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BTS / ARIRANG

Ni el potente elenco de compositores y productores de ‘ARIRANG’, ni su espectacular concierto de regreso en Seúl, ni la elección de un sencillo tan accesible como ‘Swim‘, ni los asombrosos números iniciales están generando un consenso positivo en torno al nuevo álbum de BTS. Koreaboo cita la “brutal” crítica de Pitchfork, que no lo es tanto, pero muchos fans tampoco están contentos, a tenor de lo que comentan en foros como Last.fm, puntuándolo con un 3 sobre 10 o calificándolo como su “peor obra”.

Como siempre, la verdad no se encuentra ni en un extremo ni en otro. ‘ARIRANG’ es un disco competente de BTS: su principal problema es que sus ganchos de rap y melódicos no son tan potentes como las producciones, que suenan más elevadas que nunca. ‘ARIRANG’ es como su disco ‘Dark & Wild’ (2014), pero más adulto.

‘ARIRANG’, cuyo título proviene de la canción tradicional más famosa de Corea, se divide en dos partes diferenciadas: la primera se centra en ritmos de hip-hop frontales y agresivos, incluyendo colaboraciones de Mike Will Made It y JPEGMAFIA; la segunda afloja las tuercas y explora sonidos más cercanos al bedroom pop, el soul o el folk. En medio, el interludio ‘No. 29’ capta el resonante tañido de la Campana Divina del rey Seongdeok, designada como el Tesoro Nacional n.º 29 de Corea del Sur.

Las ideas musicales y líricas de ‘ARIRANG’ devanean entre el cliché y la sorpresa, como esa rítmica ‘FYA’ co-producida por Flume que incluye referencias a ‘Thriller’, Britney y a una expresión coreana sobre el «culo caliente» de los asientos públicos. El uso de coreano e inglés sigue siendo una marca distintiva de BTS, aunque ‘ARIRANG’ se esfuerza por apelar al mercado estadounidense, con producciones atronadoras que se debaten entre lo interesante y lo genérico.

Es correcto el single ‘Swim’, de bonita metáfora marítima y pegadiza aunque impersonal composición, obviamente escrita a imagen y semejanza de Drake y Justin Bieber. La mayoría de pistas no es tan sutil: ‘Aliens’ es directamente hostil, dirigiéndose a los detractores (“creías que íbamos a fracasar, pero míranos ahora”), ‘Hooligan’ es igual de enogrilada, usando cuchillos y violines choppeados bajo producción de El Guincho, y ‘Body to Body’ samplea la citada canción tradicional al mismo tiempo que utiliza percusiones muy Michael Jackson circa 1991.

Estas pistas intentan ofrecer una versión evolucionada de BTS, a través de producciones elaboradas, llenas de capas y trucos instrumentales más o menos interesantes, pero las composiciones siguen resultando algo vacías, quizá porque toda la actitud de las interpretaciones vocales está volcada en letras llenas de clichés, quizá porque aquí hay demasiadas manos sobando una sola canción; o quizá porque simplemente las canciones no dan la talla frente al cañoneo sonoro.

La cosa es menos difícil de defender cuando las ideas resultan evidentemente ajenas. Kevin Parker aporta su toque psicodélico en ‘Merry Go Round’, pero la canción resulta intrascendente; ‘Into the Sun’ es prácticamente un plagio de Bon Iver que deriva en un plagio de Weezer; ‘Please’ es una canción soul-pop mona aunque olvidable, con ecos de ‘The Life of Pablo’ de Kanye West; y hasta Artemas aparece en la composición de ‘Like Animals’: su firma melódica se nota a leguas, aunque lo intente disimular disfrazándose de rock alternativo.

Si el k-pop es un estilo definido por la influencia del pop occidental, pues su razón de ser no es otra que producir un producto coreano exportable internacionalmente, ‘ARIRANG’ intenta dar un paso adelante para el pop coreano, pero tirando demasiado de fórmulas probadas y caducas, y sobrecargando de ideas musicales unas canciones que se quedan cortas. ‘ARIRANG’ es fruto de un enorme y ambicioso esfuerzo por crear un regreso demoledor, pero la música, de tan evidente, cae por su propio peso.

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Publicado por
Jordi Bardají
Tags: bts