La necesidad de girar, que para muchos artistas es también una necesidad económica, está haciendo que cada vez se tire más de guitarras y de sonidos pensados para funcionar sobre un escenario. Un poco así suena la nueva Kate Nash. La de ‘Foundations’ está a siglos de ‘Spilt Milk’, aunque es verdad que ya en ‘My Best Friend Is You’ coqueteaba con el punk.
‘Spilt Milk’ es un buen tema. Es básicamente punk, pero pasado por un sonido industrial bastante demente, con sintes incisivos y guitarras eléctricas rugientes. En directo seguramente gane bastante, aunque en disco se siente algo compacto. Es más una canción de protesta para soltar rabia que un tema que busque engancharte por las buenas.
Nash, una de las voces más políticas del pop inglés, escribió ‘Spilt Milk’ originalmente sobre las leyes del aborto en Irlanda, antes de que el país derogara la Octava Enmienda en 2018. Ahora la canción ha adquirido una nueva relevancia para ella tras la derogación de Roe v. Wade en Estados Unidos
. Nash la define como una canción sobre «no tener control sobre tu propio cuerpo, no ser escuchada».El título juega con la expresión popular «don’t cry over spilt milk», pero aquí la leche es algo que ella misma ha producido y sobre lo que otros quieren decidir: una sencilla metáfora para hablar del control sobre el propio cuerpo.
‘Spilt Milk’ sirve de adelanto de ‘Cailín’, nuevo disco de Kate Nash que llegará el 22 de enero. El álbum lleva 11 años en proceso y se grabó en la costa oeste de Irlanda, con producción de KoOoLkOjAk y la participación del músico tradicional Charlie Lennon.
Nash ha planteado el disco alrededor de su identidad irlandesa, abordando también familia, perdón, amor, colonialismo, desigualdad, religión y vergüenza interiorizada, con referencias al folclore y la mitología del país.