Las fuertes rachas de viento, «por encima del máximo permitido», provocaron que la jornada del jueves de SanSan fuera cancelada por las autoridades. Benicàssim se llenó entonces de fiestas improvisadas, y la comida se agotó en no pocos bares y restaurantes que no habían previsto que miles de personas se quedarían sin plan en víspera de festivo. La organización incluso llamó a una fiesta en la discoteca Maya con algunos dj’s que iban a pasar por SanSan.
La buena previsión meteorológica para el resto del fin de semana les hizo reaccionar rápidamente, y se anunció a través de mail que varios de los artistas que iban a actuar el jueves pasaban a formar parte de la programación del viernes. Por un lado se aseguró que se devolverá la parte del dinero del jueves a quien así lo reclame, pero además, han ofrecido la posibilidad de ver los shows de Love of Lesbian, Of Monsters and Men o Juventude en un horario diferente. Un 2×1 de jornada que fue posible, por ejemplo, porque Xoel López y Leo Rizzi tuvieron la gentileza de mover sus conciertos previstos en torno a las 7 y las 8 de la tarde del viernes, a un horario mucho más temprano, las 5.
Que había ganas de SanSan es algo que quedó patente cuando las primeras lanzaderas de las 16.30 lucían ya abarrotadas desde los primeros puntos de Benicàssim. Trajeada frente al sol, la banda de Xoel López ofreció un buen recital de sonido cristalino, donde se alternaron canciones viejas y nuevas como ‘Ningún hombre, ningún lugar’ y ‘Campos de Castilla para siempre’, culminado con la épica de la fantástica ‘Lodo’. Su mejor canción.
También reservaban para el último lugar su gran hit Love of Lesbian, reubicados a las 18.30 horas, cuando el jueves iban a actuar a las 23.35. De día, los visuales es como si no estuvieran, y a duras penas se podía intuir a Rigoberta Bandini -que no andaba tan lejos, pero no se animó a subir al escenario- en ‘Contradicción’. Pero el grupo defendió con dignidad media decena de canciones de su último disco, ‘Ejército de salvación’, dedicando por ejemplo ‘La hermandad’ a ese tema desconocido en las canciones llamado «amistad»; con alguna concesión al pasado como ‘1999’ o ‘Me amo’. Esta con las correspondientes gafas tipo «fuck you».
El show, de sonido excelente, que incorporó guiños a Jeanette o el clásico popular «Mamá, cómprame unas botas», terminaba arriba con «Fantástico» y ‘Club de fans de John Boy’ tras un desarrollo algo plano. Santi Balmes bromeó con que su reloj inteligente le estaba diciendo que estaba haciendo más ejercicio del normal, pero no había hecho tanto, después de todo.
El contraste fue importante en los escenarios contiguos cuando llegó el turno de Of Monsters and Men y Chiquita Movida. Los islandeses, la nota internacional del festival, no dejaron de interpretar su gran clásico ‘Little Talks’ en el último cuarto del concierto, y su co-líder femenina, Nanna Bryndís Hilmarsdóttir, se esforzó por tratar de levantar el resto del set, indicando cuál era la primera canción que tocaron como banda, cuál no tocan tantas veces, cuál del primer álbum les gusta seguir tocando, etc. Fue un show intimista, caracterizado por los crescendos, con las percusiones y las trompetas muy mimadas. Por el contrario, Chiquita Movida, la nueva banda de Rayden, Mediyama y Skiz Siete, optaba por un funk de grupo con trazos de rap reivindicativo, reflexiones sobre Britney Spears con samples de la misma, himnos contra los jefes y una gran aspiración: ser la banda de ‘La Ruleta de la Fortuna’. El grupo macarra del día del viernes también tuvo un detalle con los fotógrafos tras la polémica del concierto de Rosalía: Rayden les dijo que se podían quedar en el foso más allá de la tercera canción.
La gran esperanza del viernes, antes de la reubicación de la programación del jueves, era ver seguidos a Guitarricadelafuente, Rigoberta Bandini y La Casa Azul. Ninguno decepcionó, ni nada parecido. Álvaro Lafuente, que es de Benicàssim y portaba camiseta «I love Benicàssim», salió a matar interpretando ya en primer lugar la mismísima ‘Full Time Papi’. La puesta en escena, compuesta por un montón de ropa y una destartalada silla, era tan austera como efectiva. La ropa luce supuestamente sucia, pero todo en él es muy pulcro. La puesta en escena es el mismo Guitarricadelafuente cuando interpreta varias canciones en acústico, o cuando, como él dice, «se entrega a la voluptuosidad». Es un espectáculo solo mirarle. Alguien debería pasarle unos vídeos de lo que es capaz de hacer Madonna con un potro sobre el escenario, y la colaboración pinchada con Troye Sivan sonó un tanto destartalada, pero hay que reconocer que sus intentos son muy simpáticos y que el concierto remontó por completo con la final ‘BABIECA!’, tras un fragmento un tanto valle. No podía faltar en Benicàssim ‘Tramontana’, por razones evidentes, y es una de mis canciones favoritas de ‘Spanish Leather’, si bien paradójicamente son esos momentos más «Guitarrica» los que le pueden alejar de ser el mejor cabeza de cartel.
Los altibajos en el show de Rigoberta Bandini fueron igualmente una elección. No es apta para las masas su nueva canción ‘canço de primavera’ y en ‘Amore Amore Amore’ decidió sembrar el caos al entregar el micrófono a sus coristas y al público durante demasiado rato. Para eso hubiera sido mejor que ‘JAJAJA’, «CXT» y ‘Simpática pero problemática’ no abrieran el concierto en forma de popurrí. Cada una tiene entidad propia.
Por lo demás, el concierto fue una sucesión de hit after hit, bien acompañada de una banda de músicos y de coristas y bailarinas, que mantienen en el show de ‘Jesucrista Superstar’ esa sensación de programa de televisión 60’s, ya sin la esclavitud narrativa del concierto de arenas. Así, brillaron con más naturalidad «In Spain», ‘Canciones de amor a ti’, la versión de Massiel, ‘Pamela Anderson’, ‘Perra’ (pese a un pequeño problema de micro), ‘Too Many Drugs’, y finalmente como bis la coreadísima ‘Ay mamá’ y la muy bien aceptada ‘Busco un centro de gravedad permanente’. A destacar la bonita e inesperada versión de ‘Mayonesa’ que la Bandini ha incorporado a la mitad, en acústico, y en versión bailable al final.

Si tuviera que elegir un claro ganador de este viernes, jornada que contaba con 15.000 asistentes, ese sería La Casa Azul. Como su nuevo disco, de nombre acuático, no termina de llegar, Guille Milkyway no tiene más remedio que interpretar 15 «greatest hits» que se extienden durante una hora perfecta de duración. Ya sin los fallos técnicos sufridos en Festial o Brava, las proyecciones apabullan durante temas como ‘No más Myolastan’ o ‘Esta noche solo cantan para mí’ (sumando imágenes de Amaia, Bad Gyal, Lily Allen… ¿y Lizzo?); y el montaje subraya la importancia de los coros robóticos en ‘El momento’. Una gran banda con unos grandes visuales tamaño fin de fiesta, que emociona en ‘Podría ser peor’ y hace vibrar al final con ‘La revolución sexual’ y ‘Nunca nadie pudo volar’. Solo una pega: la batería que tanta ilusión le hace tocar a Guille en ‘Ataraxia’ no hace ningún bien a la canción. Por lo demás, mi 10.
La noche no acabó ahí: la carpa de electrónica estaba a reventar, la banda numerosa de Juventude divirtió y mucho con delirios como ‘Morir en primavera’ y sobre todo con un buen puñado de actitud, y Hoonine realizó un arriesgado show de madrugada en el que pudieron convivir los momentos de electrónica bailable y los acústicos. Toda simpatía, mantuvo una cantidad de fieles entregados, algunos paisanos desde Murcia, más allá incluso de las 4 de la mañana.
