Jill Scott es una de las principales artistas musicales a las que acudir para conocer en profundidad la experiencia vital y emocional de una mujer afroamericana. Curtida en el spoken word desde antes de ser descubierta por Questlove y publicar su álbum debut en 2000, Scott escribe letras poéticas que exploran el amor en todas sus caras, además del sexo, la maternidad, el matrimonio y la espiritualidad, siempre desde una perspectiva radicalmente negra.
‘To Whom This May Concern’, el primer álbum de Scott en una década, pone el sentido de comunidad en el centro, algo reflejado en el diseño de la portada, de ecos anticolonialistas, y en la presencia de artistas invitados, cuya participación siempre tiene un sentido: Tierra Whack lanza una pullita a Ms. Lauryn Hill en ‘Nurf Side’, y está ahí porque, como Scott, es originaria del norte de Filadelfia.
Ese espíritu comunal es palpable también en cortes como ‘The Math’, que invita a ser mejores personas y se pregunta por qué, como seres humanos, podemos llegar a ser infelices: «¿Será porque no tenemos autoestima ni valores?», cuestiona la artista. Un sentir antitecnológico -bordeando lo esotérico- sobrevuela el álbum («te he llamado, pero no con mi teléfono», rapea en ‘Sincerely Do’), pero solo por su capacidad para dividir en lugar de unir: el exquisito neo soul de ‘Beautiful People’ reivindica la humanidad compartida y defiende que el «amor es el arte de la guerra / que conquista todos los algoritmos».
‘To Whom This May Concern’ no es un disco de sermones ni mira por encima del hombro, sino que comparte su sabiduría generosamente, también en lo musical, ya que el álbum recorre décadas de historia de la música negra con fluidez y naturalidad, buscando no el single fácil, sino la narración de una historia. En el sedoso neo soul de ‘Offdaback’, el homenaje a sus «ancestros» es tan explícito como sus menciones a artistas como Billie Holiday, Tina Turner o Ella Fitzgerald; después, el disco pasa del blues a lo Bessie Smith en ‘Pay U On Tuesday’ al diva house de ‘Right Here Right Now’ con total comodidad.
El disco dialoga constantemente con la historia musical afroamericana hasta el punto de que Scott puede explorar un género regional como el go-go en ‘Liftin’ Me Up’ y, después, lanzar un ritmo de trap en ‘To B Honest’ con JID, llegando un pelín tarde a él, eso sí. A pesar de la evidente musicalidad y artesanía del disco, se echan en falta algo más de tensión y riesgo en las composiciones, aunque la base neo-soul le confiere unidad y sus incursiones en otros estilos resultan justificadas a través de las letras.
La propia ‘Offdaback’ reivindica el derecho de Scott a «hacer música diversa para un público diverso», mientras ‘Pressha’ celebra su individualidad contando la historia de un hombre que quiso «esconderla» porque su imagen no era la «estética» de moda: «Cuánta presión por parecer como todas ellas; bonita y cosmética». Pero el espíritu de ‘To Whom This May Concern’ nunca es amargo, y no extraña que la edificante ‘Be Great’ abra el álbum tras la intro, con sus vientos y percusiones carnavalescas, ya que, si algo exhibe ‘To Whom This May Concern’, es paz interior.
Esa paz puede tener nombre yoruba (‘Àṣẹ’) o aparecer en forma de amor surgido de la nada (‘A Universe’). Incluso cuando Scott reprende en ‘Pay U On Tuesday’ a quienes llevan una vida irresponsable («¿has vuelto otra vez a la cárcel?», «¿te has comprado un vestido mientras tu casa está hecha un desastre?») o dirige críticas a la corrupción o a la industria farmacéutica (‘BPOTY’), su voz se mantiene calma y elegante, acompañada por la docena de músicos que confieren al álbum una musicalidad rica y diversa, desarrollada pacientemente a lo largo de casi una veintena de pistas.
Su voz proyecta una sabiduría cultivada durante décadas, pero, como sugiere el título, ‘To Whom This May Concern’ no levanta la voz, sino que espera que el oyente ponga de su parte y se acerque a él con interés. Jill Scott es, en este sexto disco, una autoridad amable, una matriarca con muchas cosas que decir, pero sin energías que dedicar a quienes perturben su avenencia, consigo misma y con el mundo.
