El regreso de WU LYF a la escena musical parece repentino, pero en realidad se ha ido gestando desde la pandemia, cuenta el vocalista Ellery Roberts en esta entrevista con JENESAISPOP. El grupo de Manchester se dio a conocer por su estética oscura y esotérica, su apuesta por el anonimato -llegando a rechazar entrevistas a la prensa y a borrar su página de Wikipedia varias veces- y su enfoque radical de autogestión. El grupo rechaza trabajar con discográficas y publicar su música en las plataformas habituales, y cuenta con su propia plataforma de suscripción a través de la cual sus fans pueden invertir directamente en la financiación de las grabaciones de la banda.
A partir de este modelo discográfico, el grupo grabó su disco de debut ‘Go Tell Fire to the Mountain‘, que se publicó en 2011 y recibió grandes críticas. Sin embargo, la promesa se esfumó cuando el grupo anunció en 2012 su separación por motivos misteriosos. Durante este tiempo, Ellery ha formado la banda L.U.H. (disuelta en 2025) y sus integrantes han desarrollado también diferentes proyectos, pero no se podía decir que alguien esperara que volvieran después de tanto tiempo.
Así es, y además tienen nuevo disco entre manos, ‘A Wave That Will Never Break’, que se publica el próximo 10 de abril.
WU LYF también se encuentra desarrollando una gira que pasará por Barcelona esta misma semana, el sábado 14 y el domingo 15 de marzo. La sala LAUT acogerá la primera presentación en España de este disco, producido por Sonic Boom, que lleva el sonido de indie-rock épico de WU LYF a terrenos más luminosos y cercanos al folk-rock y al post-rock, como lo denotan las extensas duraciones de las canciones.
Valoráis muchísimo la autogestión, más que la mayoría de bandas, por eso me sorprende que casi no hayáis sacado música. Otros en vuestra situación habrían publicado quince discos en todo este tiempo…
Lo cierto es que nos separamos. Hay muchas razones por las que no hemos sacado música en estos 15 años. Pero, dependiendo de cómo lo mires, cada uno por separado ha seguido haciendo y publicando música con diferentes proyectos.
¿Quieres hablar de las razones de la separación o prefieres no tocar el tema?
Nos separamos porque dejamos de ser amigos. Eso ocurrió por diferentes razones, pero prefiero dejarlo en el pasado y centrarme en hablar de la expresión musical y de la situación global actual.
Bueno, eso ya es más contexto del que sabíamos. ¿En qué momento os reunís?
En 2020, durante la pandemia, volvimos a reunirnos gracias a contactos en común y decidimos reeditar el debut, porque en Discogs se estaba vendiendo a precios disparatados. Además, teníamos mucho material: canciones inéditas, vídeos, fotos… Para la reedición hicimos un libro con un amigo que es diseñador gráfico. El proceso de hacer ese libro, de recordar todos esos recuerdos, fue muy terapéutico: todo el bagaje negativo del pasado quedó atrás. Después tuvimos una conversación y acordamos que nos apetecía volver a tocar e improvisar en el estudio. Al principio fue complicado porque Tom vive en Nantes y el resto vivimos en Manchester, pero al final conseguimos escribir las canciones del nuevo disco.
Con Sonic Boom habéis trabajado un sonido bastante luminoso. ¿Cómo habéis negociado la producción con él?
Obviamente somos muy fans de Spacemen 3 y de Sonic Boom; es un héroe para nosotros. Así que, cuando surgió la oportunidad de trabajar con una leyenda y aprender de ella, la aprovechamos. Sonic Boom básicamente nos dejó hacer lo nuestro: escuchaba todo lo que hacíamos y nos daba consejos y feedback, pero en esencia se fumaba sus porros y nos dejaba a nuestro aire. Ha supervisado el proyecto, pero en realidad hemos hecho el disco que queríamos hacer. Sobre todo ha estado implicado en ‘Wave’, que es una canción muy especial.
‘Wave’ da título al disco, donde percibo cierta temática apocalíptica…
Detecto esa luminosidad en el sonido y también en las letras. ‘Tib St. Tabernacle’ habla de trauma generacional, de gente buscando algo perdido… pero también de iglesias comunes, de lugares donde nos reunimos.
Esa alusión a la iglesia común se refiere a ese templo interior al que cada persona puede acceder. Para mí, tocar en la banda es eso. El título de esta canción alude a una librería de Londres que tiene una taberna subterránea en la que tocábamos, y cuando tocábamos allí percibíamos un ambiente muy espiritual pero a la vez cerebral en el público. Para mí la canción explora la dicotomía entre la espiritualidad de esa librería y el ambiente industrial de Manchester, lleno de gente que está sufriendo y que expresa ese sufrimiento a través de una cultura de la bebida bastante hedonista.
¿Ese dolor es algo contextual de Manchester o del Reino Unido, o tiene más que ver con lo global?
Diría que es todo a la vez. Manchester es una ciudad muy industrial: prácticamente existe para la industria y las fábricas. Esa desconexión con la tierra es extraña y genera una sensación de duelo. Hay diferentes formas de locura en distintas generaciones.
¿Has visto ‘Sirat‘? Tus palabras me hacen pensar en esa película.
¡La quiero ver!
Oliver Laxe dice que las raves son un lugar vulnerable, lo contrario de lo que puede pensar la gente: la gente no huye del dolor, sino que lo expone allí.
A mí me encanta el baile extático. Solía ser muy cerebral, estar muy metido en mi mente, y bailar ayuda a que afloren esos sentimientos, a sentirlos en el cuerpo. El ecstatic dance es un enfoque muy particular: bailas sobrio, haces yoga y trabajo de respiración. La música empieza muy lenta y evoluciona hasta llegar al éxtasis.
«Ahora mismo hay una narrativa muy judeosionista que está causando muchos problemas en Oriente Medio, porque toman el Libro del Apocalipsis de forma literal, en lugar de entenderlo como una metáfora»
La temática espiritual del disco la adelantasteis con ‘A New Life is Coming’, pero no la habéis incluido en el álbum. ¿Por qué?
La verdad es que no cabía en el vinilo. La editaremos en algún momento, pero en el vinilo solo nos cabían 45 minutos y queríamos que el disco funcionara como un objeto completo de principio a fin. En cuanto a la espiritualidad, nos consideramos una banda espiritual, pero no la veo tanto como una temática del disco sino como una temática de la vida misma. Creo que la espiritualidad le da oxígeno a la vida.
¿Qué opinas del auge actual de la religión?
Estamos viviendo lo que muchos llaman los “tiempos finales”. Ahora mismo hay una narrativa muy judeosionista que está causando muchos problemas en Oriente Medio, porque toman el Libro del Apocalipsis de forma literal, en lugar de entenderlo como una metáfora o un mito que habla de una revelación interior. Vivimos tiempos salvajes.
¿La decisión de no subir vuestra música a Spotify es política?
Es una decisión política, espiritual, moral y ética. Tiene que ver con cómo valoramos nuestra música y con cómo pedimos al público que la consuma. Spotify es como un patio de comida rápida de baja nutrición: hay todos los sabores del planeta, pero la música queda devaluada. No solo recibes fracciones de un céntimo por las reproducciones, sino que además banaliza la música.
Nosotros ofrecemos a la gente una pequeña suscripción -de unas cinco libras- para invertir en nuestra música, y así ya ganamos más que a través de Spotify. Spotify es una empresa horrible, igual que YouTube y otras plataformas. Se puede salir de ahí si uno quiere, simplemente tienes que desarrollar una estrategia alternativa.