Otras 15.000 personas acudieron a la última jornada de SanSan, resuelta sin incidentes, con una organización excelente en cuanto a lanzaderas y servicios. Solo hubo colas en las barras en la primera jornada antes de Love of Lesbian, quizá porque no se esperaba tanta afluencia de gente tan pronto como a las 6 de la tarde.
Se ha cerrado así una buena edición sobre todo concentrada en el buen estado de forma del pop español, en casi toda su variedad. En esta jornada de sábado concentraban a unas audiencias enormes formaciones como La M.O.D.A. o Sanguijuelas del Guadiana, que han pasado meses en la lista de ventas española, pero también había hueco para artistas diferentes y experimentales, como Maria Arnal, o punk, como Biznaga.
Arnal se tomó con humor el único fallo que se le pudo sacar a su set: un problema de sonido justo cuando estaba entrando en el escenario. La cantante retrocedió, caminando hacia atrás como si alguien hubiera apretado el botón de «rewind», fingiendo que allí no había pasado nada. De ahí en adelante, el show fue la absoluta perfección, entre el juego de voces principales y coros de las canciones del formidable disco que presenta, ‘AMA’; la teatralidad aportada por tres bailarinas (la cuarta ha de estar dando a luz, pues hace un par de meses estaba visiblemente embarazada), la presentación de instrumentos medievales y las bases que lanza el DJ. Se crecen en vivo nuevos singles como ‘QUE ME QUITEN’ y ‘TICTAC’, y sigue estremeciendo la incorporación hacia la mitad de ‘Tú que vienes a rondarme’. El mayor momento cortahipos de toda esta edición de SanSan, y el mejor concierto, también.
Igualmente de día le tocó a pablopablo, definitivamente el James Blake español. Junto a una banda sin prisas ni necesidad de estridencias, sacó todo el partido posible a melodías como ‘Vida nueva’, en la que se recreó con toda la calma, dejando momentos bellísimos. Hubo piezas más acústicas en un show que muestra que los caminos del cantautor del siglo XXI están siendo muy diversos.
Desde luego no tuvo nada que ver con Samuraï, que ahora lleva un concierto de banda pop-rock de corte emo, un poco punky pero al modo de Angy/’Física o química’, y con proyecciones de bosques y amaneceres. Su show, en el que no faltó su nuevo single ‘Paracaídas’, incluyó una inesperada -y también innecesaria- versión de ‘Maldito duende’ de Héroes del Silencio. Quedaron mucho más simpáticos los guiños a Lori Meyers y Bad Gyal, y con recordar que ‘El principio de algo’ de La La Love You también es un poco suya, bastaba.
Sanguijuelas del Guadiana sorprendieron con un espectáculo que ya es válido para concentrar y contentar a miles de personas a pesar de su juventud, gracias a una sencilla pero vistosa escenografía, tipo cochera; y a la pegada de himnos generacionales como ‘Revolá’. La camiseta
«suerte la tuya de poder vivir donde naces», en referencia a la España vaciada, se vio por todas partes en Benicàssim, prueba de por qué están conectando con las masas. En directo prima su sonido pop-rock por encima del electrónico, dejando clara también la influencia de Robe. La M.O.D.A. dieron el otro gran concierto multitudinario del sábado tocando hacia el final temas como, ejem, ‘Héroes del sábado’ y ‘1932’, y en la primera parte las mejores canciones de su nuevo álbum, ‘San Felices’. Es fácil conectar con letras como ‘Alsa pa Madrid’, ‘Los tiempos que vivimos’ o muy especialmente ‘No te necesito para ser feliz’, que pudo contar con la voz invitada de Marina Iñesta de Repion. La banda está para quedarse en estos espacios gigantes: son los nuevos Celtas Cortos.Las hermanas Repion actuaban un par de horas más tarde en el Escenario Johnnie Walker, ofreciendo un show incendiario junto a una baterista entregadísima, que lograba hacer de temas como ‘X’ algo apoteósico. Impresionantes e hipnóticas, mucho mejores que en disco. En el mismo espacio las precedían Biznaga, un necesario contrapunto punk al indiemainstream de los escenarios principales. Sus himnos ‘Madrid nos pertenece’ o ‘El entusiasmo’ despertaron un par de pogos mientras su vocalista principal se desgañitaba vivo. Pasan los años y el grupo no pierde visceralidad.
Antes de que Alizzz cerrase el escenario principal con su sesión mientras varios dj’s pasaban por la carpa muy cómicamente llamada El Santuario, se vio otro buen show más. Hablo del espectáculo de Barry B, muy mejorado en cuanto a sonido respecto a lo que le vimos el año pasado en otros festivales. Su banda al fin eleva las canciones y no hay ya problemas de sonido respecto a su voz, que nos permite seguir las letras de sus canciones más uptempo, como ‘Infancia mal calibrada’, o más acústicas, como ‘Victoria’. Ahora sí que sí que lo de Barry va hacia arriba.
Mención especial para la aparición estelar de ‘El lago de mi pena’. Esta preciosa balada que acumula tantos millones de streams, dedicada a alguien que ya no está entre nosotros, no sonó en SanSan una sino dos veces. Barry B invitó a Gara Durán a entonarla en la madrugada, quizá su espacio natural, ante miles de personas. Pero Barry también se pasó por el show de la tarde de ella, en el que terminó brillando especialmente ‘Mi loco cowboy’, su nuevo country que incluye una sencilla pero adictiva coreografía manística en el estribillo.