Música

‘Pet Sounds’ de Beach Boys: 60 años de canciones felices sobre ser infeliz

Brian Wilson odiaba la palabra “genio”. Él mismo veía este calificativo, reconvertido en campaña publicitaria, como “una cruz”. Sí, es verdad que a los 23 años compuso y produjo todo ‘Pet Sounds’ en solitario. Es cierto que esto abrió nuevos caminos en el pop, tanto en la producción como en la composición, que todavía llegan hasta nuestros días. También es verdad que lo hizo mientras escuchaba voces en su cabeza. Y estando sordo del oído derecho. Aun así, lo primero que se le vino a la mente a Wilson al pensar en ‘Pet Sounds’, 50 años después de su lanzamiento, fue «amor y armonía». Brian no era el genio de The Beach Boys, sino el alma.

‘Pet Sounds’ es probablemente lo más cercano a una experiencia religiosa que existe en el mundo del pop. Quizás por eso, como si de una epifanía se tratase, un día cualquiera decidí que era mi disco favorito, después de tenerlo años en rotación. Brian Wilson siempre vio ‘Pet Sounds’ como un álbum espiritual, incluso durante las propias sesiones de grabación: “Miraba alrededor a los músicos y a los cantantes y podía ver sus halos”, cuenta el artista en sus memorias de 2016. Se suele minimizar este aspecto de la concepción del álbum al contar que todo empezó con el primer viaje de LSD de Wilson, en abril de 1965. Su primera esposa, Marilyn, declaró que Brian había visto a Dios y que “lloró sin parar durante días”. Esto es totalmente cierto, pero Brian necesitó mucha más fe de la que te puede provocar un tripi para superar, no ya la grabación de ‘Pet Sounds’, sino la propia existencia. Dios estaba en el estudio con él, pero también el diablo.

Un año antes de escribir y grabar ‘Pet Sounds’, Wilson empezó a escuchar voces. Para esa época, ya había dejado de girar con sus compañeros de banda y se había propuesto el objetivo de “escribir las mejores canciones y hacer la mejor música”. En sus memorias detalla la pluralidad de voces que podía oír, desde sus hermanos, hasta su padre, e incluso Phil Spector, su ídolo. Otras, ni siquiera tenían nombre: “También estaban todas las demás, las que me dicen que no valgo nada, que debería abandonar y las que me dicen que me van a matar”. En un momento dado, asumió que esas voces no iban a desaparecer, así que tenía que hacer todo lo posible para que no le hiciesen desaparecer a él.

Se habla mucho de que Wilson podía oír la música en su cabeza, pero no tanto de que aun así tenía que ordenarla de alguna manera: “Las voces que me hacían mal convivían con otras que intentaban hacer algo precioso. La respuesta estaba en la armonía. Aprender a que esas voces trabajasen juntas fue lo que me permitió hacer canciones como ‘Do You Wanna Dance?’ o ‘Help Me Rhonda’, o ‘Pet Sounds’”. Brian declaró en 1966 que creía en Dios, pero que no se consideraba “formalmente religioso”: “Creo en el poder del espíritu y en cómo se manifiesta esto en la bondad de la gente”. El desesperado espíritu de Brian se manifestó, ni más ni menos, que en las canciones más bellas de la historia.

He conocido a gente a la que ‘Pet Sounds’ le suena anticuado. Curioso, porque no existe ningún otro álbum que suene igual. Es un disco que, como la propia idea de Dios, no conoce épocas. Es retro y futurista a la vez. Se le suele calificar como pop progresivo, pero en realidad está operando en terreno desconocido: una mezcla extrañísima de doo wop, avant garde, jazz, música clásica… Es casi su propio género. Definitivamente, no tiene nada que ver con el mundo del rock, en el que siempre se ha encasillado. Para esto, el trabajo de Brian con la Wrecking Crew fue clave. Es cuando este entendió que podía permitirse ser un “perfeccionista”. A la vez, esta es la razón por la que ‘Pet Sounds’ es visto constantemente como un álbum conceptual. El disco no tiene una temática central (no va sobre los sonidos que hacen los animales) y tampoco hay algo que una sus letras a nivel conceptual, más allá de ser canciones felices sobre estar muy, muy triste. ‘Pet Sounds’ es un álbum conceptual por su producción.

El mismo Brian asegura que su objetivo con ‘Pet Sounds’ era copiar “el sonido Spector”, pero Wilson fue mucho más allá. “Era una colección de sonidos totalmente nueva para nosotros, o para cualquier persona”, cuenta el artista. Sí, introdujo el theremin en la música pop. Sí, utilizó latas de Coca-Cola en varias canciones. Y sí, Brian terminó todas las canciones con un fade out. Lo de las larguísimas sesiones de grabación tampoco es nada nuevo. Brian cuenta que las pistas instrumentales de ‘Wouldn’t It Be Nice’ fueron “fáciles de hacer”, pero no fue algo rápido: “Dejé de contar cuando llevábamos 20 tomas”, asegura en sus memorias. No, lo más impresionante de la producción de ‘Pet Sounds’ es lo bien que funciona sin las tomas vocales.

Animo a cualquier a escuchar la versión instrumental del disco. Es un álbum completamente diferente. Puedes pasar años escuchando ‘Caroline, No’ y no darte cuenta del toque de saxofón que aparece en la parte de “Break my heart”, sin duda por culpa de la arrebatadora melodía vocal que está por encima. Algunas composiciones, como ‘Let’s Go Away For Awhile’, son tan poderosas que Brian Wilson decidió que estaban bien así, pese a que originalmente sí existía una línea de voz. La pregunta que surge es clara: ¿Cómo alguien podría poner palabras a estas increíbles composiciones? La respuesta es contratando un copywriter.

Tony Asher estaba trabajando en publicidad cuando Wilson pensó que podría ser un buen letrista. Se guió por “pura vibra e instinto” y porque le gustaba “cómo hablaba”: “Al parecer, tenía algo de información, por amigos mutuos, sobre mis habilidades de escritura como copywriter y letrista en la universidad, así que no era tan absurdo en realidad, pero para mí, parecía que venía de la nada”, cuenta Asher. Lo primero que uno piensa al leer las tremendamente personales y sinceras letras de ‘Pet Sounds’ es que solamente pueden venir del corazón de Brian Wilson, exclusivamente. Resulta que, como todo lo bueno, fue fruto de la colaboración.

Todas las canciones de ‘Pet Sounds’ tienen un componente oscuro en su letra. Incluso la eufórica introducción, que esencialmente trata de fantasear sobre algo que no tienes: “Parece que cuanto más hablamos de ello, más difícil es vivir sin ello”. Palabras como “triste” y “llorar” se repiten decenas de veces a lo largo del LP. Además, en su forma más directa y cruda: “A veces, me siento muy triste” o “Quiero llorar” no eran frases fáciles de encontrar en un disco de pop. Normalmente, las canciones que tratan temas como la tristeza o la depresión utilizan eufemismos, o expresiones, que suavizan el mensaje original. Brian no ocultó absolutamente nada.

‘God Only Knows’, por ejemplo, es una de las canciones de amor más alabadas de la historia. Puede que la número 1. No solo comienza con la línea “quizás no siempre te ame”, que ya es tela, sino que además nos cuela una sutil, pero clara, referencia al suicidio en el segundo verso: “Si me dejases en algún momento / La vida seguiría adelante, créeme / El mundo no me podría mostrar nada / Así que, ¿qué bien me haría vivir?”. Por otro lado, ‘I Just Wasn’t Made For These Times’ podría ser la canción que mejor representa ‘Pet Sounds’. Es la obra de Brian Wilson en su momento más íntimo, real y devastador: «La gente que conozco no quiere estar en mi posición», canta la más aguda de las cuatro melodías vocales que convergen en el estribillo. En lo musical, es su instante más experimental, imaginativo y extraterrestre.

The Beach Boys venían de escribir canciones sobre chicas y coches, y no hace falta remontarse más allá del disco que vino antes de este, ‘Summer Days (And Summer Nights)’. Por supuesto que hubo antecedentes en la música del grupo, tanto en la producción como en la temática, pero nunca en todo un disco. Las ventas no fueron desastrosas como tal, pero comparadas con los discos anteriores de The Beach Boys, ‘Pet Sounds’ fue un flop. El consuelo que le quedó a Brian fue que su disco sirviese como la principal inspiración de The Beatles para hacer «Sgt. Peppers». Además, no creo que haya mayor cumplido que una frase así de Paul McCartney: “Le he comprado a cada uno de mis hijos una copia del disco para su educación en la vida. Nadie está educado musicalmente hasta escuchar ese disco”.

60 años después del lanzamiento de ‘Pet Sounds’, Brian Wilson ya no está con nosotros. De hecho, se trata del primer aniversario del disco desde su fallecimiento. Sin embargo, lo podemos sentir más cerca que nunca con el regalazo de las ‘Pet Sounds Sessions’ llegando a plataformas. Se trata de un recopilatorio con los mejores momentos de las sesiones de grabación del disco. Es como si ‘Get Back’ fuese un podcast, prácticamente. Esta colección destaca tanto el infinito talento de los músicos de la Wrecking Crew, replicando todas las indicaciones del artista de toma en toma, como el lado más bonito y humano de Brian, que no todo iba a ser tristeza. Le oímos tararear melodías que le vienen a la cabeza en el momento, discutiendo ideas con los instrumentistas… Está jugando como un niño en Legoland.

Aparte de las delicias musicales que ofrece el recopilatorio, desde el esperanzador overdub de cuerdas de ‘Don’t Talk (Put Your Head On My Shoulder)’ hasta la versión de ‘God Only Knows’ con Brian como vocalista principal, este también resalta otro de los pilares, no solo de ‘Pet Sounds’, sino de toda la obra del líder de The Beach Boys. Podemos escuchar el momento exacto en el que este le dice a Hal Blaine cómo tocar la bocina que se escucha al final de ‘You Still Believe In Me’. Es un detalle sutil, pero también uno de los elementos más memorables de la canción: «No te olvides de hacerlo, porque nos recuerda que es una canción sobre la infancia».

‘Pet Sounds’ es una fuente de belleza, tristeza y espiritualidad a partes iguales, pero también es un, cada vez más necesitado, monumento a la inocencia. La obra maestra de Brian Wilson no solo sigue siendo relevante en lo musical, sino también en la parte moral y emocional. A pesar de la durísima vida que le tocó, incluso durante sus años de madurez, Brian nunca dejó de ser un niño del todo. En un mundo que cada vez se parece más a una carrera de todos contra todos, seguro que podemos aprender de ello. Cuando todo salga mal, que la inocencia sea lo último que se pierda.

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Publicado por
Gabriel Carey