pistas que pasan desapercibidas como ‘Laa’ y ‘O Now Am I Truly Lost’, cuando se termina de liar Danny L Harle es cuando nos dice que este es su «verdadero debut». Un disco inspirado por cosas tan dispares como la peli ‘Stalker’ de Andrei Tarkovsky, la ópera ‘Einstein on the Beach’ de Philip Glass, la música de la serie de videojuegos ‘Dark Souls’ y compositores de los siglos XVI, XVII y XVIII como Monteverdi, Thomas Tallis y William Byrd. ‘Harlecore’, con la excusa de inspirarse en los diversos escenarios de un festival, tenía mejor concepto.