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The Afghan Whigs / Soft Control

Lo mejor: ‘House of I’, ‘My Lover’ ‘ The Deepest Part of the Darkest Shadows’, ‘Mariah Luster’
Te gustará si te gusta: Jack White, Garbage
Escúchalo: Youtube

Afghan Whigs cumplen cuarenta años de carrera y lo celebran sacando su décimo disco, ‘Soft Control’, cuatro años después del estupendo ‘How Do You Burn?’.

La producción vuelve a correr de la mano del líder Greg Dulli y Christopher Thorn. Pero ‘Soft Control’ no alcanza las cotas de su predecesor: es un disco continuista, esforzado, simpático y agradable de escuchar. Nada menos. Pero tampoco nada más. ‘Soft Control’ es otra muestra de músculo y oficio de la banda, pero por más escuchas que le des, le falta algo.

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Llámalo garra, llámalo feeling. La producción es muy pulida. Demasiado. Quizás ese sea el problema: suena sorprendentemente a ese rock con electrónica de finales de los 90 y principios de los dosmiles, con todo debidamente bien colocado. A las canciones les falta la habitual garra soul; necesitarían más suciedad y un punto de espontaneidad y frescura. Incluso la voz de Greg Dulli, seña de identidad del grupo, parece algo más suave y domesticada.

Estábamos acostumbrados a sus cargas de profundidad sentimental en forma de trallazos de rock regados con soul, pero Dulli ha abandonado la retórica de las relaciones tormentosas y tóxicas: él mismo lo admite en esta entrevista en The Guardian. Por eso, en vez de fiereza, aquí encontraremos calma y cierta irónica resignación.

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‘Soft Control’ es un disco bastante risueño, de canciones más bien breves. Y aun así, The Afghan Whigs son capaces de pergeñar pequeños clásicos, como ‘House of I’, con ese riff inicial, tan marca de la casa y esos “doo-doo-doo” tan infecciosos del estribillo. También recuperan el espíritu de los Whigs de los 90 en ‘My Lover’: un desértico inicio de country americana que contrasta con la épica en el estribillo, aunque el tratamiento eléctrónico de la voz y de los solos de la guitarra lastran un poco, pero sin empañar, una genuina (y breve) muestra de pasión. O la balada’ The Deepest Part of the Darkest Shadows’, algo efectista, sí, pero también efectiva, con un Dulli doliente.

Donde sí se alinean los astros es en ‘Mariah Luster’, un medio tiempo tenso y esperanzador, luminoso, con unos acertados arreglos orquestales, unos agradecidos trombones y sin apenas manierismos que empañen. Porque unos The Afghan Whigs repeinados y domesticados siguen siendo The Afghan Whigs, al fin y al cabo.

<b>Lo mejor</b>: ‘House of I’, ‘My Lover’ ‘ The Deepest Part of the Darkest Shadows’, ‘Mariah Luster’<br> <b>Te gustará si te gusta</b>: Jack White, Garbage<br> <b>Escúchalo</b>: <a href="https://youtu.be/lW3B6ZiCFRw?si=9EBUKtpV7mj1K0KA">Youtube</a>The Afghan Whigs / Soft Control