Recurrir a ‘Terminator’ en un tema pop puede ser un cliché a estas alturas. Lo saben hasta Ojete Calor. Qué digo Ojete Calor: lo sabe hasta McNamara. Sin embargo, puede que hoy sea más pertinente que nunca. En un mundo en el que buscamos respuestas en la tecnología, en que hemos cambiado Google por la IA sin mirar atrás, Nat Simons nos da un sabio consejo: ¿por qué no dejamos de buscar respuestas en la máquina y le preguntamos en su lugar a la protagonista de la película, esa heroína llamada Sarah Connor? La idea es humanista, feminista y además amante de la ciencia ficción que se adelantó a su tiempo: muy pertinente.
Como mucha gente, Nat Simons está hastiada de tanta pantalla. En varias de las canciones de este 5º disco de estudio se pregunta algo así como adónde va la civilización, especialmente en la fiera ‘Llamas de dragón’. «Este mundo enfermo cada día se degradará más», dice al tiempo que advierte: «No sé si estaremos preparados para algo peor».
En este contexto, la música es la que nos ayuda a salir adelante. ‘Haces que mi mundo sea mejor’ siempre «busca la salida en una canción». La reivindicativa ‘Especie en extinción’, buscando una forma de evasión, genera, más que ganas «de gritar», de bailar. La típica canción que te puede alegrar el día.
Para dar forma a estas ideas, la artista se ha ido a Nashville. Allí fue donde grabó los temas de ‘Pregúntale a Sarah Connor’, produciendo Álex Muñoz (Margo Price) y mezclando Jaquire King (Norah Jones, Kings of Leon). Eso sí, este no es un álbum de típico sonido Nashville. Esa impronta se puede notar en esa preciosidad llamada ‘Efímero’, en los arreglos de ‘Más que a todo lo demás’ y en el mimo de los músicos (solos de guitarra, saxo…)
Pero después, hay otras cosas. ‘Nieve en el desierto’ parece ser bastante consciente de la existencia de ‘OK Computer’ aunque parezca mentira y, en general, estamos hablando de un disco de pop-rock español de toda la vida, al modo en que los han hecho en diferentes momentos Tahures Zurdos o Coque Malla. No es casualidad que Depedro sea el gran artista invitado, en concreto en el single ‘Nieve en el desierto’, con permiso de Jose Ignacio Lapido, que tiene algún crédito (‘Efímero’, ‘Tan extraño para mí’) y también toca y hace coros.
‘Alain Delon’ es una de las composiciones más sólidas, también al erigirse como himno contra señoros y mansplaining: «vaya tostón, te crees Alain Delon». Este es un álbum sobre la manera de ver el mundo de Nat Simons, que además, insistiendo en que este no es un disco conceptual, lo ha abierto y cerrado, dándole un último sentido. Si ‘Delorean’ abre el telón recordando el día en que era pequeña con cierta nostalgia (los días en que «no tenía miedo de ser yo»), ‘Más que a todo lo demás’ lo cierra con un amor tan devoto que solo se puede referir a un hijo. Solo que Nat no tiene hijos y se lo dedica en verdad a su gata. Humanismo, feminismo… y animalismo. Estamos en 2026, y los gatos también son parte de la familia. Si no, que se lo pregunten a Mitski.
Es una gozada comprobar el amor que está recibiendo Luz Casal en sus últimos discos, cada vez que aparece en los medios de comunicación hablando de cómo fue una pionera del rock en nuestro país. Cuidemos también a esta digna sucesora.
Nat Simons actúa este jueves 19 de marzo en la Sala Changó de Madrid.