Bad Bunny ha terminado con éxito sus dos fechas en Barcelona, antes de enfrentarse a las diez citas que tiene en la capital. Sin embargo, lo más viral del paso del puertorriqueño por la ciudad ha sido la horrible experiencia de un usuario con la entrada VIP del concierto, más viral incluso que el «Acho, PR es otra cosa» de Ibai Llanos.
El primer vídeo de Jordi Ferrández contando la situación que vivió con la entrada VIP durante la primera jornada, justo al lado de la casita de Bad Bunny, supera en estos momentos los 10 millones de visitas. Una gran parte de la polémica causada es debido al precio de estas entradas, situado entre los 500 y los 600 euros, con algunas personas viéndolo como pagar para no poder respirar.
Cabe aclarar que, en un vídeo posterior, el asistente explica que no existía como tal una «zona VIP» que estuviese separada de la pista a la que se accede por entrada general, sino que consistía en un paquete VIP que incluía un acceso anticipado para poder estar en primerísima fila. Como mínimo, se podía entrar tres horas antes al recinto: «Pensábamos que pagando literalmente más del doble de lo que vale la entrada general íbamos a poder disfrutar del concierto».
«No puedo moverme, no puedo bailar, no puedo hacer nada», denuncia el usuario en el primer clip. Aunque este es el único vídeo de quejas derivado del concierto, o al menos el único que se ha hecho viral, sí se aprecia el poquísimo espacio que hay para ser una zona VIP. Cualquiera se puede imaginar el calor que haría allí dentro. Los vídeos más fuertes son los que subió después, en los que muestra cómo el equipo de seguridad intenta sacarlo del recinto, con un nerviosismo evidente.
«Yo voy a saltar, que me tiren y ya está», cuenta Jordi a la cámara, mientras una persona de seguridad le repite que no puede cruzar la barrera, que da directamente a la parcela de la casita: «Que me da algo aquí», suelta el asistente. Entonces, la solución que le proponen es «abrir pasillo», es decir, intentar separar al resto de personas de la barrera para que él y su pareja puedan salir.
«¿Pero no ves que le va a dar algo?», suelta alguien del VIP al ver que no le dejan salir por encima de la barrera. La guardia de seguridad, claramente agitada, responde: «Que ya vamos, joder, tío» mientras empuja al resto de personas para que dejen espacio. El momento más surrealista del vídeo llega cuando una persona se niega a moverse por miedo a perder el sitio («Yo he pagado para algo»). Cuando Jordi le cuenta que se quiere ir, su respuesta es lo último que te esperas en un momento así: «¡Pues lárgate ya!».
«Al final, pudimos salir pero fue una odisea, y la organización no actuó bien», cuenta el fan en un comunicado de Instagram. En cuanto a la intervención del equipo de seguridad, este da más detalles en una publicación anterior: «Deberían habernos ayudado desde el minuto uno, no tenían ningún protocolo ni nada, no sabían que hacer y no podíamos respirar», concluye.
Desde Live Nation han contestado las críticas vertidas en estos vídeos: «La zona en cuestión no se encontraba por encima de su capacidad y cumple con las condiciones establecidas, estando certificada por un ingeniero responsable. En este caso, la persona había adquirido un paquete Early Entry, que permite acceder antes al recinto y tener prioridad de entrada. No obstante, tal y como se especifica en las condiciones del pack, se trata igualmente de una entrada general y no de una ubicación reservada. Es cierto que las zonas más próximas a la primera fila pueden experimentar una mayor sensación de presión por la concentración de asistentes, algo habitual en conciertos de alta demanda. En cualquier caso, el espacio cuenta en todo momento con supervisión y control por parte del equipo de seguridad, cuya prioridad es garantizar el bienestar y la seguridad de los asistentes».
