Música

Por qué Sonorama Ribera sigue siendo un festival «diferente»

Javier Ajenjo aseguró durante la rueda de prensa inaugural que sigue “luchando para que este sea un festival diferente”. Mientras, La Cabra Mecánica burlaba todo tipo de protección acústica, irrumpiendo en la sala por encima de las palabras del fundador y director de Sonorama Ribera. Si el festival de Aranda de Duero se ha mantenido fuerte durante 29 años es por esto mismo: la música sigue siendo lo más importante.

Así se sintió durante el concierto de pablopablo, el mayor reclamo juvenil de la jornada del miércoles. En los límites de la pista, da la impresión de que este no es un concierto hecho para un festival: música demasiado tranquila que da lugar a cuchicheos. Para meterse de lleno en el directo, había que meterse más en el gentío, donde todo se calma a la vez que la voz de Pablo Drexler va cogiendo protagonismo.

Este cada vez tiene un directo más redondo, incorporando frikadas etéreas como la outro de ‘Siempre te quiero a veces’, capaz de sacarte de tu cuerpo, o interpretando temas recientes con tremenda gracia. ‘Contigo’, en este sentido, queda súper favorecida. De esos aciertos que te hacen revisitar una canción que quizás no te convencía del todo en su versión de estudio.

Sonorama Ribera

Este año, Sonorama también es un poco más diferente por el inmenso tamaño de sus pantallas. Christopher Nolan estaría orgulloso. Así, está difícil no apreciar todavía más la forma de vivir el directo de Iván Ferreiro, pudiéndose apreciar totalmente cada clausura de párpados o movimiento de baile involuntario. A la vez, los instantes más anodinos de su set, cuando todo el recinto no está cantando ‘Turnedo’ o ‘El pensamiento circular’, también se disfrutan maravillosamente porque es como ver una película.

La puesta en escena del artista gallego tira por el lado de la tecnología, con su pantalla recordando directamente la obra ‘Instalación para Bilbao’ de Jenny Holzer, reconocible nada más entrar por la puerta del Guggenheim. Entre las líneas de código se pueden leer palabras como “BOSÉ”, “PINBALL”, “DORMILÓN” o “PIRATAS”. Adecuado, pues la banda de Ferreiro fue protagonista total del set, cantándose hasta 8 canciones de su repertorio. ‘Años 80’ se gozó por razones obvias, pero ‘Te echaré de menos’ fue la que más emociones despertó.

Sonorama Ribera

El concierto de León Benavente no fue tan emocionante, pero sí arrollador. Delante de un fondo morado, las siluetas del supergrupo español destacaban a contraluz demostrando que habían alcanzado la cumbre de la elegancia en el indie. Y quizás también la de la valentía. Al igual que en su último disco, ‘NUEVA SINFONÍA SOBRE EL CAOS’, la protagonista de anoche fue la mesa de mezclas, que ocupaba un lugar central en el escenario.

Siguen sonando hits inmortales de guitarra como ‘Gloria’ o ‘Ser Brigada’, siempre capaz de poner al público a tararear su icónica línea de guitarra, pero la banda de Abraham Boba también dedica una gran parte del set a sus nuevas aventuras electrónicas. Sus clásicos han envejecido como Ribera del Duero, pero ‘LA AVENTURA’ o ‘EN EL FESTÍN’ son un genial contrapunto, inspirando los bailes más existencialistas posibles. Es difícil no sentirse atrapado totalmente por la presencia escénica de Boba, si no te pierdes antes en sus letras, claro. Este es un showman en ‘A LA MODA’, percusionista en ‘Ayer Salí’ y un bailarín tan decadente como hipnotizante en… todas las canciones. Cuantos más años pasan, más claro está que León Benavente siempre serán un hit.

Durante el resto de la jornada inaugural, Sonorama continuó siendo diferente. Lo fue con la fiesta multitudinaria de La Pegatina, capaces de mover a las masas a su antojo y de vaciar el recinto tras su show, y con el throwback rockero de The Molotovs, en algún punto entre Oasis y los primeros The Kinks.

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Publicado por
Gabriel Carey