Discos

The Temper Trap / Sungazer

‘Sweet Disposition’ es una de las cumbres del indie de los 2000, un tema que acumula cerca de mil millones de reproducciones solo en Spotify. Su sonido ensoñador, sumado a la elástica y preciosa voz del cantante Dougy Mandagi, forjó un clásico que The Temper Trap no han logrado repetir, por mucho que lo hayan intentado o por mucho que también ‘Love Lost’, especialmente en su remix con Mac Miller, acumule escuchas millonarias.

¿Qué tienen que ofrecer The Temper Trap 15 años después de aquello y una década después de su último disco (que habría llegado antes de no haber sido por la pandemia, según han reconocido)? De pronto, un nuevo álbum, ‘Sungazer’, que debería reintroducirlos tanto a quienes se olvidaron de ellos como a un público nuevo sediento de canciones creadas para perdurar más allá de las modas.

Concebido hace solo un par de años, ‘Sungazer’ sigue apelando a los grandes sentimientos sin descuidar el buen gusto compositivo. La catarsis marca todas las pistas, ya sea la trepidante ‘Giving Up Air‘, con ecos de ‘Born Slippy’ de Underworld, o las épicas baladescas ‘Into the Wild’ y ‘These Arms’, que hacen brillar la voz de Dougy, un instrumento poderoso también en ‘Halfway’, donde los coros de «oh oh oh» no suenan impostados ni desesperados, sino plenamente supeditados a la emoción.

El grupo logra que varias de sus nuevas canciones suenen a auténticos clásicos de su repertorio, en especial la soberbia pista titular, también muy representativa de un disco repleto de mensajes de apoyo emocional. A veces estos bordean el cliché o la autoayuda, algo evidente en la también vibrante y victoriosa ‘Bird on a Wire’, que se dirige directamente a alguien que ya no puede más, que siente que tiene el agua al cuello, como la persona de la portada.

Mientras destaca la distorsión guitarrera de ‘Lucky Dimes’, encargada de abrir el disco, la segunda mitad de ‘Sungazer’ convence algo menos porque ofrece variaciones menos inspiradas de las ideas planteadas en la primera. ‘Runaways’ se parece demasiado a ‘Giving Up Air’, mientras que ‘Dystopia Radio’ repite algunas de las ideas de ‘Lucky Dimes’ y ‘Halfway’ las de ‘These Arms’, aunque en todos los casos estamos ante buenas canciones.

Aunque ‘Kuru’ es un final apoteósico para el disco, extendiéndose durante 5 minutos de puro éxtasis emocional, funciona más como un ejercicio de estilo que como una canción a la que vayamos a volver con frecuencia, algo que sí consigue por méritos propios ‘Sungazer’ gracias a su elegante melodía. Solo ‘Lifeline’ suena algo desubicada, recordando por momentos a Maroon 5, aunque su juego de vocoders le hace ganar puntos. Aun así, su mensaje resume bien un disco dedicado al amor como forma de salvación.

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Publicado por
Jordi Bardají