Cómic

Cuatro cómics recomendados: Paco Roca, ‘Dulce basura’…

‘El viaje’, de Paco Roca

Una cuestión clave que tiene todas las papeletas para convertirse en la gran marca de Paco Roca, es su cruzada permanente en favor de la memoria, de cómo esta va construyendo un relato a veces personal y otro colectivo. A los que siempre estamos ávidos de novedades, atrapados en la búsqueda de la sorpresa y en la innovación permanente, nuestros instintos nos dicen, solo a primera vista, que aquí no encontraremos nada de eso. Pero es un espejismo.

En ‘El viaje’ nos damos de bruces con una historia íntima y muy personal, y eso que Roca ya había soltado buena carnaza en entregas anteriores. En ‘Regreso al Edén’ reconstruyendo la infancia de su madre, en ‘Memorias de un hombre en pijama’ con su día a día en clave de humor, o en ‘La casa’, con el fallecimiento de su padre. Esta nueva obra es un cómic centrado en las relaciones de pareja que se apoya en los recuerdos y en las conversaciones cotidianas. La trama se enfoca en Fran, su protagonista, y en cómo transita por el dolor inicial de la ruptura. Con la memoria como aliada, camina poco a poco hacia la aceptación, para, finalmente, rehacer su vida. 8,3.

‘Outline’, de Michéle Fischels


Una de las claves para entender este primer trabajo de la ilustradora alemana no está en la emoción inmediata. Los silencios, tanto de los personajes como de los entornos, dejan un poso final extrañamente desconcertante que llega a generar la sensación de no haber entendido nada. Sin embargo, una vez asimilada la lectura, la narración refleja una desorientación interna que conecta directamente con el estado de transición entre la juventud y la madurez. Sus tres protagonistas viven esta etapa al terminar el instituto, entre amistades que evolucionan en su comportamiento con los primeros amores y los pertinentes e inevitables errores de principiante.

Con ritmo pausado, un dibujo incompleto, estilo boceto como su título, y una paleta de colores apagados-otoñales, la tensión se percibe de fondo, latente. Todo está listo para estallar de forma imprevista ante la menor chispa, reflejando esa incertidumbre tan propia de la adolescencia, que amenaza con arruinar la falsa tranquilidad que los silencios transmiten de manera tramposa. 7,5.

‘Charity y Sylvia’, de Tillie Walden


Tillie Walden narra la historia real de amor lésbico de principios del siglo XIX en un Vermont rural y puritano. Hoy, bien avanzado el XXI y ante el retroceso de derechos consolidados o con los intentos de demonización, su relato asombra por partida doble: primero, por el alto nivel de aceptación para la época, a pesar de un mal comienzo; y segundo, por desmentir la teoría de que la diversidad LGTBIQ+ es una tendencia pasajera moderna.

Dejando de lado la capacidad de Walden para transmitir emociones complejas desde la sencillez, como ya demostró en ‘Piruetas’ o ‘¿Me estás escuchando?’, su labor de investigación entre cartas, diarios y poemas deja una enorme empatía hacia todos los personajes. 8.

‘Dulce basura’, por Kayla E.


Una infancia traumática la de Kayla E., nacida en Texas pero con raíces mexicanas, acuciada por la pobreza, el fanatismo religioso de su familia y los abusos sexuales de su hermano. Mediante un dibujo candoroso, y colores básicos de baja complejidad cromática, la autora explora de manera introspectiva el abuso intrafamiliar, el silencio en el entorno que se supone seguro y las secuelas en su identidad.

Si una sinopsis tan descarnada y un dibujo de tonos amables no cortocircuitan el cerebro del lector, es porque los diálogos y la narrativa desbordan un humor negro, valiente y atrevido, sostenido por una dignidad avasalladora. La obra evoca la célebre frase de Leopoldo María Panero en el mítico documental ‘El desencanto’ (Jaime Chávarri, 1976), que acaba de cumplir justo 50 años: «El humor es el último recurso ante la desesperación total, la única forma de no volverse loco del todo en un mundo que ya lo está». 7,8.

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Publicado por
Sr. John