Música

Spotify y la plaga de los hits viejos: ¿qué está pasando con la música nueva?

No puedo ser el único que lleva tiempo flipando al entrar en las listas globales de Spotify y encontrarse con un montón de canciones viejísimas conviviendo con otras nuevas. ‘Beauty and the Beat’, ‘The One That Got Away’, ‘Creep’, ‘Lush Life’, ‘Iris’, la horrenda ‘Treat You Better’… Muchas canciones con más de una década a sus espaldas están siendo escuchadas a diario con una intensidad comparable a la de éxitos actuales de Sabrina Carpenter, BTS, Bruno Mars u Olivia Rodrigo. Ahora mismo, más de una veintena de canciones del Top 50 Global de Spotify son éxitos de hace años. No digo que esto nunca haya sido así. Digo que ahora resulta mucho más acusado.

Hace tiempo que un hit ya no tiene por qué ser una canción nueva. Me refiero, por supuesto, a las listas globales de Spotify, que son un termómetro especialmente útil para observar qué está escuchando la gente a diario, aunque no sean una fotografía completa del consumo musical mundial. No es un dato baladí: el streaming ya genera casi el 70% de los ingresos mundiales de la música grabada.

Hoy una canción de Justin Bieber de 2012 puede volver al número 1 de Spotify en 2026 y a nadie le sorprende. Normalmente hay un detonante: una actuación, un viral, una serie, TikTok o cualquier otro pequeño milagro capaz de devolver una canción al presente. Pero muchas veces no se trata de un simple pico de popularidad. Canciones antiguas resucitan y consiguen mantenerse durante meses, a veces con una presencia que parece incluso más grande que la que tuvieron en su momento.

El streaming y nuestros nuevos hábitos de escucha han cambiado nuestra relación con la música. Las canciones que escuchamos ya no tienen que ser nuevas. Antes, las novedades pasaban fundamentalmente por la radio; después, también por el CD y por la compra de discos. La radio imponía un presente porque había que decidir qué sonaba y qué dejaba de sonar. El streaming, al contrario, pone prácticamente todo el archivo a nuestra disposición simultáneamente. ‘Creep’, de 1992, y una canción publicada en 2026 están, literalmente, a un clic de distancia.

Los datos de Luminate llevan tiempo apuntando en esta dirección: en Estados Unidos, más del 75% de los streams de audio de 2025 correspondieron a música de catálogo, es decir, canciones con más de 18 meses de antigüedad. No es que hayamos dejado de escuchar música nueva, sino que ahora las novedades compiten por nuestra atención con un montón de éxitos viejos que no paran de resucitar.


Spotify, lógicamente, sí tiene playlists especializadas por décadas, géneros o épocas. Pero esas listas son espacios curados y no reflejan necesariamente lo que se está escuchando a diario. Las listas globales, en cambio, ponen en el mismo espacio las canciones que la gente está escuchando ahora mismo. ‘Iris’ puede competir con el último single de una estrella emergente; ‘Every Breath You Take’, con un lanzamiento de esta semana de Charli XCX. Y ambas cosas cuentan como una escucha exactamente igual.

Visto así, el panorama es bastante desolador para la música nueva. Las canciones nuevas triunfan, sí, pero lo hacen en un terreno cada vez más abarrotado de éxitos viejos. Podemos encontrarnos con temazos recientes de Carly Rae Jepsen, Jungle o Dagny que no reciben la atención que merecen mientras miles de personas siguen escuchando ‘One Dance’ como si fuera el primer día. Por supuesto, ‘Birds of a Feather’ era una canción nueva hace dos años y ‘Choosin’ Texas’ tiene apenas unos meses. El problema no es que las canciones nuevas no puedan triunfar, sino que parece que necesitan cada vez más tiempo para instalarse en el imaginario colectivo.

Todo esto lleva a pensar en qué viene después del streaming, o si el streaming será la forma última de consumo musical. Puede que no haya un “después”. El verdadero cambio que ha traído esta tecnología no es el próximo formato, sino el final de la necesidad de separar la música entre nueva y vieja. Si todo está disponible al mismo tiempo, una canción de 1992 puede volver a ser un hit en 2026. Y cuando eso ocurre, ya no estamos escuchando el pasado, sino el presente.

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Publicado por
Jordi Bardají