Música

Sam Smith / Hazel Eyes

El primer disco de Sam Smith sin hit pelea por ser a su vez el mejor de su carrera. Por primera vez ninguno de los temas de adelanto de un álbum suyo ha aparecido por el top 100 británico siquiera. Lo cual es compatible con que sintamos que en estas baladas de blues, R&B y góspel ha encontrado la horma de su zapato.

En los últimos tiempos Sam Smith se ha mudado a Nueva York y ha dado con el amor de mano de Christian Cowan, con quien se ha comprometido. En ‘Hazel Eyes’ percibimos a Sam a gusto, confortable, en un estado de tranquilidad absoluto, lo que le ha llevado a escribir declaraciones de amor tan firmes como ‘Love Is a Stillness’ -un himno de San Valentín-, la titular ‘Hazel Eyes’ o ‘My Guy’, que podemos entender como la versión gay del clásico ‘My Girl’ de los Temptations, a la que recuerda por momentos.

También reminiscente de Lou Reed o la preciosa balada de Tracy Chapman ‘Baby Can I Hold You’, ‘My Guy’ es una de esas composiciones atemporales que una actuación televisiva o un talent show puede terminar de elevar. Puede ocurrir en cualquier momento del futuro.

Parte de la relevancia de ‘Hazel Eyes’ es precisamente ofrecer una visión LGTBIQ+ de estilos de música retro, que hasta ahora solo conocían letras heterosexuales. «Soy la reina de tu reino» es una frase de ‘Thief’ e incluso ‘Oh Mother‘, que parece un tema familiar, en el que Smith busca desesperadamente protección, tras descubrir una traición, tiene una lectura «queer». La aportan los coros de Dante, una amiga que ejerció de «madre» en la vida de Sam como «persona queer» cuando tenía unos 20 años. La canción podría haberla escrito Florence + the Machine, de no ser porque, como decimos, es importante que el mundo del pop muestre prismas disidentes.

Quien sí ha colaborado en el álbum, de manera muy significativa, es Leslie Feist. Sus créditos no se limitan al featuring más visible de ‘Moondance’, que recuerda a su clásico ‘Limit to Your Love’, sino que también aparece -como Moses Sumney- en ‘My Guy’. Y tiene todo el sentido porque, al igual que Sam, Feist decidió dar un paso atrás en esto de la fama, para refugiarse en sonidos más intimistas. Por lo demás, Sam Smith ha escrito el disco sobre todo junto a Simon Aldred (Avicci, Liam Gallagher), dejando la producción principalmente en manos de David Odlum (Gemma Hayes, deus).

Muy lejos, por tanto, del sonido ‘Unholy’ y de sus múltiples polémicas, esta era de Sam Smith corre el peligro de pasar desapercibida para el gran público. Le habría venido bien una balada más desgarrada, quizá. Pero también es una alegría percibir una nueva era de seguridad y madurez, con tremendo vozarrón. Y es que Sam evita incluso que el álbum quede demasiado almibarado, combinando ese lado más dulce (‘Constant Companion’ pinta a «grower») con otro más sombrío (‘Everlasting Love’ con su exquisito saxo, la celosa ‘When He’s Gone’).

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Publicado por
Sebas E. Alonso
Tags: sam smith