Música

Honey Dijon / The Nightlife

Honey Dijon es la primera en reconocer que haber aparecido en ‘Renaissance’ de Beyoncé, como co-productora de un par de canciones, le ha cambiado la vida. Haber remezclado a Madonna años antes seguramente estuvo muy bien, pero tener créditos en pistas de estudio es otra historia. Ha sido el gran punto de inflexión en su carrera junto a una Boiler Room que acumula 12 millones de visitas en Youtube.

Inmersa en la escena de Chicago desde que era adolescente en los años 90, la artista solo ha llegado a publicar 3 discos contando este nuevo, pero ‘The Nightlife’ es el que la afianza por la buena relación que hay entre su principal objetivo y su resultado.

Honey Dijon permanece fiel a sus raíces, reivindicando la pista de baile en un momento en que se encuentra en crisis por la gentrificación de ciudades como Londres, o el cierre de espacios en Berlín. Además, asegura haber aprendido de Beyoncé cómo se construye una obra completa, no tan solo singles o maxis sueltos. Pese a la inclusión de algún «filler» como ‘Welcome to the Moon’ y ‘Okay Daddy’, eso es algo que se nota en la atmósfera cohesiva que impregna el álbum, oscura como su portada, a pesar de que son muchos los subgéneros que trata.

En un disco plagado de exquisitas colaboraciones vocales, entre las que aparece la mismísima Rochelle Jordan, los singles están claros. Tanto que aparecen duplicados al final de la secuencia: ‘The Nightlife’ con Chlöe en una versión reducida; y ‘Slight Werk’ en un «club mix». La primera es una canción melódica, algo atormentada, que se refugia en la «vida nocturna» como forma de escape. La segunda, en cambio, es una canción mucho más agresiva y rapera, cercana al bounce y al flow de Missy Elliott o Azealia Banks.

‘Just Friends’ vira hacia los 80, incluso con un toque funk y disco-house, mientras ‘Satisfied’ tiene un carácter coral y reivindicativo. De mano de Jacob Lusk, aprendemos que el «negro es un adjetivo, un adverbio, un color y un nombre, y eso es solo el principio». Honey Dijon nos está hablando en ‘The Nightlife’ de la importancia de las personas negras en el desarrollo del house, pero también de la importancia de estilos aledaños.

Y es que ‘I Like It Hot’ tiene cierta influencia del jazz, como ‘Private Eye’ del R&B y ‘Smoke and Mirrors’ con la suave voz de Madison McFerrin, del soul. Madison canta sobre la búsqueda de validación en un álbum que reflexiona, más que sobre el amor, sobre la necesidad de encontrar nuestros espacios, y también de marcar nuestras líneas, nuestros límites. Es llamativo que ‘Just Friends’ no sea una canción de amor, sino de liberación. «Te he dicho que solo somos amigos, y aquí se acaba la historia», remarca en un lugar que ha de ser seguro y estar marcado por la libertad. La pista de baile.

Los comentarios de Disqus están cargando....
Share
Publicado por
Sebas E. Alonso
Tags: honey dijon