Sports: «Queríamos salir del bedroom-pop y pensar: ¿podemos tocar en estadios?»

SPORTS, conocidos por el éxito de canciones como ‘You Are The Right One’, publicaron a principios de año su nuevo disco, ‘SPORTS’, el primero homónimo de su carrera y también el más pop hasta la fecha. El álbum lleva su sonido hacia terrenos más electrónicos, como demuestra el uso de Auto-Tune en ‘Magic Trick’ o los potentes sintetizadores de ‘Jelly’.

Christian y Cale hablan con Jenesaispop sobre el proceso de grabación del disco, para el que decidieron producirse ellos mismos y montar su propio estudio en Tulsa, además de sobre TikTok o las nuevas formas de promoción musical. SPORTS presentarán el álbum en España el 12 de noviembre en la Sala Changó de Madrid y el 13 de noviembre en Razzmatazz 2 de Barcelona.

¿En qué momento os disteis cuenta de que no necesitabais a ningún productor para obtener el sonido que queríais?
C: Creo que Christian y yo hemos trabajado con este productor durante años, a pesar de que éramos capaces de producir. Christian, sobre todo, tiene tablas para la producción y la grabación. En ese momento sentíamos que necesitábamos un nuevo proceso y nuevos retos. Fue después de la pandemia, hubo cambios en la banda, en nuestro equipo… Se sintió necesario al menos intentarlo. Era ahora o nunca.

Habéis construido vuestro propio estudio. Lo equipasteis, pero no sé si también construisteis el espacio.
C: El edificio no es autoproducido (ríe).
Ch: La prensa se quedó un poco con esa idea…
C: Era el espacio de un amigo. Lo equipamos con todo el equipo que tenemos y lo montamos para poder hacer un disco.

¿Qué fue más difícil, aprender a producir o montar el estudio?
C: Montar el estudio fue muy difícil porque en verano hacía un calor de morirse. Pero no considero que eso formara parte de hacer el disco. Para nosotros era un curro de oficina.
Ch: También nos lo estábamos poniendo difícil a nosotros mismos. Si estábamos pensando en una parte de la canción o en una letra, pensábamos que tenía que ser perfecta, increíble, todo el tiempo…
C: Tener unas expectativas tan grandes hace que la música deje de ser divertida. Cuando empezamos a coger el ritmo haciendo el disco, las canciones se volvieron más fáciles de hacer. Y cuanto más fáciles eran, mejores eran. La música es una de esas cosas en las que trabajar más duro no hace que las cosas sean mejores. Normalmente ocurre lo contrario: cuanto más dejas que las cosas fluyan, más te recompensa la música.
Ch: Tener nuestro propio espacio incluso podía ser algo malo, porque nunca nos íbamos. Pero nos íbamos y volvíamos, y la canción se iba revelando por sí sola.

Como banda de pop, ¿cómo funciona para vosotros la traducción entre lo que tenéis en la cabeza y lo que acabáis creando?
C: A veces tenemos una idea en la cabeza, pero siempre acaba saliendo diferente y tienes que aceptar eso. Es muy difícil reproducir exactamente lo que tienes en la cabeza. La mayoría de las veces no tenemos ni idea de lo que vamos a hacer.

Tulsa está bastante alejada de los principales centros de la industria musical. ¿Creéis que estar fuera de Los Ángeles o Nueva York os ha dado más libertad a la hora de hacer música?
Ch: Definitivamente es más barato.
C: No sé si podríamos permitirnos alquilar un espacio en Nueva York o Los Ángeles, pero también limita con quién trabajas.

¿Habéis conocido en Tulsa a músicos con los que os haya resultado especialmente interesante trabajar?
Ch: Tenemos amigos como Broncho.

Después de tantos años, ¿por qué habéis hecho ahora un disco homónimo? ¿Es una especie de declaración de identidad?
Ch: Cale pensó que, si alguna vez íbamos a hacer un disco homónimo, este era el momento. Es como volver a presentarnos. Y también es un poco gracioso que nuestro quinto disco sea el homónimo.
C: ¡Como The Beatles! (ríe) Aunque quizá ellos lo hicieron en el noveno o décimo disco, no estoy seguro (NdE: se refieren al «White Album», el noveno).

¿Hay alguna canción que cambiara radicalmente durante el proceso de producción, hasta el punto de que casi la echarais a perder?
Ch: ‘I Can’t Cry’ es la que más cambió. Mientras trabajábamos en el disco, nos dimos cuenta de que le faltaba algo, una sensación concreta. Cuando estábamos mezclándola, empezamos a llevarla hacia algo más bailable, con ese rollo de cuatro golpes por compás. Eso ha hecho que sea muy divertida de tocar en directo y es la canción con la que más me ha sorprendido la reacción del público. En los conciertos de Sports la gente suele ir un poco de guay, pero cuando tocamos esa se vuelven locos.

¿Hay alguna canción que esperéis que guste especialmente al público español? Quizá porque hay diferencias entre los públicos, no sé si es el caso.
C: Por lo que he oído sobre el público español, son muy apasionados y les gusta pasarlo bien. Así que me imagino que ‘I Can’t Cry’ sería una de las que les encantarían.

«Queríamos salir de ese sonido de bedroom pop y pensar: ¿qué pasa si intentamos hacer un disco de pop y algún día intentamos tocar en estadios? ¿Podríamos hacerlo?»

No sé si esto ocurre ahora en Estados Unidos, pero como va más gente a los conciertos que antes, también hay más gente hablando durante los conciertos, especialmente cuando tocan los artistas teloneros. No sé si es algo que habéis visto, como si la educación o las normas sociales en los conciertos se hubieran relajado un poco.
Ch: Sí. Haciendo gira por Estados Unidos, tocamos tanto en la Costa Este como en la Costa Oeste y era curioso. En algunas ciudades hablaban y en otras estaban muy atentos y en silencio, aunque también participaban y se lo pasaban bien. No sé, estoy intentando recordar cuáles… ¿En Nueva York y Los Ángeles hablaban?
C: Recuerdo Nueva York. Los Ángeles tiene bastante fama de que la gente hable. Creo que es un poco la naturaleza de esa ciudad. Está muy ligada a la industria musical y hay muchísima gente allí. Para conseguir que la gente salte, levante las manos, cante y todas esas cosas, necesitas ofrecerles un espectáculo y no simplemente hacer que piensen: «Ah, estoy viendo a esta banda». Lo hacen todo el tiempo, de alguna manera.
Ch: Sí, exactamente.
Ch: Quizá sea porque en las ciudades en las que tocamos, donde las bandas no pasan tan a menudo, están un poco más atentos. Pero en las ciudades donde pueden ver una banda cada noche es como: «Esta es otra noche más».
Ch: Diría que Orlando. Orlando, Florida, estaba en silencio.

¿De verdad?
Ch: Mientras tocábamos y entre canción y canción. Pero en el buen sentido. Nos animaban después de las canciones, saltaban y se lo estaban pasando bien, pero durante el concierto era muy raro. Nadie hablaba entre ellos, todos tenían los ojos puestos en nosotros. Y estuvo muy bien, fue muy respetuoso. Esa fue una que me llamó la atención.

Hablando del sonido del disco, ¿diríais que va más allá de esa etiqueta de dream pop con la que se os ha conocido? ¿Sentíais la necesidad de ir más allá de esa etiqueta y demostrar que Sports podía ser algo más?
Ch: Creo que es algo que sí habíamos comentado, pero no era algo que estuviéramos intentando hacer cada día en el estudio, como «tenemos que hacer esto». Sí queríamos salir un poco de ese sonido de bedroom pop y pensar: ¿qué pasa si intentamos hacer un disco de pop y algún día intentamos tocar en estadios? ¿Podríamos hacerlo? ¿Es posible?

¿Cómo se refleja en el disco que es un disco de pop, en vuestra opinión? Por ejemplo, los hooks de sintetizador son muy potentes en canciones como ‘Jelly’. ¿Qué diríais?
C: ‘Jelly’ es un buen ejemplo de intentar hacer pop, un intento de pop de verdad. Experimentamos con Auto-Tune, con un Auto-Tune muy marcado como efecto en mi voz, algo que nunca habíamos hecho en un disco de Sports. Y las baterías son más electrónicas. Para mí, la palabra que tenía en la cabeza era pop, pero quizá era más bien que estábamos profundizando en nuestra manera real de trabajar como dos personas haciendo música. No somos una banda que está en una habitación haciendo jams juntos. Somos más bien dos personas haciendo lo que esperamos que sean canciones pop, en el sentido de que sean divertidas de escuchar y más bailables.

También me preguntaba, después de una década haciendo música, ¿qué parte de la industria musical os resulta hoy más difícil de entender que cuando empezasteis?
C: Supongo que la conexión entre TikTok y la música. Es realmente imposible de entender, pero todo el mundo actúa como si hubiera una estrategia. Yo pienso: no hay ninguna estrategia. Simplemente algunas cosas se hacen virales porque… no sé. Seguro que hay ejemplos, pero no sé si bandas como nosotros pueden forzar que una canción se haga viral con su propia idea para un TikTok. Normalmente son creadores normales de TikTok, los que son buenos haciendo eso. Suelen ser ellos los que realmente tienen influencia.
Ch: Hay una frase que siempre digo, que se la escuché a Harry Styles. Le estaba entrevistando Zane Lowe, creo que para su último disco, no el más reciente. Y creo que él estaba citando a otra persona, pero básicamente decía: «No confundas las visualizaciones con el éxito». Una cosa puede tener muchísimas visualizaciones, pero eso no significa necesariamente que haya fans detrás. Así que creo que una de las cosas que estamos intentando construir es una base de fans fuerte, gente que venga a los conciertos, que compre merchandising y que no sean simplemente oyentes pasivos de una playlist. Otra cosa interesante de la industria actual es cómo muchas cosas están impulsadas por las playlists. La gente escucha música como quiere y no puedes obligar a alguien a escuchar música de una determinada manera. Pero, personalmente, cuando me gusta un artista, me meto hasta el fondo. Quiero ver vídeos sobre él, quiero conocerlo. Y algunos son más misteriosos que otros. Ahora los artistas tienen que ser un poco más personales y dejar que la gente entre en su mundo. Y eso me gusta, pero al mismo tiempo creo que hay algo guay en el misterio de un artista, en intentar descubrir todo lo que puedas sobre él. Aunque solo haya cierta cantidad de cosas ahí fuera.
C: Sí, creo que el misterio no está valorado hoy en día. En los artistas, el impacto que puede tener en la música… Creo que es algo real.

Sí, ¿lo más probable es que tengan que compartirlo todo sobre sus vidas para conectar con la gente?
C: Sí, sí. Básicamente, hacer spam.
Ch: Sí.

«Diría que el 99% de las veces, en los virales de TikTok hay muchísimo dinero detrás»

Sobre lo de TikTok, no sé si habéis escuchado la canción ‘Self-Aware‘ de Temper City. Es una canción muy, muy exitosa en Spotify, el primer single de esta banda. Y básicamente fue casi diseñada para ser un hit, porque primero se escribió la canción y después se le vinculó una estrategia de marketing para ayudarla a tener éxito. Así que no es que algunas canciones partan de cero. Es más bien que reciben ayuda y luego siguen creciendo. Obviamente, a la gente le tiene que gustar la canción. Si no les gusta, no tendrá éxito, porque hay muchos otros ejemplos de canciones que lo han intentado y han fracasado. Pero las canciones virales no son necesariamente milagros. La mayoría de las veces también están diseñadas para hacerse virales, ¿no?
C: Totalmente. Yo diría que el 99% de las veces hay muchísimo dinero detrás. Eso es lo que mucha gente no entiende. Hay gente a la que pagan para publicar sobre tu canción. No es tan orgánico como parece.

Supongo que lo que resulta un poco molesto es que intentan hacer que parezca natural. Ves muchos vídeos así en Instagram y TikTok, con un creador de contenido publicando sobre una canción, aparentemente sin ningún motivo. Y en realidad la está promocionando, pero no te lo dicen.
C: Sí, estoy un poco dividido con eso. Por un lado pienso: sí, no parece muy honesto. Pero por otro también pienso que es como el nuevo Pitchfork. O la payola, que forma parte de la música desde Elvis. Siempre encuentran una nueva manera de hacerlo. Pero en realidad es prácticamente lo mismo. Todo es payola. En plan: «Tenemos que conseguir que estos blogs tan influyentes hablen de nuestra banda», como ocurría en los 2000 o cuando fuera, y les pagamos para que lo hagan. Y ahora es: «Tenemos que pagar a estos TikTokers que tienen mucha influencia para que hablen de nuestra música». No es algo nuevo que sea una fachada. Siempre ha habido una especie de fachada. Eso es marketing. Forma parte del lado empresarial de la música. Pero si la música es buena, es buena. A la gente le gusta. Y si la música es mala, la gente no la escucha.

Sí, porque la diferencia es que ahora son personas como cualquiera, tu amigo, las que hacen la promoción en lugar del sello. Es como si la promoción se hubiera acercado a nuestro nivel.
C: Exacto. Así que sí es nuevo en ese sentido.

Lleváis muchos años haciendo música juntos, los dos solos. ¿Qué sabe uno de vosotros sobre el otro que ningún productor, ingeniero o músico de fuera podría llegar a descubrir?
C: Probablemente descubrirías esto sobre Christian si pasaras un tiempo con él en un coche. Tiene una capacidad bastante increíble para identificar cualquier coche sin ver necesariamente la marca o el modelo. Puede estar a distancia y no tienen que ser coches especialmente sofisticados. Es cualquier coche fabricado desde…
Ch: Desde 1992.
C: Desde 1992 hasta ahora.
Ch: Nací en 1992. Por alguna razón, cualquier coche que he visto desde entonces, incluso hoy, una vez que lo veo, me acuerdo de él. Lo complicado es si viajamos a Europa. Ahí no voy a saber qué está pasando.
C: Podrías enseñarle solo el reposacabezas y te diría: «Es este coche concreto de 2006».

¿Y qué hay de Cale?
Ch: En realidad es bastante buen jugador de baloncesto. Los dos jugábamos a deportes en el instituto y en secundaria. Y sí, grabamos aquel vídeo de ‘Drama King’ jugando al baloncesto y él estaba ahí tirando y tal. Verme hacer una bandeja es cómico. No lo entiendo. Siento que soy atlético, pero simplemente no tengo esa habilidad. Pero supongo que tú jugaste al baloncesto en el instituto y tu padre era entrenador de baloncesto. Simplemente tienes esos fundamentos.

Tengo que decir que estoy muy impresionado con la capacidad de Christian para identificar coches.
C: Es mucho más impresionante que mis habilidades con el baloncesto. Puedo jugar, pero no podría ir a un partido improvisado al parque. Me destrozarían. No soy tan bueno.

Bueno, ningún jugador de baloncesto puede hacer un disco de Sports. Esa es la verdad.
C: Tenía que compensarlo.

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Publicado por
Jordi Bardají
Tags: sports