La 40ª edición de los Goya ha tenido lugar esta noche en el Edificio Fórum de Barcelona, con ‘Los domingos’ triunfando en las categorías más importantes, a pesar del superior número de estatuillas de ‘Sirat’. Además del séptimo arte, la música ha vuelto a ser uno de los elementos más importantes de la gala. En este sentido, Ana Mena y Belén Aguilera han sido algunas de las mejores actuaciones de la noche.
Esta empezó con el número inicial de Rigoberta Bandini y Luis Tosar, cantando ‘Hoy puede ser un gran día’. Difícil no verle la cara irónica a la actuación cuando el mundo está un paso más cerca de desmoronarse definitivamente, tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel en Irán y sus posteriores represalias. Bandini repitió avanzada la noche con su versión de ‘De tot cor’, de Tomeu Penya, a guitarra eléctrica. Estuvo correcta, aunque lejos de ser lo más destacado de la gala.
La cosa empezó a mejorar con el homenaje a Lole y Manuel de Alba Molina, Ángeles Toledano y L’Escola Coral de l’Orfeo Català. ‘Tu mirá’ empezó con un coro de niños para pasar a la magnífica presencia de Ángeles Toledano, que se encargó de la parte más minimalista de la canción. Al final del número, un set de batería y una guitarra eléctrica se unen a la mezcla, a lo Frente Abierto.
Ana Mena y La Casa Azul era la mezcla que no sabíamos que necesitábamos. ‘La bambola’ también es una canción que les pegaba al dedillo, ya sabiendo todos el gusto de Mena por el pop italiano. Ella, finísima y clásica en su parte inicial, en la que acaba de pie en el piano, y enorme en el colofón final. La transición al vocoder de Guille Milkyway, con una estética totalmente diferente, fue una sorpresa total.
Bad Gyal era una de las artistas más esperadas de la noche y no actuó sola. Junto a Arrels de Gràcia, la catalana interpretó ‘Rumba de Barcelona’ y reivindicó la diversidad de la Ciudad Condal con drag queens, niños jugando al fútbol y varios bailarines. Farelo parecía cantar con muy poco autotune, si es que tenía algo. Por ahí bien, pero sí que el número resultó menos explosivo de lo que esperábamos.
La actuación más bonita de la noche fue protagonizada por Belén Aguilera y Dani Fernández en su homenaje a Robe. La preciosísima versión de Aguilera a piano y cuerda, y casi susurrada, pintó el mejor punto de entrada para la rasgada voz del vocalista. Este también fue el numerito más largo de la noche, al tener lugar durante el in memoriam. Gran dueto, mejor temazo.