El título del cuarto álbum de Icona Pop responde a una historia curiosa. Una amiga que lo estaba pasando mal fue a ver a un chamán en Nueva York y este le preguntó si de verdad quería vivir en su propio cuerpo. «Está congelado. Tienes que bailar y tomar comida picante para devolverlo a la vida», indicó, dando pie a ‘Ritual’. A Aino Jawo y Caroline Hjelt les gustó tanto el consejo que lo han incluido en el tema homónimo, en forma de colaboración con Daya.
En esa primera mitad del álbum, Icona Pop muestran una faz más misteriosa y oscura de la vista en su hit ‘I Love It’. ‘Hurt’ ejerce de intro sin ninguna premura por dar con un single, centrándose en crear una ambientación. A esa altura del disco, el dúo nos habla de cosas como la reparación y la pertenencia, y no tirando de EDM, sino con guiños a artistas de electrónica como Caribou o Flume. Se ve, por ejemplo, en el single ‘Dance to This’, sobre lo que para una persona puede llegar a significar su ciudad.
Incluso dan con la tecla en su mejor single pop en tiempo, ‘Butterfly Feelings‘. Ahí simplemente nos hablan de amor, pero con tanto gracejo que vuelves a buscar a Charli XCX en sus créditos, esta vez sin encontrarla. «Te quiero de cintura para abajo, vamos a mi casa ya», entonan con picardía e inmediatez.
Las cosas se complican a partir de entonces. ‘Mad Love’ aún recuerda que Icona Pop son paisanas de The Knife en el uso de sintetizadores, pero las composiciones pierden misterio en favor de melodías insulsas e historias menos interesantes. ‘Cooler’ no tiene intriga ninguna y ‘Yellow Top’ lo dice todo con su nombre. Caroline Hjelt se pregunta por qué su ex usa su contraseña de Netflix con su nueva novia en la pavisosa ‘Didn’t Mean It Like That’, en una segunda mitad que es bastante parecida a no escuchar nada.
En el último segundo recuperan pulso con ‘Foreverness’. Vuelve su sonido más enigmático, próximo a Röyksopp, en un tema que no en vano está recibiendo más atención que las pistas anteriores, pese a ser la que más tarda en aparecer en la secuencia. Era el camino que Icona Pop tenían que haber explorado, después de tan sólo 4 discos -que son más bien 3- hasta en 15 años de carrera.