Paris Paloma se enfrenta a uno de los mayores retos de los músicos hoy en día: continuar con su carrera como pueda después de un viral en TikTok. Una red que aporta tantos streams estratosféricos como fidelidad igual a cero. ‘The Fatal Flaw’ es el segundo álbum de la artista británica, el primero desde que lograra un gran éxito con su tema ‘labour’, que terminó convertido en himno feminista para muchas mujeres que sienten que se les exige en su vida diaria mucho más que a los hombres.
El tema contenía un puente en el que se cuestionaba la necesidad de ser «todos los días terapeuta, madre, esclava, ninfómana y luego virgen, enfermera, sirvienta, un apéndice que atienda a un hombre mientras él no levanta un dedo». Significó tanto para tantas mujeres que llegó a publicarse una edición «cacophony» con el añadido de voces femeninas a los coros, reforzando la sensación de colectividad. Dos años después, ‘The Fatal Flaw’ es un álbum también profundamente feminista.
En ‘Pre-Raphaelite’, uno de los 5 singles de adelanto, Paris Paloma reflexiona sobre el modo en que la apariencia de las mujeres es juzgada en base a ciertos estándares de belleza. Por tanto, ha escrito el tema como celebración de la belleza única de cada una, inspirándose en musas prerrafaelitas como Jane Morris y Elizabeth Siddal, que cree que habrían recibido un enorme «hate» en su momento por sus fuertes rasgos, pero hoy son consideradas obras de arte. Dice, su estribillo, angustiado: «Tengo la sensación de que, cuando oscurece, ella resplandece / Ella baila desnuda, pero mi cuerpo, yo jamás podría mostrarlo / Ella está en un cuadro y yo estoy fuera de él».
En la misma línea, afirma haber escrito ‘Good Girl’ en el momento de haber alcanzado el «límite de lo que podía soportar en cuanto a cultura de la dieta, cultura del antienvejecimiento, cultura de la cirugía plástica y sobre todo la policía en torno al cuerpo de las mujeres». «Si me llamas «buena chica» una vez más, mi puño se estrellará contra tu cráneo», advierte la letra. Poco después, el tema paralelo llamado ‘Good Boy’ se abre con Emma Thompson citando un artículo de The Guardian que la columnista Rebecca Shaw tituló: «sabía que un día vería a hombres poderosos quemar el mundo, lo que no me esperaba es que fueran unos «losers»». El artículo hablaba, entre otras cosas, sobre Elon Musk, Mark Zuckerberg y Donald Trump.
Esto es tan solo la punta del iceberg de un disco que a menudo recurre a figuras literarias, históricas o cinematográficas, para expresar inquietudes diversas, más o menos relacionadas. Comenzamos con un tema llamado ‘Miyazaki’ en honor del co-fundador de Studio Ghibli. Este va sobre el arte en sí y está relacionado con unas declaraciones de Hayao Miyazaki contra la IA
: «no soy una persona violenta, pero hago las cosas con agresividad / no soy una persona violenta, pero mi trabajo es una excepción», dice otro de los singles del álbum.‘Rothko’ habla sobre la frustración que le produce a Paris Paloma no llorar con los grandes bloques de color de este artista, como otras personas afirman haber hecho. Su autorrespuesta ‘I Cry In Front of Paintings’ contiene una cita a Orfeo, como «Pyrrhus» reinventa la historia del guerrero griego… y así podríamos seguir hasta llegar al título del álbum, que está sacado del principio de ‘El Secreto’, la célebre ópera prima de Donna Tartt, un apasionante thriller pero no tanto una obra social ni de grandes ínfulas. La cita era «¿Existe, fuera de la literatura, ese «defecto fatal», esa hendidura aparatosa y oscura que marca una vida»?
Si este álbum tuviera ese «defecto fatal» sería el de meter demasiadas disciplinas artísticas en un cajón de sastre demasiado pequeño. Las composiciones de Paris Paloma pueden ir del trip hop (‘Pre-Raphaelite’) a la balada acústica (‘get her the fucking flowers’), pasando por el synth-pop (‘Good Girl’). Y eso implica dos problemas: el primero es que no puedes tener las mayores ambiciones líricas del mundo, mientras con la música transmites únicamente a la gran mayoría que eres la nueva Gracie Abrams, o la nueva Florence + the Machine en el mejor de los casos (‘Stem the Flow’, «Pyrrhus»). Y el segundo es que cuando apuntas tan alto con tu mensaje, lo mínimo es entregar un himno que consiga transcender redes sociales, estratos y generaciones, y en este disco no termina de sonar ese ‘Zombie’, ese ‘Shake It Out’.
Es cuando se queda más cerca de lo épico cuando termina de cuadrar lo que Paris Paloma nos cuenta con cómo nos lo cuenta, y cómo nos lo transmite con una portada tan dramática. ‘I Cry in Front of Paintings’ puede ser por eso la mejor canción del conjunto y no sé si es tan buena idea que sea la última pista. Este álbum, estaba llamado a ser tan grandilocuente como ‘El señor de los anillos’ -otro de sus interminables referentes- desde el principio.