Este año, Martin Garrix está en pleno rollout encadenando colaboraciones con artistas de primer nivel. Primero llegó ‘Repeat It’ junto a Ed Sheeran; después ‘Bizarre’ con Madonna para el disco de ella; y ahora es el turno de ‘Fireflies’, un tema que reúne a los cuatro miembros de U2.
Aunque se presenta como una colaboración entre Garrix y la banda irlandesa, ‘Fireflies’ lleva cocinándose desde hace 6 años. Quizá por eso no suena especialmente contemporánea ni intenta acercar el universo del DJ neerlandés al de U2. Más bien al contrario: parece una canción de U2 producida por Martin Garrix.
Se nota en ‘Fireflies’ el mimo que le han puesto a la producción, por ejemplo en los riffs de guitarra de las estrofas, el crescendo hacia el estribillo o el sutil autotune que asoma en la voz de Bono. También resulta efectiva en su tono romántico, aunque tire de imágenes tan familiares como «born for the summer skies / the light that’s in each other’s eyes / fireflies». Es una canción bonita.
Lo que cuesta más defender es que esta colaboración justifique su propia existencia. Si ‘Bizarre’ encontraba una sinergia evidente entre Garrix y Madonna, en ‘Fireflies’ apenas se percibe el choque de dos mundos. El resultado recuerda incluso al rock de estadios de The Temper Trap, herederos declarados del sonido de U2, dando la curiosa sensación de que la banda acaba sonando a quienes antes sonaban a ella.
Las colaboraciones entre artistas de perfiles tan distintos suelen ser más interesantes cuando obligan a ambos a salir de su zona de confort. Se puede discutir si la etapa EDM de Coldplay dejó más tropiezos que aciertos —’Something Just Like This’ era horrible-, pero ‘A Sky Full of Stars’ con Avicii sí era maravillosa. ‘Fireflies’ apunta a esa magia, pero al final juega demasiado sobre seguro.