Música

Julia Holter / Materia

Según su texto promocional, ‘Materia’ se inspira en el deseo de Julia Holter de seguir explorando las posibilidades de la canción del mismo título que aparecía en su entrega de 2024, ‘Something In The Room She Moves’. Como premisa inicial de un nuevo disco puede parecer un tanto extraña, porque aparte de las dos nuevas versiones (‘Materia 2’ y ‘Materia 3’) el resto de temas son simplemente nuevo repertorio que aparentemente no guarda relación con la composición.

Además, ‘Materia 3’ (que cierra el disco) es, de hecho, una “acción metamusical” más que una nueva pieza: se trata simplemente de la grabación original del disco anterior pero ralentizada. Según Julia, para “resaltar la gloria impredecible de las armonías que encierra y reiterar la sofisticación emocional de la canción”. Y añade que está pensada para experimentarla casi como un “bonus track”, a la manera de los CDs de su juventud.

Así que ‘Materia 2’ es realmente la única que genera nueva música a partir de la original, en la que efectivamente la artista ha podido cumplir su deseo de “ampliar la textura y alargar la armonía” de la pieza anterior. La cuestión es que, además, el germen de algunas de las otras piezas del disco proviene también de ideas que desarrolló durante la grabación de «Something…»

Todo eso explica el deseo de Holter de asociar este disco al anterior, como obra complementaria o continuación. Algo lógico, pero que puede quizá dotar a ‘Materia’ de cierto halo de obra menor o subordinada a otra, especialmente por ser además el disco más corto de su carrera.

Y eso sería injusto, porque los 35 minutos de ‘Materia’ son esplendorosos. A quienes consideramos su version de ‘Hello Stranger’ de Barbara Lewis como la piedra Rosetta que conecta el lado experimental de Julia con una tradición pop que se remonta a lxs compositorxs de hits del neoyorkino Edificio Brill en los primeros 60, todo lo que la acerque a ese centro perfecto entre esos dos mundos nos va a conquistar (sobre todo después de dos discos preciosos pero ligeramente alejados de lo que prometía ‘Have You In My Wilderness’ hace una década). Por eso es tan satisfactorio comprobar que la mayor parte de este nuevo disco recupera ese enfoque brillantemente.

‘The Laugh Is In Her Eyes’ inicia el disco ambiciosamente: sobre un experimental compás de cinco tiempos que te lleva en impredecibles volandas rítmicas se asienta una maravilla de pop mutante al estilo de Holter, con esas melodías que a cada escucha se vuelven más irresistibles. Especialmente en el estribillo, al que envuelven celestiales pads de sintetizador, con preciosos acompañamiento de bajo sin trastes y clarinetes.

El equilibrio entre experimentación y tradición se plasma también en las letras: por cada verso de surreal escritura automática o fonética (“If I take my own swing (Ah!), felt so delicately / The weeping from my eyes (Ah! ah!)” hay un estribillo coherente, que refleja poéticamente el gozo que la pieza transmite a nivel musical (“We laughed all night / Flutes play, true delight / I need to learn to make the sweetness stay”).

‘My Lost One’ es un prodigio: sobre unos deliciosos y misteriosos arpegios como de caja de música, algo brujescos, Julia canta acerca de un árbol que crece entrando por la puerta, y sobre desear la paz pero a la vez la oscuridad. En este contexto como de canción de cuento de hadas un poco siniestro, la bellísima tonada contiene un intenso eco de las añoradas melodías art-folk de Trish Keenan.

Y como es habitual en Holter, todo va encajado en estructuras compositivas no normativas y —por ejemplo— de improviso aparece un nuevo estribillo al final de la canción que corresponde a la melodía de la estrofa inicial. Estribillo final que por cierto termina en un alarde art-pop que se acelera y acelera hasta engullirse a sí mismo, un golpe de efecto impactante y nada fácil de realizar. ‘My Lost One’ es una de las mejores (y más diferentes) canciones pop de este año.

Por supuesto, a lo largo y ancho de ‘Materia’ sobresale esa atención exquisita al detalle, sea arreglístico (con los más mínimos detalles de teclado o percusión perfectamente hilados) o sónico (en su cuidado de las texturas –y especialmente las reverbs– a un nivel prácticamente de diseño sonoro).

‘My Fantasy’ completa esta primera mitad del álbum de gloria pop: estrofas con caja de ritmos, melodía de voz muy bossa nova (casi como si Astrud Gilberto acompañase los experimentos arty al sintetizador de Suzanne Ciani) y un estribillo redondo, uptempo y muy pop (y que se repite una sola vez) acerca de una enigmática fantasía que Julia no ha conseguido realizar (“I can see you from the water / My head heavy sinking feelings (…) I missed my fantasy / It’s my fantasy I want now”.

‘Materia 2’ sirve de transición entre esa primera mitad más art-pop y la conclusión algo más experimental del disco: como hemos comentado, la pieza es una exploración de la melodía original de ‘Materia’, pero con secciones nuevas. Las reverbs crean ambientes exquisitos como los que Holter lleva ya años construyendo, pero como un refinamiento particularmente elegante. Instrumentalmente, abunda en esa combinación que tan bien funciona a lo largo del disco (caja de ritmos, sintes, bajo sin trastes, instrumentos de viento), y que es muy característica de cierta escuela de la New Age de finales de los 80, pero que personalmente me recuerda sobre todo a la casi completamente olvidada Virginia Astley.

Dicha transición nos conduce a ‘Clepsydra’, una pieza fundamentalmente vocal, con un trabajo de armonías y tratamiento electrónico de las voces interesantísimo, en el que cada sílaba cantada parece casi contener una sinfonía por sí misma. Le sigue ‘My Twin’, una suite de diez minutos que entrelaza diversas piezas y ambientes de corte más experimental. Pero como es habitual en la autora, hasta sus exploraciones más alejadas de lo convencional contienen texturas, tonalidades (instrumentales y de canto) y hasta reverbs siempre eufónicas, nunca abrasivas, que garantizan un disfrute sensorial total.

Así, el paso de fragmento en fragmento de la suite es en todo momento estimulante, hasta la llegada de la pieza central de la misma: una sorpresa en forma de pura balada de pop ambient, que melódicamente vuelve a exhibir ese toque inconfundible a lo Brill Building. La materialización perfecta de un Bacharach o una King flotando en el cosmos.

La suite concluye con un minuto de música concreta en forma de experimentos con cinta magnética y ruido de fondo, y nos conduce a ese “bonus track” final descrito al principio, en el que Julia manipula la grabación original de ‘Materia’ de 2024 ralentizándola aproximadamente un 115%.

En la canción ‘Fantasy’ Holter canta “Don’t press mute, just let the noises shine / May the daydream flood my mind». Son versos que parecen un bonito resumen de lo que encierra este disco. Los “ruidos” que contiene realmente “refulgen”, porque la música de Julia es particularmente sinestética. Y ese sueño lúcido maravilloso que son estas 7 piezas efectivamente acaba por inundar tu mente en una sucesión curiosamente coherente que en mi opinión –a pesar de su carácter aparente de disco complementario– supone otro paso adelante en la coronación de la artista como la reina del pop experimental contemporáneo.

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Publicado por
Jaime Cristóbal
Tags: julia holter